Ser del Casco Viejo es "una maravilla", decía Xabier Oyante, vecino de Alde Zaharra que este sábado celebraba, junto a su familia, el orgullo de vivir en lo Viejo. Durante toda la jornada de hoy, las calles de Iruña han estado repletas de vecinos que han salido a celebrar el Día del Casco Viejo-Alde Zaharreko Eguna, aunque también a reivindicar un barrio vivo, pero en el que se pueda vivir.
Los festejos han comenzado a las 10.30 horas de la mañana en la Calle Mayor con la salida de la Comparsa del Casco Viejo y una sorpresa que la agrupación había preparado para los vecinos: el cambio de atuendos de los gigantes. Poco después, a las 11.30 horas, la plaza San Francisco ha acogido una gincana intergeneracional por los tres burgos del barrio en la que, según Maddi Urdaniz y Mam Diara Diouf, dos organizadoras de 14 y 15 años, "han participado txikis y familias en juegos como el pañuelo o el tres en raya".
A las 12 del mediodía, los dantzaris txikis de Ortzadar han ofrecido una actuación y, tras la foto vecinal de las 13.15 horas, el barrio se ha congregado en las calles Calderería y San Agustín en una comida popular acompañada de un buen clima, que por fin ha dado una pequeña tregua después de tanto calor.
Los jóvenes del Casco Viejo
El Casco Viejo de Pamplona es un lugar al que multitud de familias y cuadrillas acuden de manera ocasional para reunirse y por eso, algunas de ellas olvidan que, más allá de ser un lugar de encuentro y diversión, es un hogar para muchas otras personas. Xabier Oyanarte, vecino de lo Viejo, sostiene que "aquí tenemos todo cerca, no necesitamos el coche y contamos con infinidad de comercios", pero también "aguantamos muchos fines de semana de jaleo y a gente que piensa que aquí no hay normas".
Saioa Letona y Fermín Asurmendi son dos jóvenes de Alde Zaharra de 25 y 24 años que se están encontrando con dificultades para seguir con su proyecto de vida en el barrio. Mientras almorzaban, minutos antes de la fotografía veicinal, Saioa reconocía con firmeza que no le gustaría vivir en otro sitio. "Quizás sea porque hemos nacido y nos hemos criado aquí, pero no querríamos estar en otra parte", compartía.
Sin embargo, "los pisos de la zona se están encareciendo, cada vez hay más apartamentos turísticos y se está complicando consumir y hacer vida de barrio porque todo está pensado para turistas", ha criticado Saioa. Al mismo tiempo, "están abriendo más locales, si no es con licencia de bar, con la de cafetería o de cualquier otro establecimiento, pero al final, se llena de gente que ensucia todo y que se olvida de que, además de fiesta, por las noches, aquí hay gente durmiendo", ha seguido.
A esto, su amigo Fermín ha añadido que, ahora que ven cómo el momento de independizarse se acerca, la cuadrilla se está dispersando. "A todos nos gustaría quedarnos a vivir aquí, pero conforme llega el momento de irnos de casa, nos estamos desperdigando porque es complicado encontrar algo en el Casco Viejo", lamentaba.