MADRID. Los seguimientos "al expresidente Correa, Baltasar Garzón y otras personas, también fuera de la embajada, habrían sido recurrentes", y la empresa reportaba, presumiblemente a Estados Unidos, informes sobre esos espionajes. Incluso se llegó a elaborar en inglés "un perfil de Pablo Iglesias" por "sus vínculos" con Correa.

Así consta en el auto de admisión a trámite de la querella interpuesta por estos hechos por Assange, cuya defensa coordina Garzón, y que se dirige contra esta empresa -responsable de la seguridad privada de la embajada de Ecuador en Londres-, y su propietario, David Morales.

El auto, que está fechado el 7 de agosto y se ha hecho público este miércoles al levantarse el secreto de las actuaciones, recoge los hechos denunciados en la querella, que relata los actos de espionaje que realizó esta empresa española supuestamente a petición de Estados Unidos, y que comprendieron a Assange y las visitas que recibía en la sede diplomática, entre ellas la del congresista norteamericano Dana Rohrabacher.

El propietario de UC Global, que fue arrestado el pasado 17 de septiembre en Jerez de la Frontera (Cádiz) y posteriormente quedó en libertad con la obligación de comparecer dos veces a la semana en el juzgado y la prohibición de salir de España, llegó incluso a pedir al personal de su empresa que robara el pañal de un bebé que visitaba "regularmente a Assange".

Según la querella, que ahora investiga el juez José de la Mata, el objetivo era hacer "una prueba de ADN con las heces del niño" para averiguar si era hijo de Assange, encargo que finalmente se frustró porque trabajadores de UC "alertaron a la madre para que el menor no volviera a la legación diplomática".

Respecto a Garzón, se asegura que se le hizo seguimiento por carretera cuando recibió a Correa en el aeropuerto de Madrid, el 13 de octubre de 2017, hasta la llegada de ambos al domicilio del exjuez.

De Correa llegó también a elaborar un informe "detallado" de sus "conversaciones privadas en "su domicilio personal" en Bélgica, donde se instaló tras perder las elecciones, y que "muy probablemente tendría como destino Estados Unidos".

Esta empresa se hizo cargo de la seguridad en la embajada de Londres entre 2015 y mediados de 2018, periodo en el que Morales supuestamente "experimentó un incremento patrimonial notable", adquiriendo una nueva vivienda de "elevado valor" y "algunos coches de alta gama".

En un principio, la seguridad, que fue subcontratada a su empresa, consistía en un circuito cerrado de cámaras sin sonido "a los únicos efectos de vigilar un posible acceso ilegítimo al inmueble" y se cree que pagaba 20.000 euros a la responsable de seguridad de la embajada, Gabriela Páliz, para evitar que hiciera "reportes negativos" sobre UC.

Tras varios viajes a Estados Unidos desde 2016, Morales constituyó una "pequeña unidad de trabajadores" en la sede de Jerez, que recibieron órdenes para "desarrollar una labor de recolección dentro de la embajada".

Les pidió cambiar las cámaras e instalar una nuevas que grabaran el audio de las conversaciones, pero simulando morfológicamente que no tenían esa función y exigió que las habilitaran en streaming (sistema de acceso externo) para acceder a las grabaciones en tiempo real.

Pretendía con ello abrir dos canales en streaming para el acceso online, uno oficial para Ecuador y otro para "los amigos de Estados Unidos".

También pidió colocar un micrófono en un extintor de la sala de reuniones de la embajada y otro en el baño de señoras, en el Assange "mantenía muchas de sus reuniones para garantizar la confidencialidad".

De este modo fueron captadas reuniones con sus abogados, así como otras visitas, médicas y de diversa índole, y también reuniones de los agentes diplomáticos entre ellos y con la diplomacia de terceros países.

Morales llegó incluso a conseguir tomar las huellas dactilares de Assange de un vaso, "sin conocerse el destino que se habría dado a esa información", además de recabar fotografías de visitantes de la embajada, de los que se llegó a fotocopiar sus documentos de identidad o se hicierpon fotos a los dispositivos electrónicos que depositaban a la entrada.

El espionaje alcanzó incluso al Jefe del Servicio Nacional de Inteligencia de Ecuador, Rommy Vallejo, que visitó a Assange cuando se dilucidaba si podía salir de la embajada tras haber recibido la nacionalidad ecuatoriana y ser nombrado diplomático.

El juez cree que estos hechos podrían ser constitutivos de delitos contra la intimidad y el secreto de las comunicaciones abogado-cliente, así como de blanqueo de capitales.