Un estadounidense y un japonés mueren en Wuhan por el coronavirus

Las dos primeras víctimas mortales que no proceden de China estaban ingresadas en el epicentro del brote

09.02.2020 | 10:25
El personal médico trabaja en la unidad de cuidados intensivos en un hospital de Wuhan, China.

Un ciudadano de Estados Unidos y otro de Japón murieron ayer en la ciudad de Wuhan víctimas del coronavirus 2019-nCoV, lo que les convierte en las dos primeras víctimas no procedentes de China que han muerto por ese brote, que ya ha causado al menos 725 fallecidos. Según apuntaron medios estadounidenses y nipones, ambos fallecidos tenían alrededor de 60 años y se encontraban ingresados en la ciudad epicentro del virus. No obstante, sobre el caso del ciudadano japones, fuentes médicas apuntaron que aunque las primeras pruebas que le hicieron al paciente de neumonía para comprobar si estaba contagiado con el coronavirus fueron positivas, se estaba pendiente de una confirmación.

En medio de una inusual tormenta de críticas por la gestión de la epidemia del coronavirus, y en particular por la paradójica muerte del doctor Li Wenliang, llegó ayer a Wuhan el equipo que investigará la muerte del médico, el primero en dar la alarma y ser reprendido después por las autoridades por "difundir rumores". El grupo, enviado a Wuhan por la Comisión Central para la Inspección Disciplinaria, realizará sus pesquisas "relacionadas con la muerte del doctor Li Wenliang de manera concienzuda", informó el propio organismo, espoleado por el descontento popular particularmente patente en las redes sociales desde la noche del jueves, cuando comenzaron los rumores del fallecimiento.

La muerte de Li se ha convertido en una farsa en China, y el régimen que lo reprendió por alertar a su compañeros y amigos de que tomaran precauciones ante una posible nueva enfermedad se hace eco de su duelo a través de la prensa estatal: "La nación guarda luto por la muerte del médico que sucumbió al virus", tituló China Daily, por ejemplo. En un acto de valentía cuyas consecuencias tienden a ser funestas en China, el profesor de la Universidad Normal de Wuhan Tang Yiming y otros colegas de profesión emitieron una carta abierta. Sin destinatario, pero con un mensaje claramente dirigido a las autoridades. "Si las palabras del doctor Li no se hubieran considerado rumores, si cada ciudadano estuviera autorizado a hacer uso de su derecho de decir la verdad, no estaríamos en este desastre, no tendríamos una catástrofe nacional de impacto internacional", reza la carta, citada por el rotativo hongkonés South China Morning Post.

Nuevo hospital

Mientras tanto, continúa la lucha contra el coronavirus en Wuhan, cuna del brote y que acumula la mayoría de los muertos e infectados en la provincia de Hubei, de la que la citada ciudad es capital. Así, ayer comenzó a funcionar el segundo de los hospitales exprés construido en apenas unos días: el de Leishenshan. Al igual que el recientemente inaugurado hospital provisional de Huoshenshan, se trata de un centro médico construido con barracones prefabricados, aunque Leishenshan cuenta con mayor capacidad: 1.600 camas. En él se tratará solo a pacientes diagnosticados de neumonía de Wuhan, provocada por el coronavirus 2019-nCoV, que deja ya al menos 725 muertos y 34.963 contagiados, según las cifras publicadas ayer por la Comisión Nacional de Sanidad del país asiático.

Fuera de Wuhan y de la provincia de Hubei, epicentro de la epidemia, la prensa estatal destacó ayer que el número de nuevos contagios diagnosticados está en declive: 890 nuevos infectados el lunes, 731 el martes, 707 el miércoles, 696 el jueves y 558 el viernes. Pero a pesar de este a priori esperanzador dato, las autoridades Hong Kong quieren minimizar riesgos de contagios en la ciudad semiautónoma, donde la población tiene al gobierno local en el disparadero por su supuesta laxitud en la respuesta a esta crisis. En Hong Kong pesa aún el recuerdo del Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (SARS, en su acrónimo inglés), que causó en la ciudad casi 300 muertos, de los más de 700 que hubo en todo el mundo. Por eso, desde ayer, ha entrado en vigor una norma que exigirá que toda persona procedente de la China continental se someta a una cuarentena de 14 días, tiempo de incubación del coronavirus y periodo en el que se puede contagiar a otras personas. ¿Las consecuencias de infringir la medida? Penas de hasta seis meses de cárcel o multas de 25.000 dólares hongkoneses (unos 2.940 euros).