En un momento de profunda tristeza escribo estas breves líneas para recordar y honrar a Félix Jiménez, un gran amigo y un ferviente luchador por la justicia social, sobre todo como sindicalista.
Su partida nos deja un vacío inmenso, pero también un legado que perdurará en nuestro recuerdo.
Fue un entusiasta e impetuoso sindicalista de las verdades de izquierdas que siempre retornan. Creía en la lucha de clases, y con qué brío.
Su compromiso con la clase trabajadora lo llevó a ser parte activa de organizaciones como CCOO y UGT. Siempre comprometido con las luchas laborales, defendiendo los derechos de los más vulnerables.
La donación de su cuerpo a la ciencia es la última muestra de su generosidad.
DEP.