Fractura en el Gobierno y el PSOE por la conveniencia de ir a generales en abril

Quienes prefieren esperar a otoño temen que ahora el voto de castigo vaya a Sánchez

08.02.2020 | 19:22
Los ministros Montero, Batet, Calviño y Duque, en el hemiciclo.

Quienes prefieren esperar a otoño temen que ahora el voto de castigo el 28 de abril vaya a Sánchez.

pamplona - La opción de adelantar las elecciones generales al 28 de abril, como se baraja en el entorno más próximo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, suscita dudas y división tanto en el seno del propio Ejecutivo como en el PSOE. De hecho, hay miembros del Gobierno y del partido que apuestan más por convocar a la vuelta del verano. En el gabinete de ministros hay tanto defensores de llamar a las urnas cuanto antes como detractores de la opción de celebrar las generales antes de las municipales, autonómicas y europeas del 26 de mayo y en pleno desarrollo del juicio a los dirigentes del procés.

La ventaja que presenta convocar ya, según coinciden en señalar fuentes del Gobierno y del PSOE, tiene que ver con aprovechar la foto de las tres derechas (PP, Ciudadanos y Vox) en la manifestación del domingo pasado en Colón, que incomoda al partido naranja y que los socialistas perciben como un error de Ciudadanos que les pasará factura porque les aleja del centro, espacio que dejan libre para que el PSOE lo ocupe.

Y también la imagen que se ha producido en el Congreso de PP y Cs votando lo mismo que los independentistas para tumbar los Presupuestos que el Gobierno ha vendido como los más sociales de la historia. Pero ni siquiera dentro del Ejecutivo todos tienen tan clara esta supuesta ventaja de aprovechar estas imágenes de los últimos días. Hay ministros que opinan que esas instantáneas no van a favorecer al PSOE sino a Vox.

Estas fuentes creen además que, efectivamente, el voto de castigo se lo podría llevar Pedro Sánchez. Argumentan en este sentido que no es bueno convocar desde una posición de perdedor tras haber sido incapaz de tramitar los Presupuestos.

En cambio, hay quienes opinan que el momento actual también puede resultar propicio para el PSOE porque, con el recuerdo fresco de la ruptura de las negociaciones con los independentistas para aprobar el Presupuesto, resulta más fácil demostrar y explicarle a la ciudadanía que Sánchez no tuvo nunca pactos ocultos con los soberanistas.

Fuentes de la dirección del Grupo Parlamentario Socialista reconocían que al PSOE le habría puesto en dificultades si los independentistas hubieran apoyado el Presupuesto, porque entonces sería mucho más complicado disipar las sospechas que el PP y Cs se empeñan en difundir sobre los supuestos pactos de Sánchez con el independentismo. A esto se suma el hecho de que algunos defensores del adelanto a abril de los comicios mantienen posturas críticas con la forma en que la vicepresidenta, Carmen Calvo, llevaba la negociación con el independentismo y sobre todo, con cómo lo ha comunicado.

Otro argumento en contra de convocar las generales antes del verano que se repite en sectores del Gobierno y del PSOE es la inconveniencia de hacerlo con un juicio como el del procés en marcha. En este sentido, también las ansias de PP y Cs de reclamar elecciones ya, precisamente cuando se están iniciando las vistas en el Tribunal Supremo de este juicio tan mediático y que precisaría una cierta imagen de unidad entre los partidos y no del enfrentamiento que implica una campaña electoral. Tener al país con un Gobierno en funciones durante el desarrollo del juicio e incluso para cuando llegue la sentencia no es el escenario más conveniente tras la experiencia vivida con el independentismo catalán, apuntan otras fuentes.

Entre quienes defienden ir a elecciones ya para aprovechar un momento supuestamente ventajoso para el PSOE y los que abogan por esperar a después del 26 de mayo, hay un sector del partido que prefiere que se adelanten las generales para que el voto de castigo se lo lleve Pedro Sánchez y no los territorios el 26 de mayo. La opción que hoy por hoy está descartada en el Gobierno es la del súperdomingo electoral, que causaba terror entre los barones socialistas. - D.N.