Un Congreso de emociones fuertes

La batalla por ser el líder de la oposición y los choques verbales de Vox y la izquierda anticipan una legislatura movida
El reparto de la mesa será el primer capítulo

09.02.2020 | 06:51
Pablo Iglesias y Alberto Garzón pidieron en la marcha del 1 de mayo al PSOE entrar en un Gobierno en coalición porque, alegaron, es la única forma de defender al trabajador.

madrid - Asistir a la disputa por el liderazgo de una derecha partida en tres. Intuir qué propuestas acordarán PSOE y Unidas Podemos. Imaginar enfrentamientos verbales entre un diputado de ERC y otro de Vox. Esperar el posible voto decisivo del PNV. Son cuatro escenarios probables que anticipan un Congreso de los Diputados de emociones fuertes.

Habrá más escenarios porque si una Cámara fragmentada como la de la legislatura anterior deparó debates intensos y momentos de suspense (los últimos presupuestos del Gobierno de Mariano Rajoy o la moción de censura de Pedro Sánchez), la de la legislatura que se acerca promete escenas similares o incluso más bizarras.

Para empezar, ya no son cuatro las fuerzas políticas predominantes (PP, PSOE, Unidas Podemos y Cs), sino cinco gracias a la irrupción de Vox. Aunque sus 24 escaños pueden ser irrelevantes en la capacidad legislativa del Congreso, serán una caja de resonancia de sus propuestas. Sus dirigentes lo avisaron el mismo domingo de las urnas.

La previsible estrategia del grupo de Santiago Abascal medirá la resistencia del PP y de Cs ante la derechización del discurso político. También influirá en el duelo particular que librarán Pablo Casado y Albert Rivera: el primero luchará por recuperar el terreno perdido; el segundo, por seguir expandiendo su territorio.

Tendrán enfrente a una izquierda revitalizada debido al impulso de Pedro Sánchez, ganador de las elecciones. Sus 123 escaños dan a su proyecto político una base sólida a la espera de Unidas Podemos y de formaciones nacionalistas pragmáticas y moderadas, casos de PNV, Coalición Canaria, Compromís y hasta el Partido Regionalista Cántabro.

Por un canal intermedio navegarán a priori los 26 diputados independentistas, los 22 catalanes que suman ERC (15) y JxCat (7) y los cuatro vascos de EH-Bildu.

Todo esto mezclado presagia una legislatura apasionante desde incluso antes de empezar.

la negociación de la mesa El primer episodio de expectación comenzará a partir del lunes que viene con la llegada de los nuevos diputados, quienes antes de tomar posesión deberán informar al Congreso de sus actividades y sus bienes. No es obligatorio que acudan porque es un procedimiento delegable, así que en este trámite no hay por qué esperar a los cuatro electos catalanes llamados a protagonizar el arranque de la legislatura.

Oriol Junqueras (ERC) y Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull (JxCat) han sido elegidos mientras cumplen prisión preventiva por el juicio del procés. El Tribunal Supremo decidirá, pero mientras tanto el reglamento del Congreso deja claro que para ser diputados a todos los efectos deben asistir a la Cámara el 21 de mayo.

Ese día se constituye el Congreso mediante un pleno tan interesante como caótico. Como los electos que vayan al hemiciclo no tienen escaño asignado aún, se sientan donde pueden o les dejan.

Para que la Cámara Baja inicie camino se tiene que formar la Mesa, lo que requiere una serie de votaciones no exentas de misterio. El acuerdo previo entre los partidos es indispensable si pretenden que salgan por mayoría sus candidatos a la Presidencia, las cuatro Vicepresidencias y las cuatro Secretarías.

En este capítulo es más que probable que salten las primeras chispas, sobre todo si se negocia sobre la consigna de que no entre Vox o una formación independentista. Tanto el partido de Santiago Abascal como ERC perfectamente pueden postular a uno de sus integrantes y negociar su respaldo.

Opciones como las que aquí se barajan quedarían neutralizadas si, por ejemplo, PSOE y Ciudadanos (una combinación de mayoría absoluta) se ponen de acuerdo en votar lo mismo.

los grupos parlamentarios Ya se ha formado la Mesa, ya se sabe quién es el presidente o presidenta (otro foco de interés). Llega el turno de los partidos con representación parlamentaria para constituirse en grupos, lo que ha de formalizarse durante los cinco días posteriores al de la constitución de la Cámara.

Comunican a la Mesa su propuesta y ésta examina si cumple los requisitos que establece el reglamento del Congreso. Son los prolegómenos de otro episodio de tensión: la distribución de los escaños en el hemiciclo.

No es un asunto menor para los grupos porque cada cual pelea por la ubicación más idónea. Podemos protestó enérgicamente tras las elecciones de 2015 al verse desplazado al "gallinero", es decir, a las filas de arriba.

En un Congreso tan fragmentado, donde puede haber hasta nueve grupos, incluido el Mixto, la tarea será de encaje de bolillos. Los momentos álgidos continuarán con las negociaciones para el reparto de las presidencias de las comisiones, en las que la sombra de Vox podría causar, de nuevo, algún problema.

la investidura del presidente Los cálculos de los partidos sitúan las consultas del rey para ofrecer un candidato a la investidura después del 26 de mayo, jornada de elecciones autonómicas, municipales y europeas. Que será Pedro Sánchez parece que está fuera de duda.

La investidura requiere mayoría absoluta en primera votación, y si no cuaja, mayoría simple en segunda votación 48 horas después. La aritmética parlamentaria exigirá negociaciones a cambio de alguna abstención, pero no parece que la coyuntura sea tan enrevesada como la que provocaron las elecciones de 2015.

Si se cumple lo previsto, Pedro Sánchez afrontará su segunda investidura como presidente tras la fallida de marzo de 2016, y si recaba más síes que noes empezará la acción de Gobierno. Y seguirán las emociones fuertes.

El Post-it

Tensión de Vox y PP en Andalucía. El líder de Vox en Andalucía, Francisco Serrano, ha avisado al PP de que "corre el riesgo de que no haya ni siquiera posibilidad de iniciar contactos" para negociar el presupuesto autonómico. Así se pronunció después de que Pablo Casado haya decidido un cambió exprés de su estrategia para atacar ahora a Vox. "Si hay que sentarse a negociar presupuestos, no es correcto insultar al que se tiene que sentar contigo", avisó Serrano.