"Si tenemos la capacidad de decidir, optaremos por una investidura que ponga una frontera con el nacionalismo vasco"

09.02.2020 | 09:30
Javier Horno, candidato de Vox, en la biblioteca de su casa.

Conservador y antiabortista, Javier Horno Gracia (candidato de Vox al Parlamento de Navarra) critica las "ayudas desmedidas" a inmigrantes, propone limitar el euskera en la pública y ve a Cs, UPN y PP como "amigos".

pamplona - En lo personal, Javier Horno Gracia (20 de abril de 1971, Pamplona) es un profesor de música y literatura que rescata de memoria coplas de Jorge Manrique y lleva dos años inmerso en la obra de Azorín. En lo político, si es que ambas categorías se pueden disociar, Horno es un conservador del ala dura de Vox, donde milita desde 2014 tras haber estado en UPN -su madre es María Teresa Gracia, que fue concejal de UPN en Pamplona- y PP -de donde se fue tras la excarcelación de Bolinaga- y haber votado a Ciudadanos en 2015. "A veces me pregunto qué hago yo aquí, si lo que a mí me gusta es recitar romances y el teatro", reflexiona, como si todavía no hubiese asumido que el 26 de mayo es muy probable que obtenga un acta de parlamentario. Si lo hace, lo habrá conseguido con un discurso en las antípodas del cálculo político del que no quiere pisar charcos. Horno los pisa todos.

¿Los resultados de las generales han decepcionado a Vox?

-Seríamos hipócritas si dijésemos que en un primer momento no esperábamos más. Pero van pasando los días y cada vez valoras más que vayamos a tener 24 diputados en el Congreso, sobre todo porque los medios en España son muy poderosos y nos han maltratado. Pero ahora vamos a tener la oportunidad de explicarnos en el Congreso.

¿Le dejan más satisfecho los resultados en Navarra?

-Los resultados aquí nos dejan muy satisfechos, porque supondrían dos escaños, casi tres, en el Parlamento de Navarra. Por lo tanto, los votantes saben que no se va a tirar el voto a la basura. Incluso creo que puede haber gente que votó a Navarra Suma por el voto útil y que ahora puede venir a Vox. Estamos con la perspectiva de sacar tres, incluso cuatro. Además, el voto a Vox no es un voto contra el centro derecha: si UPN pierde un poco de voto, no se va a notar en escaños. Sin embargo, si nuestros votos se van a Navarra Suma, puede ser que ellos no saquen más y nosotros perder uno. Con Navarra Suma estamos para mirarnos como amigos, no para hacer guerra, porque no tiene sentido.

Ese discurso de amigos no es el de Esparza, que no quiere saber nada de ustedes y les llama populistas.

-Yo estoy empezando y me puedo permitir ser más fiel a mis principios, algo que no puede hacer el político de profesión. Al final esto son estrategias, Navarra Suma intenta pescar voto entre gente del PSN. Pero ese es precisamente el problema de UPN y PP, que se tienen que definir y no tener complejos. Intentar traerte el voto de la izquierda disfrazando tu discurso es lo que hizo Rajoy, y mira cómo se está hundiendo el PP. Algo de lo que no me alegro, por cierto.

¿UPN es una fuerza acomplejada?

-Ha caído en eso, sobre todo con el tema del nacionalismo. Si tú no eres nacionalista vasco, no gobiernes como tal. Porque le han hecho la estrategia al nacionalismo vasco, que fundamentalmente quiere controlar la escuela, los libros de texto, los profesores, y la idea de España que se enseña. Hay niños que salen, sobre todo del modelo D, con una idea de España muy negativa, y con una idea de la cultura vasca yo diría que fantasiosa. Se ha politizado lo vasco, y si no se conoce la cultura española es imposible reconciliarse con ella.

¿Cree habrá votantes de Vox que ahora vuelvan a Navarra Suma por eso del voto útil?

-A nosotros nos votan porque están hartos. Vox nace porque hay una sensación de orfandad en la derecha, y lo que no se puede hacer es pensar que mis votantes son mi chiringuito. Aquí hay mucho votante de derechas indignado. No decepcionado: indignado.

¿A qué achacan esa entrada tan fuerte en la Ribera?

-A que ahí hay mucha gente harta con cosas que están pasando. A que no puede ser que haya personas expertas en cobrar ayudas. Me da igual si son inmigrantes o no, pero o las ayudas se controlan o se generará un efecto llamada por el que la gente se apunta a las ayudas y deja de trabajar. Si a un marroquí en la Ribera le dan x ayuda por hijo y con un poco de trabajo en dinero B le da para vivir, es que estamos haciendo algo muy mal. Porque el que vive al lado, no recibe esas ayudas y anda mal para llegar a fin de mes, dice: esto no puede ser. Somos muy políticamente correctos con este tema, por eso de que no parezca que yo no quiero ayudar al desfavorecido. Hay que ayudar, claro, pero hasta que se consiga un trabajo: lo que no puede ser es que la recogida de fresones de Huelva se quede sin mano de obra.

Hombre, si son condiciones de mano de obra esclava... ¿No es injusto culpar al inmigrante?

-No, si la culpa no es del inmigrante, es de los españoles. Que nadie se atreve a hablar de esto porque te tachan de xenófobo. La alcaldesa de Madrid dice: que vengan todos. Oiga, ¿ha abierto las puertas de su casa?

¿Vox Navarra tiene cuantificado ese fraude en las ayudas?

-No, no voy a ser hipócrita. Acabamos de llegar y tenemos mucho que estudiar, pero es cuestión de olfato. Aquí está pasando algo. En Vox tenemos gente que trabaja en servicios sociales, en la policía, en medicina. Hablas con uno, hablas con otro, y ves por dónde van los tiros. Cuando lleguemos ya concretaremos.

¿O sea, que eso se deduce del olfato, sin datos? El departamento de Derechos Sociales cifra el fraude en mínimos, algo residual.

-Habrá que verlo en las cifras, porque igual las cifras no son así. Igual las cifras del Gobierno no están bien, porque al final es parte interesada.

¿Eso no es caer en el racismo?

-Racista es la persona que tiene aversión a una raza. Si a mí me lo llaman públicamente, iré a los tribunales. A Vox se le agradecerá que haya canalizado un descontento por vías democráticas e impida la llegada de la ultraderecha.

¿Pero es la inmigración la que genera el descontento?

-No, su gestión. Nuestro número 2 al Ayuntamiento de Pamplona es boliviano. Muchos inmigrantes están encantados con nosotros, porque son los que han venido a trabajar y quieren que venga un partido serio que dice: aquí se viene a trabajar.

O sea, ¿que Vox no es ultraderecha sino que es el retén de la ultraderecha?

-Me indigno muchísimo cuando me lo dicen. Un político, un estadista, no puede hacer bromas con esto. Yo quiero un control en la inmigración, porque si no se crea el efecto llamada y esto se nos va al garete, porque se crean guetos... que no, que no, que esto es muy serio.

¿En Navarra hay guetos de inmigrantes?

-Sí, sí. Yo trabajo en Corella, y a veces parece que hemos vuelto a la Edad Media porque ves muchos musulmanes por la calle. ¿Se integran? Yo creo que no. Tenemos que hacer algo para que nos mezclemos los europeos con los musulmanes, por ejemplo mediante el arte o la música. Tiene que haber una estrategia de calidad porque existe el peligro de la tendencia al gueto. En Corella, los musulmanes sólo andan entre ellos.

¿Por qué quieren eliminar la zona vascófona?

-¿Habría aquí tanto apoyo al tema del euskera sin la sombra de la presión terrorista? Se ha buscado la paz social. El euskera como lengua es algo muy noble, pero se le ha dado un apoyo desmedido porque se ha tenido miedo, por si la montaban. Pero eso no es sano ni para la lengua. Si quieres estudiar el vasco, y en tu zona se habla, lo estudias al 50%, al igual que el castellano. En el resto de Navarra, si quieres estudiar en el modelo D, vete a un colegio privado. Proponemos el cheque escolar precisamente para eso.

¿No es injusto si quiera relacionar los planos de euskera y terrorismo?

-Vamos a suponer que sí, que es un poco injusto y que me estoy equivocando. Yo lo que quiero es que haya una sociedad en la que yo pueda exponer este discurso. Yo no estoy prohibiendo el euskera, quiero limitarlo a la zona norte, su espacio natural, donde por cierto quiero que puntúe en oposiciones sólo en caso de empate en el currículo. Y en el resto de sitios, quien quiera que lo estudie, pero no en la red pública.

Pero usted no sostiene sólo un discurso, usted quiere ser legislador y aboga por limitar su enseñanza.

-No, esto es lo que pasa en Suiza, donde el bilingüismo es al 50%. Aquí el bilingüismo es inmersión, y eso no es bilingüismo. Si son dos lenguas que coexisten, tienen que coexistir al 50%. Ahora, es mi discurso. Si a alguien no le gusta, que no me vote. Y lo digo de verdad.

¿Opina lo mismo del inglés?

-Son cosas distintas. El vascuence es una lengua nuestra. El inglés es un instrumento, pero no está bien pensado en la enseñanza, porque se puede pasar de curso con él suspendido. Sí que creo que el PAI se hizo para frenar el euskera, y no se hizo bien. Porque se hizo de golpe y porrazo, con profesores que no estaban capacitados.

Dicen que hay que reformular el Convenio Económico. ¿Qué significa eso?

-Volvería a ser hipócrita si digo aquí qué tipo de Convenio Económico nos conviene, porque yo vengo de las humanidades. No sé exactamente qué voy a tener que reformar, lo que sé es que tiene que bajar la presión fiscal, porque ha subido.

Otra vez, ¿esto también lo sabe por olfato?

-No, esto no es olfato. Yo me he sentado con el asesor en temas económicos y me explica las cifras. Si bajas las deducciones, al final pagas más.

¿Vox aboga por eliminar el Convenio?

-Vox aboga por ir hacia una agencia tributaria unificada, porque creemos que las comunidades autónomas son muy caras y hay que eliminarlas. Pero de eso, hoy, nos podemos olvidar. Vamos a seguir teniendo el Convenio Económico, lo estudiaremos y trataremos de mejorarlo.

Piden eliminar los lugares de Memoria Histórica. ¿Por qué?

-Lo que no puede ser es que desde el Gobierno se me quiera imponer por ley una memoria de la historia. Lo siento, no. A partir de ahí, no quiero hablar del tema. Eso va en contra de la libertad de cátedra, de pensamiento. Los protagonistas de la guerra cerraron página en la Transición. Hay que dejar la Guerra Civil a los historiadores, no a los legisladores.

Las leyes de Memoria Histórica lo que han hecho ha sido reconocer, en el plano institucional, la existencia de unas víctimas que hasta entonces estaban olvidadas.

-Y quien quiera recuperar el cadáver de su abuelo tendrá que tener una ayuda, pero no estamos para hacer juicios sobre la II República o la Guerra Civil.

¿No cree que puede percibirse, incluso como una provocación, que Vox Navarra pida derogar los lugares de Memoria Histórica cuando un afiliado del partido que llevó los avales a la Junta Electoral, Javier López Monreal, fue condenado por vandalizar monolitos?

-Esta persona, que es una magnífica persona, no está para nada orgullosa de lo que hizo. Lo hizo siendo mucho más joven, ya tuvo su juicio y cumplió su pena. Y su pena también es que ese error tiene consecuencias en su propia vida. Y ya está. Él está arrepentido. Ahora, que se mire con lupa a esta bellísima persona cuando tenemos a un alcalde que tiene a Otegi como candidato en el País Vasco... y digo Otegi porque es el más conocido, porque yo ya me pierdo con el número de exetarras que hay por ahí danzando, y a los que se recibe con homenajes.

¿Tiene algún cargo en el partido?

-No, creo que es un afiliado.

¿Cree que un caso como este inhabilita a su partido para hablar de Memoria Histórica?

-No, porque mira: si nos dan la oportunidad de hablar de esto pondremos los puntos sobre las íes. Si nos sacan el caso de Javier López Monreal, recordaremos que Otegi está de candidato.

Pero este caso no se defiende criticando a otros.

-La diferencia es que se están haciendo homenajes desde el mundo del nacionalismo radical vasco a presos de la ETA que no se han arrepentido, y estamos hablando de un señor que ha hecho unas pintadas de joven y que es todo lo que ha hecho. No se puede comparar.

La pintada un poco amenazante ya era...

-Que sí, que no digo que estuviera bien, pero lo que digo es que no se puede comparar. Y también digo que por parte de víctimas ha sido un milagro que no haya surgido una reacción violenta, porque hubo una época en la que caían guardias civiles como conejos.

Hombre, ¿los GAL?

-Me refiero a un grupo terrorista.

El Batallón Vasco Español, la Triple A.

-¡Aquello no duró nada! En los años duros, duros, duros, se hizo la chapuza del GAL. No se puede montar un grupo terrorista paralelo. Yo digo que lo raro fue que las víctimas no se tomaran la justicia por su mano, que no se la han tomado. Y eso no se dice nunca. Ha habido casi mil muertos por parte de la ETA, y mira cuál ha sido la reacción absolutamente mayoritaria de la sociedad.

El partido está dirigido por una gestora. ¿Para cuándo elecciones?

-Según los estatutos, cuando lleguemos a 500 afiliados. Ahora tenemos casi 300, y como creo que las cosas van a ir bien en el plazo de un año podremos hacer primarias. Yo soy el primer interesado.

Hay rumores de que parte de la militancia está descontenta con usted: le acusan de autoritario, de imponer listas, de vetar candidaturas. ¿Le constan estas quejas?

-Sí, claro que me constan. En todos los partidos cuecen habas. Las decisiones que uno toma nunca le gustan a todo el mundo, y me lo han hecho saber. Pero es que yo no represento a todos los afiliados, somos una gestora.

¿Entiende las críticas por la designación de Alústiza (número 1 al Congreso) o por el veto de una candidatura alternativa en Tudela?

-No le doy mucha importancia porque la mayor parte de los afiliados nos reconoce que los que llevamos dando la cara desde hace años somos nosotros.

¿Para qué servirán los votos de Vox en el Parlamento de cara a una investidura, por ejemplo?

-Apoyaríamos todo aquello que esté en consonancia con lo básico de nuestro programa, y esos partidos serían UPN, PP y Ciudadanos. Si tenemos capacidad de decidir, decidiremos a favor de una investidura que marque una frontera con el nacionalismo vasco, aunque tampoco nos guste un gobierno PSOE-Podemos.