Marisa de Simón: “No vamos a volver a la Navarra oscura, de la confrontación identitaria y de los recortes de la derecha”

Convencida de que la sociedad ha visto los avances que el cambio ha traído en los últimos cuatro años, la candidata de I-E Marisa de Simón garantiza que no girarán a la derecha.

09.02.2020 | 09:39
La candidata de I-E al Parlamento foral, Marisa de Simón

Convencida de que la sociedad navarra ha visto los muchos avances que el cambio ha traído en los últimos 4 años de legislatura, la candidata de Izquierda-Ezkerra Marisa de Simón garantiza que no girarán a la derecha.

pamplona - A la candidata de I-E al Parlamento foral, Marisa de Simón, le entra la risa cuando recuerda que el PSN tan pronto les sitúa fuera del arco foral como les pide su apoyo para gobernar. Sobre el asunto de las alianzas subraya que no apoyan partidos sino proyectos, y deja la puerta abierta a negociar cualquier acuerdo siempre y cuando sea de izquierdas. Respecto al discurso de las tres derechas, señala que no tiene contenido y advierte de que "no vamos a volver a la Navarra gris, de la crispación, de los recortes sociales que impulsó UPN con el apoyo de los socialistas".

¿Cómo se ve como candidata? ¿Le costó dar el paso para coger el testigo de José Miguel Nuin?

-Desde el punto de vista político no me costó porque es un suma y sigue. Sí me costó un poco más desde el punto de vista personal porque la política es muy exigente y en I-E más porque somos un equipo reducido.

La estrategia de alianzas de su formación ha sido muy diversa según los comicios. En las generales han ido con Podemos, al Senado con el resto de fuerzas del cambio y a las forales van sin coaliciones. ¿Cree que esto puede perjudicarles?

-Para nada. En cada concepto electoral tomamos decisiones en función de qué fórmula permite desarrollar mejor nuestro proyecto político de la izquierda no nacionalista transformadora. Y por eso hemos tomado en cada ámbito la decisión que hemos considerado más oportuna. En Navarra I-E tiene un espacio muy definido políticamente y hemos demostrado que somos claros, sin medias tintas como otros. Por lo tanto, es la mejor opción de cara a las forales.

Parece que los resultado el 26 de mayo van a estar muy ajustados. ¿Hay nervios por la posibilidad de no revalidar el cambio?

-Nervios hay siempre porque la única encuesta verdaderamente válida es la de las urnas. Nosotros creemos que el cambio se va a revalidar porque la gente ha entendido lo que ha supuesto, porque lo ha visto en su propia vida. El acuerdo programático ha permitido apoyar políticas que han mejorado la calidad de vida de muchísimas personas y por eso la sociedad lo va a valorar. Precisamente en esta campaña es lo que tenemos que hacer, explicar qué ha supuesto este acuerdo entre diferentes y qué ha aportado I-E, que ha sido mucho. Estamos convencidos de que nuestro objetivo para la próxima legislatura es conseguir la continuidad del cambio político y social en Navarra con más peso de la izquierda no nacionalista y transformadora que representa I-E.

Resulta curioso que el PSN afirmase hace poco que I-E se va a quedar fuera del Parlamento y ahora les pida su apoyo para gobernar.

-(Risas) La verdad es que esta campaña está siendo un tanto curiosa. Al estar las generales ahí al lado el PSN intenta que influya, pero el contexto autonómico es otro y el PSN tiene una historia y una trayectoria aquí que no le avala en su posición respecto a construir propuestas políticas de izquierdas. Creo que juegan a buscar votos de donde pueden. Nosotros hemos demostrado de qué lado hemos estado, apoyando políticas sociales, la pluralidad, la convivencia, la inclusión... Hemos demostrado la capacidad de acordar con diferentes en cuestiones fundamentales en unos momentos en los que gran parte de la sociedad navarra estaba sufriendo las políticas de austericidio y de los recortes ejecutados por UPN de la mano del PSOE. Por lo tanto, es muy evidente lo que ha ocurrido.

En todo caso, ¿cuentan con ellos para la ecuación?

-Contábamos y contamos con ellos, pero quien tiene que decidirse es el Partido Socialista. El cambio en Navarra siempre tuvo una quinta silla que pudo ocupar el PSN y decidió no ocuparla y colocarse con la oposición, del lado de la derecha. Si el PSN apuesta por un Gobierno de izquierdas, manteniendo las dos patas del acuerdo programático -lo social y la pluralidad-, estamos dispuestos a apoyar cualquier acuerdo que sea de izquierdas, pero que no gire a la derecha. Nosotros no apoyamos partidos, apoyamos acuerdos de Gobierno.

Entiendo que descartan cualquier veto a EH Bildu, o ¿sí apoyarán un acuerdo en el que no pueda sentarse la coalición abertzale?

-No se trata de con Bildu no, o con Geroa sí, que también, sino del contenido del acuerdo. Será cuestión de políticas y de compromiso político y programático. Somos la garantía del cambio de izquierdas, de que los votantes que nos apoyen tienen la garantía de que cumpliremos con el compromiso de construir propuestas para la gente.

Dice que es una cuestión de acuerdos y no de vetos, pero si la suma diese con el PSN, ¿se sentarían a hablar a pesar de los vetos de los socialistas?

-No contemplamos esa posibilidad porque estamos trabajando en la campaña convencidos de que se puede dar continuidad a este acuerdo programático incorporando al PSN si quiere y siempre reforzando el peso de la izquierda no nacionalista transformadora. Por lo tanto, no contemplamos otra posibilidad y si se da, siempre el acuerdo programático y siempre sin girar a la derecha.

¿Va seguir el cuatripartito la línea de la cohesión y la unidad?

-Desde I-E sí, siempre que nadie intente imponer una identidad respecto a las otras y se cumpla el acuerdo programático, porque para nosotros es fundamental construir esa sociedad intraidentitaria con derechos ciudadanos y de progreso. Creo que se han dado pasos fundamentales en ese sentido huyendo de esa Navarra de la exclusión, de los recortes, de esa Navarra oscura que las derechas han impulsado durante más de 35 años de democracia. I-E ha hecho más políticas sociales en estos cuatro años que otros en 35 años.

Precisamente, María Chivite se presenta como la verdadera opción progresista frente a lo que define como un gobierno nacionalista.

-Eso lo tendrá que demostrar. Este Gobierno no ha sido nacionalista, quien lo dice miente. El PSN dirá lo que quiera, pero ¿qué ha hecho esta legislatura? Tengo mis dudas de que se vaya a colocar en la izquierda. Ojalá cambie de rumbo y se coloque en el Gobierno del cambio.

¿Está Navarra mejor que hace cuatro años?

-Sin ninguna duda, y los datos están ahí. Ha sido cerca de un 20% el incremento en el presupuesto de educación, un 35% el de Derechos Sociales y casi un 17% en Salud. Ahí está la renta garantizada, el acceso a la vivienda, las OPE, un proyecto claro y realista para llevar agua de calidad a la Ribera. Hay que seguir trabajando porque no queremos el TAV, queremos una escuela laica y creemos que se puede ir mucho más allá. I-E va a tener mejores resultados para que ese peso de la izquierda que representamos esté más presente en el acuerdo programático.

Una de sus propuestas estrellas es seguir avanzando en la reforma fiscal. ¿Cree que la ciudadanía lo entiende?

-Creo que sí, pero se hace mucha demagogia con la fiscalidad. Lo que es evidente es que es una contradicción rebajar impuestos y mejorar prestaciones sociales. Es imposible, es una contradicción. Nuestra política fiscal está muy clara: financiar las políticas sociales a través de los impuestos porque no queremos más peajes en la sombra ni más endeudamiento. Tiene que contribuir más quien más tiene. Las grandes empresas están ganando muchísimo dinero en Navarra y no contribuyen, y hacia eso va nuestra reforma fiscal. Es una cuestión de justicia social y fiscal, y eso se entiende.

UPN acusa al Gobierno de haber poco menos que esquilmado a las clases trabajadoras.

-Eso no es verdad. Evidentemente quien paga más son las rentas medias-altas , por eso nuestra propuesta de reforma fiscal para gravar a las grandes fortunas y las rentas del capital. Esa es nuestra propuesta, que contribuya más quien más tiene. El de la derecha es un discurso falso y vacío, y si no que nos digan qué escuelas van a cerrar, a cuántos funcionarios van a despedir y cuántas ayudas para los que menos tienen quieren eliminar. No tienen ningún argumento porque si los tuvieran los darían y no los dan porque no los tienen. En esta legislatura ha crecido la economía, ha disminuido el paro, se han generado más prestaciones y se han reforzado los servicios públicos.

¿Cree que el discurso identitario de la derecha ha calado y que sumarán el 26-M?

-Creo que no van a sumar y que perderán apoyos incluyendo a Vox, estoy convencida. Desde luego sus propuestas no solucionan la vida de la gente, están centradas en otras cosas. No hay más que ver sus discursos agresivos, demagógicos, vacíos y sin contenidos. Eso lo hace quien no tiene una propuesta política sólida.

El pasado lunes el líder del PP, Pablo Casado, dijo en Pamplona "echar de menos" a gobiernos como el de Yolanda Barcina. ¿Qué opinión le merece?

-(Risas) No me extraña que ellos lo echen de menos, nosotros en absoluto la añoramos, para nada. Estamos muy orgullosas de haber contribuido a este cambio producido en Navarra por primera vez en democracia, un gobierno alternativo al bipartidismo y eso no tiene vuelta a atrás. Vamos a hacer todo lo posible para no volver a esa Navarra gris, oscura, de los recortes sociales, de la confrontación identitaria y de la crispación. Ahí no vamos a volver y por eso I-E va a ser garantía de la continuidad del cambio social y plural. Así que no me extraña que añore a Barcina (risas), pero no va a volver.

¿Cuál es su quiniela para el 26-M?

-Navarra Suma y Vox 17, Geroa Bai 9, Podemos 4, EH Bildu 8, PSN 7 e I-E 5.

Por cierto, ¿cómo ve el escenario en Pamplona?

-Como en Navarra, y en el caso de I-E, aunque nos echaron del Gobierno municipal, fuimos capaces de mantenernos apoyando las políticas incluidas en el acuerdo programático. Por eso estoy convencida de que la ciudadanía de Pamplona reconoce el papel de I-E en la política municipal priorizando lo social y las necesidades de la gente antes que intereses partidistas.