Chivite inicia contactos con Geroa Bai, Podemos e I-E bajo la presión de las derechas en Navarra y en Madrid

La candidata del PSN cita a los posibles socios para la semana que viene
Los ayuntamientos y la Mesa del Parlamento, primera prueba
El PSOE veta cualquier negociación con EH Bildu y complica la investidura

09.02.2020 | 12:46
La candidata del PSN a la presidencia del Gobierno, María Chivite, durante un acto electoral en Sarriguren.

La candidata del PSN cita a los posibles socios para la semana que viene. Los ayuntamientos y la Mesa del Parlamento, primera prueba. El PSOE veta cualquier negociación con EH Bildu y complica la investidura.

Pamplona - María Chivite dio ayer el primer paso hacia la presidencia del Gobierno de Navarra. Una llamada telefónica a primera hora a los candidatos de Geroa Bai (Uxue Barkos), Podemos (Mikel Buil) e Izquierda-Ezkerra (Marisa de Simón) sirvió para iniciar los contactos preliminares que deben dar paso a la formación del futuro Ejecutivo foral. La líder del PSN se reunirá con ellos, respectivamente, el miércoles, jueves y viernes de la semana que viene.

"Vamos a iniciar un diálogo desde la voluntad de llegar a un acuerdo sobre propuestas que permitan el impulso y desarrollo de la comunidad y atender las principales preocupaciones de la ciudadanía, como el empleo, los servicios públicos y la igualdad", avanzó a primera hora el PSN. Una propuesta que ha encontrado la mano tendida de Geroa Bai, Podemos e I-E, que ayer mostraron su disposición al diálogo y la voluntad de facilitar un gobierno progresista en Navarra. Será el principio de un camino largo y lleno de presiones, internas y externas, en el que no resulta nada fácil aventurar un final. La primera dificultad será la propia negociación. El PSN apuntó ayer a la búsqueda de "un acuerdo sobre propuestas", pero habrá que trabajar mucho para encontrar puntos de encuentro con tres partidos que quieren por mantener las medidas probadas los últimos cuatro años, muchas veces con la oposición socialista. Sobre todo en aquellas que implican el reconocimiento de la pluralidad de la Comunidad Foral.

Sobre la mesa estará igualmente la propia composición de Gobierno, que los socialistas se inclinan por gestionar en solitario, mientras Geroa Bai apunta ya a una fórmula de coalición que, además de dotar de mayor visibilidad institucional a la coalición de Uxue Barkos, evite también la tentación del PSN de buscar acuerdos parlamentarios con Navarra Suma una vez lograda la investidura.

Es en cualquier caso la parte más fácil de una ecuación que necesita de EH Bildu para llegar a la mayoría absoluta. Chivite sin embargo ha excluido a la formación soberanista de las conversaciones. Así lo habían anunciado en campaña, y así lo ratifico ayer el propio secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos. "El PSN no negociará con Bildu", apuntó.

La línea roja marcada por la dirección del PSOE es nítida y gruesa, y va más allá del veto a la negociación. De momento, ni siquiera habrá diálogo con EH Bildu. Los socialistas han avanzado además que no facilitarán ninguna alcaldía de la formación soberanista, que podría perder localidades significativas como Pamplona, Barañáin, Tafalla o Estella, que serían para la derecha si el PSN se abstiene en la constitución de los ayuntamientos.

Una actitud que unida al júbilo con el que la candidata socialista en Pamplona, Maite Esporrín, cantó 'Agur Asirón' la noche electoral ha molestado a EH Bildu, que ya ha anunciado que no va a regalar sus votos para que Chivite sea presidenta del Gobierno. "Ya veremos. Vamos poco a poco", apuntó ayer Chivite, que confía que en, en última instancia, EH Bildu o Navarra Suma darán al menos una abstención.

Presiones de Madrid Se abre así una negociación que una vez más volverá a estar en el ojo mediático en Madrid. Los principales medios afines a la derecha han comenzado ya una campaña para cuestionar la legitimidad del Gobierno del PSN, y para forzar una abstención que permita volver al poder a la coalición que lidera Javier Esparza. El Mundo avanzaba el miércoles una actas de ETA según las cuales Zapatero habría ofrecido en 2007 un estatuto único para la CAV y Navarra, y el ABC denunciaba en su portada de ayer que "el PNV exige a Sánchez que le entregue Navarra".

Dos noticias de escaso fundamento, pero que son prueba de las presiones que los socialistas van a tener que soportar en las próximas semanas para que las fuerzas vasquistas no tengan influencia en el Gobierno autonómico. Y que tanto PP como Ciudadanos están aprovechando ya para hacer oposición a Pedro Sánchez en Madrid. "Hemos visto unas actas en las que Navarra era moneda de cambio con ETA. Y ahora parece que Navarra puede ser moneda de cambio entre el PSOE y el PNV", advertía ayer el secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas. Presiones que llegan también desde Navarra, donde la patronal CEN, los ultraliberales de Institución Futuro o el exsecretario general de CCOO, José María Molinero, se han posicionado públicamente en contra de un gobierno progresista y transversal.

Queda por ver en qué medida hacen mella las presiones en la determinación que hasta ahora ha mostrado el PSN, consciente de las consecuencias que tendría para su futuro volver a frustrar las opciones de liderar un Gobierno. Pero sobre todo en el PSOE, y si está dispuesto a asumir en Madrid el desgaste de cuatro años de votaciones en el Parlamento de Navarra con EH Bildu.

La dirección federal de momento va dejado hacer mientras tantea acuerdos con distintos partidos en comunidades y ayuntamientos, y explora un posible Gobierno en coalición con Podemos en España. Demasiadas similitudes como para no acordarse del verano de 2007, que acabó con los socialistas navarros rendidos ante Ferraz y con Miguel Sanz en el Palacio de Navarra. Una historia conocida que ahora vuelve a empezar. Veremos si esta vez el final es diferente.