La primera presidenta eslovaca defiende a la UE al jurar su cargo

Caputová pide reforzar el club comunitario y se desmarca de los líderes euroescépticos que dominan Europa central

09.02.2020 | 15:06
Zuzana Caputová.

praga - La apuesta por una Unión Europea (UE) fuerte, la lucha contra el cambio climático y la regeneración política fueron las banderas enarboladas por la abogada Zuzana Caputová al convertirse ayer en la primera mujer que asume la presidencia de Eslovaquia.

"Europa, con nosotros como parte, debe ser un líder espiritual para combatir la amenazas mundiales", señaló en su discurso inaugural la nueva jefa del Estado tras prestar juramento al cargo ante los legisladores del Parlamento.

Caputová, que cumplirá 46 años el próximo viernes, hizo llamamiento a reforzar el club comunitario, así como a la OTAN. Con su mensaje claramente europeísta hacia dentro y fuera del país en su primer acto como presidenta, Caputová se desmarcó de muchos de los líderes euroescépticos que dominan la escena política en Europa central, incluidos los tres socios de Eslovaquia en el Grupo de Visegrado (Polonia, Hungría y República Checa).

La UE es una "una comunidad que une prosperidad económica con solidaridad social", defendió la flamante mandataria en la ceremonia celebrada en el histórico edificio de Reduta, sede de la Filarmónica Eslovaca.

La lucha contra el cambio climático ha sido otro punto central de las primeras palabras con las que esta madre de dos hijas divorciada ha delineado lo que divisa como su hoja de ruta en su mandato de cinco años.

Al calificar el calentamiento del planeta como una de las mayores "amenazas que enfrentamos", recordó el pronóstico del Banco Mundial de que 143 millones de personas pueden ser desplazadas de su hogar por el cambio climático hasta 2050.

"Hay que ralentizar el cambio climático, porque de lo contrario puede tener efectos sustanciales en Eslovaquia", espetó la abogada que en 2016 fue galardonada con el Goldman Environmental Prize en reconocimiento a sus catorce años de lucha contra un vertedero en Pezinok, su ciudad en las afueras de Bratislava. - Efe