Borja Sémper (PP vasco) deja la política frustrado por la influencia de Vox

La incomodidad del dirigente vasco en el seno del nuevo PP de Casado no ha pasado desapercibida y se ha evidenciado en varios encontronazos públicos

14.01.2020 | 08:13
El presidente del PP de Gipuzkoa, Borja Sémper, junto a su mujer, Bárbara Goenaga, tras anunciar este martes que abandona todos los cargos políticos

PAMPLONA. El presidente de PP de Gipuzkoa, Borja Sémper, ha atribuido este martes su abandono de la política al "fin de una etapa personal", aunque se ha despedido con una defensa cerrada del ejercicio de la política desde el "respeto" y sin convertir los partidos en "trincheras".

El dirigente popular ha insistido, en una rueda de prensa, en que los motivos de su marcha son "mayoritariamente" personales y no ha deslizado reproches al PP, un partido que, ha dicho, le ha permitido siempre expresarse con "libertad".

Sémper sí ha admitido que "el clima político general" no es de su agrado, porque considera que los adversarios "no son enemigos", y porque rechaza "la política de trincheras, que se empeña en levantar muros".

El dirigente guipuzcoano, tras 25 años en la primera línea de la política vasca, 15 de ellos amenazado de muerte por ETA, ha decidido aceptar una oferta de la multinacional Ernst & Young, en la que ejercerá como director de Relaciones Institucionales a partir del próximo mes de febrero.

El presidente del PP de Gipuzkoa se ha despedido en una rueda de prensa en la que ha estado arropado por colegas de su partido, amigos y por su compañera sentimental, la actriz Bárbara Goenaga.

"Es un fin de ciclo, una etapa personal que acaba, no hay más lecturas", ha señalado Sémper, quien ha afirmado que "ha llegado el momento de desarrollar una carrera profesional fuera de la política", motivo por el que "hace unas semanas" aceptó la oferta de la compañía consultora.

Ha rechazado que la situación interna del PP le haya empujado a abandonar la política, ni tampoco los pactos con Vox o ninguna circunstancia similar, mientras que, por el contrario, ha expresado en varias ocasiones su agradecimiento a la formación conservadora, en la que, con sus matices, ha podido expresarse libremente.

"Me siento extraordinariamente cómodo en el PP", ha recalcado el político guipuzcoano, quien ha asegurado que ha vivido "situaciones mucho más complicadas" que habrían hecho "más razonable" renunciar, en alusión a la amenaza terrorista que pesó sobre su cabeza durante años.

Su reproche no ha sido para el PP, sino para el clima político "general" de confrontación. "Me incomoda mucho un clima de confrontación permanente en política", ha dicho el dirigente popular, quien ha confesado tener la "amarga sensación de que la política transita por un camino poco edificante".

Ha defendido la "discrepancia sana y necesaria", ha añadido que la "dialéctica política tiene que ser alentada", pero no "la política de trinchera, que se empeña en levantar muros", tras lo que ha manifestado que "si alguien cree que esto afecta a un solo partido, se equivoca".

"Un partido político no es una secta, es un lugar en el que personas que comparten una serie de principios fundamentales, deciden unirse para defender el interés general, a través de sus principios, que haya matices, discrepancias, incluso choques, debería ser saludado como algo sano, si no, estamos convirtiendo los partidos políticos en trincheras, en espacios cerrados, en cajas de resonancia que solo pretenden convencer a los ya convencidos", ha reflexionado.

"Es un camino por el que empieza a transitar la política española de manera preocupante y tenemos que poner pie en pared para que no siga así y creo que hay mimbres para que podamos corregir esta deriva", ha abundado, tras lo que ha aclarado que esto "no es lo que determina el fin" de su carrera política.

Ha advertido que si no se "cuida" lo que "se ha ganado", en referencia a logros como "la convivencia, la libertad, la prosperidad, una sociedad moderna, un sistema democrático, unas leyes iguales para todos, existe el "riesgo cierto" de perderlo.

Sémper comunicó su decisión a sus "dos presidentes", Pablo Casado y el líder del PP vasco, a quienes ha agradecido su "afecto y comprensión".

Ha recordado que entró en política muy joven, "a una edad y en una Euskadi en la que era necesario que prevaleciera el idealismo y el compromiso por encima del interés propio", lo que le costó pasar la mayor parte de su carrera "flanqueado por dos escoltas".

"Y hoy sí quiero decir que mereció la pena, que una y mil veces volvería a comprometerme por la democracia, la convivencia y la libertad, aunque fuera a costa de mi juventud, de mi seguridad. Eso sí, quiero pedir disculpas a mi familia por su sacrificio", ha aseverado.

Ha dicho que se va sin rencor, pero también sin "olvido": "No pudieron matarme, pero tampoco pudieron amargarme la vida".

Sémper ha pedido disculpas, en concreto, a los electores donostiarras que le votaron en los últimos comicios municipales, ya que le habría "encantado" cumplir su compromiso, pero les ha pedido que sean "benévolos", porque "no ha sido una decisión fácil, pero sí necesaria" para su familia.

CASI TRES DÉCADAS Borja Sémper, "un verso suelto" en las filas del Partido Popular, ha decidido poner fin a una carrera política de casi tres décadas, que inició siendo menor de edad para hacer frente al terrorismo de ETA y que termina ahora tras mantener varios encontronazos públicos con la dirección de su partido por su connivencia con la ultraderecha de Vox.

Sémper Pascual (Irun, 1976), presidente del PP de Gipuzkoa y portavoz en el Parlamento Vasco, pone fin a su trayectoria pública, desencantado por el devenir de la política actual, pero ilusionado por el inicio de una nueva etapa en la empresa privada en Madrid.

Borja Sémper, quien es además concejal en el Ayuntamiento de San Sebastián, ciudad en la que reside, junto a su pareja, la actriz Bárbara Goenaga, había advertido en diferentes ocasiones que abandonaría la política si perdía la ilusión y la convicción al despertarse de que cada día haría algo interesante y maravilloso.

De hecho, hace justo un año, el carismático político vasco, que representa el ala más liberal del PP, ya dijo que si el "populismo reaccionario", en alusión a Vox, arrastraba a otros partidos a "las trincheras", él no pintaba "nada en política".

Recordaba que él entró en política por "un compromiso ético y moral" ante los asesinatos de ETA y "deslumbrado" por la figura de Gregorio Ordóñez, pero la abandonaría "si continuaba esta política de decir la cosa más fuerte".

El encaje de Sémper en la formación conservadora hay que buscarlo en la Gipuzkoa de los años 90, azotada por el terrorismo de ETA.

A los 14 años vio su primer muerto en atentado, en una calle de Irun, y "eso marca", ha reconocido en más de una ocasión. Con 17 ingresó en Nuevas Generaciones porque sentía que necesitaba "hacer algo" y "defender la libertad" y unos años después formó parte de un grupo que, tras el secuestro y asesinato de uno de sus compañeros en 1997, sería denominado como la "generación Miguel Ángel Blanco".

No obstante, Sémper siempre ha señalado a Ordóñez como su referente político, al que los terroristas eliminaron un par de años antes, cuando era, precisamente igual que él, presidente del PP de Gipuzkoa, portavoz en la Cámara vasca y concejal de San Sebastián.

Accedió a su primer cargo público en 1995 como concejal en Irun, donde fue teniente de alcalde, delegado de Urbanismo y donde forjó su carrera política durante 14 años.

Apenas había cumplido los 21 años cuando la Guardia Civil le avisó de que ETA lo buscaba para matarlo. Habían detenido al comando que supuestamente lo intentó, durante uno de sus desplazamientos de Irun a la Facultad de Derecho de la UPV-EHU, en San Sebastián, y a él pertenecía una chica de su pueblo que él conocía, Iratxe Sorozabal.

Borja Sémper es parlamentario vasco desde 2003 y portavoz del grupo popular tras la crisis de 2013 que rodeó a su predecesora, Arantza Quiroga, a la que no apoyó en su intento de promover un acuerdo sobre convivencia con todos lo partidos, incluida EH Bildu.

En 2009 fue elegido presidente del PP de Gipuzkoa con cerca del 95 % de los votos y desde entonces ha encabezado a los populares guipuzcoanos sin apenas oposición.

Tras intentar dos veces convertirse en diputado en las elecciones generales de 2015 y 2016, en la que su partido no obtuvo representación en Gipuzkoa, Sémper encabezó el pasado año la lista del PP a la Alcaldía de San Sebastián y logró mantener los tres concejales que tenía, en un contexto de retroceso general de las candidaturas populares.

Durante el congreso del PP en julio de 2018, Sémper, como toda la dirección del partido en Euskadi, apoyó la candidatura de la exvicepresidenta del PP Soraya Saénz de Santamaría, que resultó derrotada por el actual líder del partido, Pablo Casado.

La incomodidad del dirigente vasco en el seno del nuevo PP de Casado no ha pasado desapercibida y se ha evidenciado en varios desavenencias públicas, como la surgida cuando la Ejecutiva del PP impuso la candidatura de Íñigo Arcauz en las elecciones generales.

Sémper se mostró molesto también con las manifestaciones pronunciadas el pasado mes de septiembre por la portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, quien criticó la supuesta "tibieza" de los populares vascos respecto al nacionalismo y cuestionó su apuesta por la foralidad.

"A nosotros nos ha costado sangre, sudor y lágrimas defender la Constitución y una idea de la España plural en el País Vasco y probablemente mientras algunas caminaban cómodamente sobre mullidas moquetas nosotros nos jugábamos la vida defendiendo aquí la Constitución y la convivencia", le replicó entonces el dirigente vasco.

Licenciado en Derecho por la UPV-EHU y experto en Gestión Pública por el IESE de la Universidad de Navarra ha publicado los libros "Sin complejos" (2013), que es un ensayo político, y el poemario "Maldito (des) amor".

Se casó una vez y fue por lo civil. Es padre de tres hijos, dos de ellos con la actriz vasca Bárbara Goenaga, y su imagen moderna y carismática le ha llevado a ocupar espacio en revistas como Vanity Fair o Telva.

TRABAJARÁ EN UNA CONSULTORA Sémper se incorporará como director de Relaciones Institucionales de la consultora EY.

Esta confirmación por parte de la compañía Ernest&Young se ha producido después de que este mismo martes el hasta ahora dirigente del PP vasco ofreciera una rueda de prensa en San Sebastián para explicar los motivos de la decisión de abandonar la política.

La compañía ha precisado que Sémper se integrará en el equipo de Brand, Marketing & Communications, dirigido por Goyo Panadero, y colaborará estrechamente con el presidente de la firma, Federico Linares.

Según ha subrayado, su incorporación, que será efectiva el próximo mes de febrero, es "un paso más en la política de atracción del talento y posicionamiento público de EY, uno de los ejes centrales de su estrategia de crecimiento en España".

La empresa ha indicado que esta nueva incorporación persigue potenciar el "posicionamiento de la firma, líder mundial en servicios de auditoría, fiscalidad, asesoramiento en transacciones y consultoría, coincidiendo con la reciente incorporación el pasado mes de octubre de Goyo Panadero al frente de este área corporativa".

En España, EY cuenta con más de 4.100 profesionales presentes en 14 oficinas en todo el territorio nacional. La firma, a nivel global, presta servicios en más de 150 países y tiene una plantilla formada por más de 284.000 empleados en todo el mundo.

"TRANSFORMACIÓN DIGITAL Y TALENTO" La compañía ha asegurado que está inmersa en un "ambicioso" plan estratégico que le ha permitido crecer "de forma exponencial" en los últimos años y que "tiene como objetivo consolidar a la firma como líder en el sector de los Servicios Profesionales, con la innovación, la transformación digital y el talento como principales pilares".

Licenciado en Derecho y experto en Gestión Pública por el IESE y Deusto, Borja Sémper es autor de dos libros así como de numerosos artículos de actualidad. Hasta ahora, Sémper era presidente del Partido Popular de Gipuzkoa y portavoz de este partido en el Parlamento Vasco y en el Ayuntamiento de San Sebastián.

A lo largo de su trayectoria, según ha recordado EY, ha sido presidente de la Comisión de Industria del Parlamento Vasco y primer teniente de alcalde y concejal delegado de Desarrollo Urbano en Irún.