Relatos del horror en primera persona

27.06.2021 | 00:53
Noelia Suárez Pérez, Belén Matabuena e Inés Barayazarra narraron sus experiencias. Fotos: O. González

El uso desmedido y gratuito de la violencia marca tres testimonios de víctimas reconocidas de abusos policiales

Las 30 víctimas presentes en el acto organizado ayer por el Gobierno vasco en el Palacio Euskalduna tienen otras tantas historias marcadas por la indefensión y la incomprensión ante la violencia sufrida, en sus propias carnes o en la de sus familiares. Como protagonistas de la convocatoria, su voz estuvo presente y tres de ellas narraron su caso en primera persona.

Comenzó Noelia Suárez Pérez, que narró que su padre, natural de Palencia, trabajaba en Correos y Telégrafos y en abril de 1976 acababa de ser trasladado a Zestoa (Gipuzkoa), cuando al volver a casa una noche con un compañero de trabajo, su coche fue ametrallado por la Guardia Civil.

"Según la versión oficial", se habían saltado un control policial, afirmó. Su padre murió por "disparos en la cabeza" y su compañero resultó herido en un brazo, por lo que pudo contar "lo que realmente ocurrió": que no había tal control y que, tras comprobar "su error", la Guardia Civil, "lo colocó después", a toda prisa.

"Si hubiera había habido un control y les hubieran mandado parar, lo normal hubiera sido que estas dos personas, que no tenían ningún tipo de vínculo político y que ni siquiera eran del País Vasco, hubieran parado", reflexionó Noelia. "Fue muy duro para mi madre tener que coger" a sus hijos pequeños y "volver con lo puesto" a Palencia, sin poder contar la causa de la muerte por miedo a que pensaran que "algo habría hecho", mientras los medios de comunicación relacionaban ese suceso con noticias sobre ETA, prosiguió. "Todo tapado, no se hablaba del tema, mi madre y mis abuelos siempre estaban tristes... Siempre pensamos que los culpables habíamos sido nosotros y que tuvimos que irnos como si hubiésemos hecho algo", lamentó.

Etapa de muerte También intervino Belén Matabuena, que explicó que desde adolescente militó "activamente contra la dictadura" y que en 1973 fue detenida por la Policía junto a otras compañeras de piso y de nuevo arrestada dos años después. En ambos casos, denunció torturas y malos tratos. "El hecho de ser mujer vasca y trabajadora me hacían víctima irremediable de la dictadura".

Recordó "a todos los que fueron asesinados y a todos los que conocéis las mazmorras del Estado fascista español", y pidió no olvidar "aquella etapa de muerte, torturas y todo tipo de vulneración de derechos humanos".

Inés Barayazarra fue detenida con 23 años en 1972 y dos veces más en 1975, con torturas, malos tratos y amenazas, que se extendieron a su hermana Pilar. Ayer pidió que "los malos recuerdos de hoy sirvan para el buen hacer del mañana", advirtió de que "falta mucho por reconocer" y emplazó a las autoridades a "luchar contra los atropellos sin mirar a otro lado como hicieron entonces".

"No se hablaba del tema y mi madre siempre estaba triste. Ahora se puede decir lo que pasó"

Noelia Suárez Pérez

Hija de Felipe Suárez, asesinado en 1976

"Ser mujer vasca y trabajadora me hacía víctima irremediable de la dictadura"

Belén Matabuena

Detenida y torturada en 1973 y 1975

"La persecución no acabó con la guerra y la posguerra, debe prevalecer la justicia"

Inés Barayazarra

Detenida y torturada en 1972 y 1975


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