incendio registrado a las 5.00 de la mañana

Un joven de 23 años fallece en Bermeo al prender fuego su cocina

El municipio arrantzale se vio ayer golpeado de nuevo por un incendio, su principal foco de incidencias

Esta vez las llamas se originaron en un edificio que había sido rehabilitado

09.02.2020 | 01:04
Familiares, allegados y vecinos del joven fallecido ayer en el incendio de su casa en Bermeo, en el lugar del siniestro. Foto: Pablo Viñas

El municipio arrantzale se vio el pasado domingo golpeado de nuevo por un incendio, su principal foco de incidencias.

bilbao - Nueva madrugada de sobresalto en Bermeo que volvió ayer a sufrir otro fatídico golpe en forma de incendio. En esta ocasión, un incendio registrado a las 5.00 de la mañana en una céntrica calle de la localidad se cobró la vida de un joven de 23 años de origen boliviano. Una mujer embarazada, de 34 años, también tuvo que ser atendida por inhalación de humo.

Las llamas comenzaron sobre las 5.10 de la madrugada en la cocina del primer piso de un bloque de cinco alturas ubicado en la avenida Askatasun Bidea. Al parecer, las llamas se originaron en una cazuela que estaba calentándose y el fuego se expandió a la campana extractora. El fuego provocó importantes daños en ese domicilio, pero sobre todo un humo muy denso y negro, que obligó a desalojar el inmueble. En el interior del piso siniestrado se encontraba únicamente el varón fallecido. Sin embargo, la fuerte humareda negra y espesa obligó a los bomberos a desalojar a la treintena de vecinos que en ese momento ocupaban el edificio.

Dotaciones de bomberos, Ertzain-tza, Policía Municipal y voluntarios de Protección Civil se trasladaron al lugar y cuando consiguieron entrar en la vivienda afectada localizaron al joven ya fallecido. "Cuando los bomberos entraron al piso se encontraron poco fuego porque había productos con poca combustión pero mucho humo negro", según detallaron desde Protección Civil. Según las citadas fuentes, el cuerpo del joven se encontraba en una habitación situada a mano izquierda de la entrada, relativamente alejada de la cocina. Al parecer, el cadáver se hallaba tendido en el suelo entre la cama y la ventana, y vestido con un pantalón vaquero. Los intentos por reanimarle con un masaje cardiaco -que se prolongó durante más de cuarenta minutos- resultaron infructuosos y no se pudo hacer nada por salvar su vida. El cuerpo del fallecido fue trasladado al Instituto Anatómico Forense pasadas las 11.00 de la mañana.

En el siniestro también tuvo que ser atendida una mujer de 34 años en avanzado estado de gestación que vivía en un piso superior. Fue trasladada al ambulatorio por la inhalación de humo y por el estado de estrés y ansiedad que le provocó el incidente.

El Ayuntamiento de Bermeo lamentó ayer "profundamente" la muerte del joven y expresó su solidaridad y condolencias a la familia del fallecido en estos momentos tan duros. "Al final ha sido un accidente doméstico con un resultado muy trágico porque tenemos una víctima mortal y eso es lo más dramático que puede pasar cuando ocurre una cosa así. Un accidente en la cocina sucede en muchos sitios, pero con un resultado de muerte es una tragedia", afirmó a DEIA la alcaldesa de Bermeo, Idurre Bideguren. En declaraciones a los medios de comunicación, Bideguren señaló, además, que el inmueble en el que se desataron las llamas había sido rehabilitado. Tras señalar que la investigación se encuentra ya en manos de la Ertzaintza, indicó que "parece ser" que la víctima estaba "dormida en su habitación".

Y es que los fuegos son uno de los principales quebraderos de cabeza en cuanto a incidencias en Bermeo, sobre todo aquellos que se originan en el casco antiguo. Con 11,5 hectáreas de extensión y una población de 3.300 personas, el Ayuntamiento se ha puesto manos a la obra para diseñar un plan contra incendios. Para ello ha conformado un equipo de trabajo en el que participan el Consistorio, Beruala y Herri Babesa.

"Lo cierto es que tenemos más incendios fuera del casco. Lo que pasa es que para entrar allí los camiones grandes de bomberos tienen más dificultades y resulta más problemático sofocar las llamas. El incendio de hace seis años nos marcó y se nos viene siempre a la cabeza en estos casos", rememoró Bideguren. Ya en mayo del año pasado, y tras otro siniestro de estas características, la alcaldesa subrayó la necesidad de que el municipio cuente con un retén de bomberos permanente, por lo que el Ayuntamiento ha realizado esta petición a la Diputación Foral de Bizkaia en reiteradas ocasiones.

Asimismo, desde otras instancias también se han encendido las alertas y Protección Civil ha instado a todos los inmuebles de la parte vieja a que instalen detectores de humo y han llevado a cabo una campaña, mentalizando a la población para que extreme las precauciones ya que hay cables por las fachadas y elementos que podrían resultar fácilmente pasto de las llamas.