Se constituye en Pamplona la plataforma RidersXDerechos

Los repartidores denuncian que las condiciones en las que se encuentran son “un caso clarísimo de falso autónomo”

09.02.2020 | 13:15
Entre los repartidores se suelen llamar a sí mismos ‘los esclavos del siglo XXI’.

pamplona - RidersXDerechos -la plataforma estatal que aglutina a miles de repartidores de Glovo, Deliveroo, Just Eat o Ubereats- se ha constituido esta misma semana en Pamplona con el objetivo de trabajar y luchar en favor de los derechos laborales de los riders que operan en la capital de la Comunidad Foral. Para ello, han abierto una vía de comunicación con los riders de Pamplona para así poder tener constancia de las situaciones en las que se encuentran y articular una respuesta común.

Entre sus principales denuncias está la de que los repartidores son falsos autónomos, es decir, tienen una relación mercantil con la empresa, cuando la relación debería de ser laboral, algo que también reivindican Asier y Andoni, no así Javier, puesto que él trabaja para otras empresas. "El nuestro es un caso clarísimo de falso autónomo, porque tenemos esto como único ingreso. Además, tenemos estipulado el horario, no trabajamos cuando queremos y no somos nosotros los que nos hacemos las facturas", denuncia Andoni. Ellos lo tienen claro y lo que reclaman es que se les meta en plantilla. "Así tendríamos un horario y un sueldo más o menos estipulado, derecho a paro y a cogernos la baja", señala.

Organizarse es una de las principales necesidades que tienen estos trabajadores y una de las tareas más complicadas de realizar. "Dentro de los repartidores hay dos sensibilidades: estamos nosotros que creemos que somos falsos autónomos y queremos luchar por nuestros derechos y hay quienes se conforman con la situación actual y no quieren reivindicar", explica Andoni, a lo que Asier añade que "hay censura" puesto que hay un grupo de riders que promulgan "que no se proteste contra nada".

mercado negro Otro aspecto contra el que lucha la plataforma es el mercado negro, en el que se comercia con cuentas de repartidor, un modelo ilegal que ha saltado a la luz después de la muerte del joven nepalí en Barcelona, que trabajaba con la cuenta de repartidor de otra persona. El modus operandi consiste en que una persona se da de alta de autónomo y consigue una licencia como rider de Glovo. Después, alquila esa licencia, sobre todo, a personas migrantes sin papeles a cambio de un tanto por ciento de lo que gane. De hecho, ya se han encontrado mensajes en webs de anuncios o redes sociales de "busco cuenta de repartidor para alquilar".

"Aquí en Pamplona no creo que haya de eso, Glovo lleva poco tiempo y no estamos muchos. Pero lo que sí que ocurre es que las parejas de los repartidores usan sus cuentas para trabajar cuando estos no pueden, eso está a la orden del día", comenta Javier. Sobre si Glovo tiene algún mecanismo contra esto, Asier alega que "lo sabe, pero no hace nada. Hasta en el grupo que tenemos se ha llegado a comentar, pero no se actúa, y si te chivas te echan automáticamente", expone.

Pese a que las empresas de reparto aseguran que están tomando medidas, la realidad es que este mecanismo beneficia a todas las partes. Por un lado, a las empresas les interesa contar con riders suficientes para atender pedidos en las horas punta, y por otro los repartidores quieren figurar como activos cuantas más horas mejor para tener más pedidos. - U.Y.

en breve

Protestas. Repartidores de diferentes plataformas de mensajería llevan una semana de protestas en diferentes ciudades del Estado, especialmente en Barcelona, después de la muerte de un joven repartidor nepalí el pasado sábado en la Ciudad Condal. Decenas de riders han protagonizado protestas que les han llevado, en más de una ocasión a quemar bolsas de reparto de la firma Glovo.

Sentencias contra Glovo. En los últimos meses se han conocido varias sentencias que consideran que los repartidores de Glovo son falsos autónomos y deberían haber estado contratados laboralmente. De las últimas sentencias son tres resoluciones judiciales, del juzgado de los Social número 1 de Madrid, que recogen los casos particulares de tres mensajeros que trabajaron para Glovo. El juez consideró en los tres casos que existía una relación laboral entre los mensajeros y la plataforma digital.