El río Esca alcanzó la travesía de Burgui y el polideportivo de Roncal

Los vecinos usaron las vías de Aezkoa o Ansó al cerrar la carretera de Navascués

17.12.2019 | 18:16
Crecida histórica del río Esca, que anegó el polideportivo en Roncal.

Los vecinos usaron las vías de Aezkoa o Ansó al cerrar la carretera de Navascués. 1161 l/m2 en 24 horas.

burgui/burgi - El río Esca protagonizó ayer la mayor crecida que se recuerda en los últimos 40 años y alcanzó, a su paso por Burgui, la travesía de la localidad anegando las casas más cercanas al mismo, como la del molino. Las nieves tempranas y caídas la víspera, seguidas de grandes cantidades de lluvia hicieron que alcanzara sus cotas más altas.

A primeras horas de la mañana se complicaron los desplazamientos a los centros de trabajo. Las personas más madrugadoras pudieron hacer el recorrido habitual, el resto tuvo que utilizar carreteras alternativas del valle a Pamplona y viceversa, como las de Aezkoa o por Ansó, al quedar cortada la carretera en Navascués.

La vida local se desarrolló más o menos con normalidad, si bien sufrió pequeñas alteraciones y varios cortes de luz en Burgui. En Roncal, el autobús escolar llegó justamente al colegio, salvo el alumnado de Salvatierra que no puedo acceder. La carretera de Salvatierra de Esca a Burgui estaba cortada para las siete de la mañana, según indicaron.

SIN POLIDEPORTIVO La mayor repercusión fue que el alumnado del colegio de concentración tuvo que permanecer en las aulas a causa de la inundación del polideportivo que utilizan como patio de recreo, mientras permanecen en el viejo colegio Julián Gayarre. "Ya veremos qué pasa la semana que viene porque ahora sí que nos quedamos sin nada", lamentaban. Finalizada la jornada, sobre las cuatro de la tarde, el servicio escolar pudo hacer el trayecto de vuelta, y el profesorado desplazado optó por el regreso a la ciudad a través de valles vecinos o por Navascués, a pesar del mal estado de la carretera que, sin embargo, permitía pasar con prudencia.

Como consecuencia de la vía cortada, desde el centro de salud de Isaba indicaron que las analíticas del día se quedaron sin recoger, si bien sus profesionales pudieron atender avisos locales con normalidad.

"Lo que nos queda mañana está por ver". El panorama previsible de piedras y maderas arrastradas por el río preocupaba a la alcaldesa Elena Calvo, que temía por el día después. La lluvia fue cesando y el Esca descendiendo lentamente.