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Cooperantes: Una mano amiga tras el desastre

Ocho cooperantes de la Cruz Roja de Navarra han colaborado en distintas emergencias y conflictos en Mozambique, Colombia, Líbano y Haití durante este año.

28.12.2019 | 06:18
Laura Martínez Peralta habla con varios miembros de la Cruz Roja de Mozambique.

En estas fechas señaladas casi todo el mundo coge tiempo para pasar estos días en familia, incluso los que están fuera en lugares de conflicto ayudando en el terreno y trabajando para mejorar la situación de la población local. Ese ha sido también el caso de 8 cooperantes internacionales de la Cruz Roja, que han pasado el 2019 colaborando y ayudando en lugares como Colombia, Haití, Líbano, Mozambique o República Dominicana. Siete de ellos; Laura Martínez, Antonio Carabante, Joaquín Mencos, Miguel Lavín, Jasone García, Rafael Huarte y Gonzalo Isturiz, han sido algunos de los protagonistas de estas experiencias en este último año, y han vuelto a casa por Navidad, pero teniendo claro que volverán a cooperar.

punto de partida El punto de partida es muy similar para todos. Todo el voluntariado realiza un curso de Unidad de Emergencias y después entran en un listado. En el momento que hay una emergencia reciben una notificación y según disponibilidad se realizan equipos formados por personas de diferentes perfiles pero siempre "entran personas que acaban de realizar el curso".

Una de esas personas que se ha "estrenado" ha sido Laura Martínez. "Hice el curso el año pasado y me tocó salir en misión pocos días después del paso del ciclón Idai", explicó. "Nos encontramos en una situación en la que la gente se había trasladado desde las zonas inundadas a la ciudad y nuestra misión allí fue dar agua a la gente que estaba desplazada en campamentos y escuelas", añadió.

"A Mozambique fue también Joaquín Mencos pero con el equipo - junto con Antonio Carabante y Rafael Huarte- que relevó al de Martínez en la segunda tanda. En este aspecto confesó que "tienes la ventaja de que todo ha comenzado, y además, hicieron un buen trabajo". "Durante el segundo mes la situación cambió porque el ciclón coincidió con el final de temporada de estos fenómenos y durante nuestra estancia el agua se evaporó, lo que posibilitó que la gente que estaba en los campamentos retornara a sus hogares". "Nos permitió centrarnos en otras tareas que las llamamos pequeñas actividades de gran impacto", explicó. "Empezamos a instalar depósitos de agua, letrinas, canalizaciones en colegios, en centros de salud y en hospitales". Unas pequeñas modificaciones que otorgaron grandes mejoras en la zona porque según estudios de campo realizados en la zona tras el paso del ciclón 1 de cada 3 personas padecía diarrea y tras el saneamiento dicha dolencia afectaba al 0,5% de la población.

En esta parte Huarte subrayó que "hay una parte que no cuentan que es la de las decisiones importantes que tuvieron que tomar porque en el segundo relevo las cosas cambian tanto que debes tomar unas decisiones muy complicadas". "Tan cambiante era la situación que fuimos a ayudar tras un ciclón y sufrimos otro estando allí, que fue el ciclón Kenneth", explicó.

Carabante confesó que "es la primera vez que ocurre que estando allí llega otro ciclón a la zona norte del país y me mandaron para allí para realizar la misma labor de apoyo y para prever las consecuencias del ciclón", confesó. "La zona quedó bastante arrasada y permanecí allí durante dos meses distribuyendo kits de herramientas, lonas y sets de cocina", confesó. Y después "me mandaron otra vez a la zona del ciclón Idai para centrarme más en la logística", reiteró.

desarrollo de varios años Miguel Lavín también estuvo en 2013 en Mozambique, pero actualmente está trabajando en un proyecto en Colombia en colaboración con la Cruz Roja Noruega. Proyectos un tanto diferentes porque "lo que estamos trabajando es el desarrollo. Son proyectos que llevamos desarrollando desde hace dos años y en los que seguiré trabajando hasta 2021", explicó. "Están relacionados con el acceso a los servicios básicos de salud tanto en zonas rurales, como en urbanas, pero también con apoyo al proceso de paz o el establecimiento de rutas". El contexto en el que se desarrolla la cooperación también es "diferente, aunque también suele tener un desastre natural", confesó. "El motivo por el que estamos es por una situación tan específica, con todos los diferentes actores que afectan como pueden ser los conflictos armados todavía latentes, la violencia urbana, la de género o el narcotráfico", anadeó.

Jasone García lleva aproximadamente 11 años cooperando en Líbano. "Legué a raíz de la Primavera Árabe y de distintos conflictos ocurridos en la región. Empecé a trabajar a nivel regional con la Cruz Roja alemana en el soporte logístico, financiero y económico. Me ha permitido ver la evolución de lo que ha sido la Primavera Árabe en todos estos países y en septiembre empecé a trabajar en Líbano a nivel local", confesó. "Son contextos muy volátiles y complicados. Trabajo con la Cruz Roja libanesa y la Media Luna Palestina - que no tienen el estatus de inmigrante -. "Me dedico a preparar a voluntarios de la Cruz Roja libanesa en el sistema ambulanciero, los cuales poseen un sistema muy fuerte; y el mismo trabajo paralelo de manera muy humilde con la Media Luna Palestina - que cuentan con un sistema sanitario alternativo -", explicó.

Isturiz lleva varios trabajando en la oficina central de la Cruz Roja española centrado en el área de Medios de Vida y este último año ha cooperado en Haití. Un lugar en el que confesó que "tienes la sensación de estar en algún lugar de África". "Se trata de un proyecto que busca ampliar las capacidades de una comunidad en lo que se refiere a la seguridad económica porque el sur de Haití es una región muy empobrecida, es un país con grandes dificultades", explicó. Existe una gran inestabilidad política y que de hecho, cuando llegó en junio era "difícil incluso salir del aeropuerto", añadió.

La Comunidad Foral también colabora mediante aportaciones a los proyectos "de desarrollo y emergencia" que han sido financiados por el Gobierno de Navarra o ayuntamientos como el de Pamplona, Burlada o Cascante, así como con fondos propios de la Cruz Roja.

el efecto de la experiencia Dichas experiencias dejan una huella en los cooperantes y todo lo vivido durante las misiones hacen que cambien de perspectiva frente a situaciones de sus vidas cotidianas. "Te enseña mucho a relativizar. Durante la cooperación ves problemas tan básicos que afectan de manera tan directa, que empiezas a asimilar los problemas de tu día a día de otra manera", explicó Lavín. Por su parte García añadió en este aspecto que "si alguno de nosotros perdemos la maleta, pensaríamos que es una faena, cuando para otras personas es un drama. Yo en Haití hace unos años perdí mi casa con ropa y enseres dentro", explicó y añadió que "no tenía nada y lo único en lo que pensaba era en tener una camiseta seca y comida para el día siguiente". Además, "mis hijos me preguntan si el agua de la ducha es potable en los países que coopero" y "me vuelve loca que en Pamplona que empleas agua potable para tirar de la cadena", reiteró.

Laura Martínez explicó que están experiencias la han convertido en alguien "menos consumista y más consciente" de que lo que hace en su tierra "repercute a alguien al otro lado del mundo". Antonio Carabante manifestó que le ha hecho dar cuenta de lo que significa algo como pasear por la calle. "Cuando tengo que ir en coche a todos los sitios y acompañado", explicó.

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