65 municipios navarros han perdido entre el 20% y el 50% de su población este siglo

Las comarcas más afectadas son las de Pirineo, Sangüesa, Ega-Montejurra y Zona Media

16.02.2020 | 01:12
Un joven pasea por Leatxe, uno de los pueblos más afectados por la despoblación en los últimos años.

El Gobierno foral destinará 5 millones a localidades de menos de 10.000 habitantespara frenar la despoblación

pamplona – Los pueblos se van abandonando y las ciudades crecen más y más. No es algo nuevo, pues mucho antes de que se empezase a hablar de la España vaciada las zonas rurales ya perdían un gran número de población, allá por los años 60 y 70. De hecho, el descenso de población durante aquellos años fue mayor, pero el goteo de personas que abandonan los pueblos continúa y, en el caso de Navarra, en lo que llevamos de siglo la curva demográfica en las zonas rurales sigue en picado: un total de 65 municipios han perdido entre el 20% y el 50% de su población desde el año 2000. Un descenso progresivo que comenzó a convertirse en tendencia en los últimos años del franquismo y que ha propiciado que, en la actualidad, más de la mitad de los habitantes de la Comunidad Foral (54,4%) vivan en Pamplona y su Comarca. Un éxodo de los pueblos a las grandes urbes que ha hecho que las comarcas del Pirineo, Sangüesa, Ega-Montejurra y Zona Media hayan sufrido un descenso significativo y preocupante de habitantes.

Se trata de localidades como Güesa (valle del Salazar), la que más ha perdido, que ha pasado de 74 habitantes en el año 2000 a los 38 que están censados en la actualidad, un 48,65% menos, según datos del padrón del INE (Instituto Nacional de Estadística). También Desojo o Piedramillera, situados en Tierra Estella, han sufrido una pérdida de habitantes del 45,14% y 44,78%, respectivamente. En la zona de Sangüesa, Leatxe es una de las localidades más afectadas por la despoblación con un descenso de 49 a 30 habitantes en este siglo, un 38,78% menos. Lerga, en la Comarca de Tafalla, también sufre un descenso de la población del 34,52%, respecto al año 2000.





CONCENTRACIÓN EN PAMPLONA Así, el abandono de la vida rural ha desembocado en un crecimiento exponencial de las localidades que integran la Comarca de Pamplona. El ejemplo más llamativo es el del Valle de Egüés, que en estos veinte años ha multiplicado por nueve su población, pasando de 2.348 habitantes a los 21.128 censados en la actualidad. Lo mismo ocurre con municipios como Galar, Noáin, Huarte, Cizur o Berrioplano que también han multiplicado su población en los últimos años.

Por otra parte, los municipios del norte y noroeste de Navarra, pese a que muchos también sufren este problema, están aguantando relativamente bien frente a la despoblación, en parte gracias a su condición de zona fronteriza, más industrializada que el Pirineo o la Zona Media y con buenas comunicaciones. La mayoría de localidades de la Ribera, por su parte, son ajenas a esta problemática y muchas de ellas han aumentado su población en las dos últimas décadas en gran medida gracias a la llegada de personas migrantes que, a su vez, son una población que tiende a formar familias más numerosas.





NAVARRA GANA POBLACIÓN
Sin embargo, en números absolutos, el conjunto de la Comunidad Foral, lejos de perder población, ha aumentado las personas censadas en el territorio un 20,31% desde el año 2000. Sin embargo, son los grandes núcleos urbanos los que absorben este incremento de población. De hecho, en comparación con las provincias del Estado, Navarra se encuentra entre las 15 que más población han ganado. Por contra, la despoblación está afectando de manera más incisiva en el noroeste peninsular y provincias como Zamora, Ourense, Lugo o Palencia han perdido más del 9% de su población en los últimos 20 años.

En cuanto a las causas, son distintos los motivos que empujan a la población a abandonar las zonas rurales, pero hay indicadores que se repiten en las distintas zonas. Uno de ellos es el empleo, que fue el principal motivo por el que mucha gente se fue desplazando a las grandes urbes, especialmente tras la reconversión industrial de los años 70. Por otra parte, el acceso a servicios y la comodidad también son puntos clave a la hora de analizar el éxodo a las ciudades, al igual que el componente social: la falta de alternativas de ocio y de espacios de encuentro en las localidades rurales ha propiciado que mucha gente pase a hacer vida en las ciudades, especialmente la población joven.

Ayudas económicas y acciones En pleno debate sobre las enmiendas a los Presupuestos Generales de Navarra, esta semana, en el ámbito de la Cohesión Territorial se dio luz verde a una enmienda de EH Bildu para destinar 5 millones de euros a localidades con menos de 10.000 habitantes –aprobada por todos los socios del acuerdo programático, y el voto en contra de Navarra Suma–. Con esta partida, estos ayuntamientos podrán realizar inversiones de libre determinación en la lucha contra la despoblación. Se financiará con cargo a la partida Ingresos por el IRPF, ya que se prevé un incremento de este concepto. La partida será engrosada por otra enmienda por valor de 150.000 euros para ayudas en la misma materia.

Así, se contempla que un total de 212 municipios de menos de 2.000 habitantes recibirán 16.518 euros por municipio –de los 5 millones consignados, las localidades más pequeñas recibirán 3,5–. Los 23 municipios con población igual o superior a 2.000 habitantes e inferior a 3.000, dispondrán de 26.000 euros por municipio, y en total sumarán 600.000 euros. Y para los 25 municipios con población igual o superior a 3.000 e inferior a 10.000 habitantes, se inyectará a cada uno la cantidad de 36.000 euros, en total 900.000 euros.

En cuanto a las acciones en el territorio, en la pasada legislatura se aprobó el Plan del Pirineo, que se está confeccionando y que se espera que a lo largo de este año se puedan acometer ya medidas concretas. Así mismo, el Gobierno foral ha elaborado un plan de acción para las zonas de Ega-Montejurra, Sangüesa y Zona Media que presentará en breves, y al que le seguirán medidas concretas en esas zonas, siguiendo la línea del Plan del Pirineo.

Por otra parte, a finales del año pasado se creó la Comisión Interdepartamental de Lucha contra la Despoblación, que realizó su primera reunión en diciembre y en la que se presentaron tres proyectos de emprendimiento para las zonas rurales de Allo, Sangüesa y Valtierra. El Ejecutivo foral amplió esta iniciativa a otras cuatro localidades de la Ribera el mes pasado: a Arguedas, Cadreita, Villafranca y Milagro. El objetivo de estos proyectos de emprendimiento es fijar población, esencialmente joven, dotando a vecinos de la zona de herramientas, personales e instrumentales, para incorporar proyectos de innovación y liderazgo en estos entornos.





ALGUNAS DESIGUALDADES

Envejecimiento. La despoblación también genera desigualdad entre los territorios. Así, en relación al envejecimiento, las comarcas con peores datos coinciden con las que tienen mayor grado de despoblación. En este sentido, es notable la pérdida de peso de la población soporte que es la que sostiene la estructura social y económica de la zona en la que vive.

Dependencia. Las zonas en las que se acentúa el envejecimiento muestran una mayor presencia de personas con dependencia reconocida que, en términos sociales, significa una mayor demanda de determinados servicios y prestaciones.