El Banco de ADN público que creó Navarra identifica a un fusilado del fuerte de Ezkaba

Se ha reconocido al vallisoletano Leoncio de la Fuente, asesinado en Larrasoaña

02.07.2020 | 00:46
Los restos exhumados en Larrasoaña y ahora identificados.

pamplona – El Instituto Navarro de la Memoria ha identificado, a través de las muestras obtenidas por el Banco de ADN público que el Gobierno impulsó en 2016, a Leoncio de la Fuente Ramos, preso del fuerte de San Cristóbal, que participó en la fuga el 22 de mayo de 1938 y que fue asesinado en Larrasoaña (Esteribar). Esta es la primera identificación por ADN que se consigue sin una hipótesis previa sobre la identidad de los restos exhumados, informa el Gobierno Foral.

Se trata de uno de los cuatro cuerpos pertenecientes a presos fugados del fuerte de San Cristóbal que fueron localizados y exhumados en esa localidad en julio de 2018, gracias al testimonio de Paulina Lizoain, vecina de la localidad, que presenció los hechos cuando era una niña de apenas 9 años que salía del colegio. La vecina, de 89 años, quiso exponer su testimonio cuando el Gobierno de Navarra llevó a cabo varias exhumaciones en el valle de Esteribar, allá por julio de 2018.

De entre los cuatro cuerpos recuperados, y gracias a una muestra de ADN depositada por su hija, se ha podido identificar a Leoncio de la Fuente Ramos, natural de Fresno el Viejo (Valladolid), casado y padre de seis hijos.

Tejero de profesión, tenía 36 años cuando llegó al penal del fuerte de San Cristóbal el 22 de agosto de 1937. Este vallisoletano formaba parte de los 795 presos que el 22 de mayo de 1938 protagonizaron una de las fugas más multitudinarias de las que se tiene noticia.

No obstante, 206 de estos presos fueron asesinados nada más ser capturados, como en el caso de Leoncio de la Fuente y sus todavía desconocidos compañeros de fuga. Detenidos en las proximidades de Larrasoaña, fueron asesinados y enterrados en las inmediaciones del cementerio de la localidad.

El Gobierno de Navarra agradece la ayuda prestada por familiares, investigadores y asociaciones de diferentes lugares y, de modo especial, la de Txinparta-Fuerte de San Cristóbal, que desde finales de los años ochenta viene trabajando en la recuperación de la memoria de este penal y contactando con familiares de los presos que pasaron por él.

Esto ha hecho posible contactar con la familia de Leoncio de la Fuente y obtener así la muestra genética de su hija, Paula, ahora de 89 años, y que resultó determinante para su identificación.

MUESTRAS DE 230 FAMILIARES Los trabajos, desarrollados por el laboratorio genético de la empresa pública Nasertic, según explica el Gobierno navarro, se ven dificultados por el deficiente grado de conservación de buena parte de los restos óseos. Pero las identificaciones serían imposibles si no se contara con las muestras genéticas de familiares de las personas asesinadas, dispersados por toda la geografía peninsular. El Banco de ADN de Navarra ha recogido desde su creación en 2016 muestras de 230 familiares de asesinados.

Desde el Instituto Navarro de la Memoria se hace un llamamiento a la colaboración tanto para la localización de posibles fosas como para encontrar familiares de fugados cuyas muestras genéticas puedan permitir nuevas identificaciones.

En el libro Los fugados del Fuerte de Ezkaba, Fermín Ezkieta recuerda la importancia del valle de Esteríbar en el tránsito de varios de los fugados, que ya habían alcanzado aquellos parajes y se encontraban bien "orientados hacia su meta en Francia". A los cuatro cuerpos que se exhumaron en Larrasoaña en julio de 2018 conviene añadir otros 3 en Usetxi, 3 en Urdániz, 5 en Urtasun y 2 en Leranotz. Se calcula que a lo largo de ese territorio fueron fusilados 49 fugados.

LOS DETALLES

Hallazgo. El cuerpo identificado como uno de los cuatro cuerpos pertenecientes a presos fugados del fuerte de San Cristóbal que fueron localizados y exhumados en esa localidad en julio de 2018, gracias al testimonio de Paulina Lizoain, vecina de la localidad, que presenció los hechos cuando era una niña de apenas 9 años que salía del colegio. La vecina, de 89 años, quiso exponer su testimonio cuando el Gobierno de Navarra llevó a cabo varias exhumaciones en el valle de Esteribar, allá por julio de 2018.