La CUN encara la segunda ola de covid-19 duplicando la UCI y con personal propio

Se atendió a 1.600 pacientes durante la primera ola en los hospitales de Pamplona y Madrid

16.11.2020 | 12:01
Sanitarios trabajan en la UCI de la Clínica Universidad de Navarra.

La Clínica Universidad de Navarra (CUN) hace frente a esta segunda ola de la pandemia de covid-19 duplicando el número de camas UCI, que han pasado de 12 a 24, y utilizando personal propio de otras áreas del centro sanitario con formación en cuidados intensivos.

Con sedes en Pamplona y Madrid, la CUN atendió en ambos hospitales a 1.600 pacientes durante la primera ola de la pandemia, de los que 521 fueron ingresados y 80 de ellos tuvieron que ser trasladados a la UCI.

El centro hospitalario de Pamplona, que ha puesto en marcha seis proyectos de investigación sobre el covid (datos al 31 de agosto de 2020), puso a disposición del Servicio Navarro de Salud en la primera ola 300 camas en el marco de la red integrada de hospitales públicos y privados de la Comunidad Foral creada con motivo de la pandemia.

Durante la primera ola, el gasto de la clínica aumentó en 3,8 millones de euros, destinados al tratamiento de pacientes en UCI y en planta, así como a la adquisición de equipos de protección para todos los profesionales.

Según ha explicado a Efe Pablo Monedero, especialista del Departamento de Anestesia y Cuidados Intensivos de la CUN, la clínica de Pamplona cuenta habitualmente con 12 camas de UCI, "ampliables a 24 cuando hay situación de crisis, como es el caso".

En el área de cuidados intensivos habitual, están ocupadas 9 de las 12 camas con pacientes covid, mientras que la segunda zona, para pacientes no covid, acoge 10 enfermos. De esta forma, en total, están ocupadas 19 de las 24 camas.

De los nueve pacientes covid que hay en este momento, ocho son derivaciones de la Seguridad Social y uno, de mutuas.

"Estamos bastante llenos", ha declarado el especialista, quien ha apuntado que el número de camas se podría ampliar adaptando quirófanos y salas de despertar postoperatorias.

Monedero ha reconocido que estas plazas de intensivos adaptadas, aunque pueden ser necesarias, no son iguales a las habituales, porque "no tienen las condiciones de aislamiento, de ventilación, de distancia de separación. En la UCI tenemos cubículos individuales que permiten el aislamiento del paciente y un manejo mucho mejor".

Pese a la presión asistencial de la pandemia, la CUN ha intentado mantener la actividad quirúrgica más urgente, como la oncológica, y esto se ha hecho "con profesionales más cansados", porque ha supuesto "un sobresfuerzo grande".

De hecho, no se han realizado contrataciones para la pandemia. Se ha trasladado a la UCI a personal propio de otras áreas con formación en cuidados intensivos. "Hemos hecho un esfuerzo para tratar de cubrirlo todo con el personal que tenemos", ha destacado Monedero, quien ha indicado que, además, en este momento "no es sencillo contratar ni anestesistas ni intensivistas".

Monedero ha comentado que, en todo caso, esta segunda ola no es igual que la primera: "Tenemos más conocimientos que antes, tenemos un manejo mejor y me parece que estamos teniendo mejores resultados, porque sabemos más de la enfermedad, pero estamos cansados y hay mucho más trabajo".

Hay muchas medidas de manejo del paciente covid cuya eficacia se ignoraba en la primera ola y que han permitido mejorar los resultados. De hecho, en la clínica pamplonesa ha descendido la mortalidad respecto a la primera fase de la pandemia.

Monedero ha asegurado que el gasto en material en una UCI covid como la de la CUN "es enorme", tanto por los cambios continuos en los equipos de protección individual como por la gran cantidad de medicación que precisan los pacientes.

En la CUN reconocen que las perspectivas sobre evolución de la pandemia son bastante inciertas. Para Monedero, "todo depende del modo en que la población se tome las medidas de aislamiento, de seguridad, de evitar reuniones en las que no hay protección con mascarilla, en ambientes cerrados durante mucho tiempo. Eso es lo más fundamental para evitar que tengamos una tercera ola y que esta segunda ola también disminuya".

Por ello, ha dicho, "hay que pedir a la gente más responsabilidad para ser conscientes de que no solo depende su salud, sino que el entorno también depende de que nos protejamos para no extender más la infección".

Entre los profesionales de la CUN hay cansancio, inquietud y preocupación por la evolución de la pandemia, pero, según Monedero, "al mismo tiempo el trabajo nos gusta, tenemos un trabajo ilusionante, de servicio y de procurar ayudar a la gente y uno pone el interés y el esfuerzo que puede a pesar de las circunstancias".

Aunque los sanitarios estén cansados, ha agregado, "no hay desánimo que repercuta en el cuidado del paciente o en que la gente no esté poniendo toda la carne en el asador".

"Somos conscientes de que es una situación excepcional de pandemia, y la gente se crece en situaciones excepcionales, poniendo de su parte lo que puede para estar a la altura de las circunstancias", ha concluido.