El confinamiento en Navarra agravó la carga de cuidados de las mujeres en el hogar

Un estudio del Gobierno de Navarra visibiliza la realidad de las mujeres durante el confinamiento a través de 51 testimonios

03.02.2021 | 01:21

pamplona – El Gobierno de Navarra, a través del Instituto Navarro para la Igualdad/Nafarroako Berdintasunerako Institutua (INAI/NABI), ha promovido un estudio que visibiliza las experiencias y testimonios de 51 mujeres durante el confinamiento domiciliario del pasado año con motivo del covid-19, que ha puesto de manifiesto que son las mujeres, de manera mayoritaria, quienes sostienen el sistema de cuidados, tanto en el ámbito privado, como el hogar, como en el público y la necesaria regulación del teletrabajo, entre otras cuestiones.

El documento muestra las diferentes realidades de las mujeres participantes y conforma una historia común e interrelacionada que sirve como referente para otras mujeres y contribuye a la memoria feminista. La versión impresa del estudio estará disponible en la web www.igualdadnavarra.es y se difundirá entre los departamentos del Gobierno foral, entidades locales y entidades de iniciativa social. Por su parte, la audiovisual se proyectará en las casas de cultura con el fin de invitar al debate y recoger vivencias.

El estudio fue presentado ayer por el consejero de Presidencia, Igualdad, Función Pública e Interior, Javier Remírez; la directora gerente del INAI/NABI, Eva Istúriz; y la autora del mismo, Sara Ibarrola.

Remírez destacó que en a acción de Gobierno "no puede olvidarse nunca la perspectiva de género, ya que la lucha contra la desigualdad se gana cada día." Según indicó, "este estudio revela la necesidad de seguir reforzando las políticas de conciliación en las que el Ejecutivo foral ya viene trabajando con líneas de ayudas y deducciones para la contratación de personal cuidador, ayudas para excedencia, etc".

Además, resaltó que el futuro Plan de Empleo "incluirá una mirada muy importante al empleo femenino y se tendrá muy en cuenta la situación laboral de las mujeres, dando la importancia que merece a la brecha existente en material de temporalidad y precariedad".

La metodología utilizada para el estudio ha sido la técnica de la entrevista grupal y el testimonio individual de cada una de las 51 mujeres participantes que proceden de distintas zonas geográficas y distintos ámbitos sociales y laborales: mujeres gitanas, mujeres migrantes y que realizan trabajos de cuidados, mujeres autónomas, mujeres en situación de teletrabajo, mujeres al cuidado de menores y mujeres mayores de 65 años. También se incluyen los testimonios de víctimas de violencia de género, la de aquellas con menores con discapacidad o mujeres al frente de hogares monomarentales, entre otras.

la realidad de las mujeres durante la pandemia, una historia interrelacionada
 

Las víctimas de violencia de género, más controladas

 – Desde los Equipos de Atención Integral a Víctimas de la Violencia de Género en Navarra se afirma que, durante el confinamiento, las mujeres víctimas de violencia de género estaban más controladas, desautorizadas, aisladas o supervisadas mediante el móvil y que se intensificó el miedo, la tristeza, la apatía, la ansiedad o las dificultades para conciliar el sueño. También se constató la situación de extrema dificultad de las mujeres que se encontraban en contextos de prostitución, para las que se habilitó dos recursos de alojamiento.
 

La incertidumbre de autónomas y propietarias de negocios 

 – El estudio también se centra en la situación de mujeres autónomas o al frente de pequeños negocios que afirman haber vivido el aislamiento "con mucha incertidumbre". Son mujeres que desarrollan su actividad en gestión de eventos, entretenimiento, hostelería, peluquerías o tiendas de ropa y productos de decoración, negocios que cesaron su actividad de forma repentina con el estado de alarma y que vieron peligrar sus ingresos. Según advierte ONU Mujeres, los negocios más afectados en el mundo son aquellos donde hay mujeres.
 

El teletrabajo  no ha servido para repartir  los cuidados 

 – En lo que respecta a la situación de las mujeres que teletrabajaron y con menores de edad a su cuidado, los testimonios recogidos ponen de manifiesto que el trabajo doméstico y los cuidados en el confinamiento han recaído principalmente en las mujeres. De esta forma, el teletrabajo no ha servido para repartir de forma más equitativa los cuidados y sí para añadir más carga de trabajo a las mujeres, con el consiguiente incremento de riesgos psicosociales y su malestar. Por ello, el estudio pone de manifiesto la necesaria regulación del teletrabajo.
 

Mayores de 65 años, con miedo a contagiarse y a contagiar el virus 

 – Las mujeres mayores de 65 años vivieron el confinamiento con miedo a contraer la enfermedad, a contagiar a otros y a fallecer. Ese miedo, junto con el distanciamiento social, tuvo un impacto en su salud psicológica y emocional. Por ello, el estudio concluye que es fundamental continuar promoviendo programas de empoderamiento para mujeres mayores de 65, un colectivo especialmente vulnerable ante la covid-19, que también ha mostrado en el confinamiento la capacidad para adaptarse y sobreponerse a momentos críticos.
 

El papel protagonista y resolutivo de las mujeres gitanas

 – En el confinamiento las mujeres gitanas asumieron un papel protagonista y resolutivo en sus hogares, sacando adelante a las familias. Además, esta situación empobreció más a la comunidad gitana y a las mujeres que viven, entre otras discriminaciones, las que supone el hecho de ser mujeres y gitanas. Sus experiencias constatan que la existencia de una red de apoyo institucional y comunitario ha facilitado que se pudiera dar respuesta a situaciones de alta vulnerabilidad, donde no se disponía de alimentos o estaba en riesgo la vivienda.

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