Óscar Camps, 62 años, sigue siendo al cara visible de Open Arms, y sigue en la brecha, no solo en misiones de socorro. Estuvo en la Global Sumud Flotilla, haciendo “tres cuartas partes del trayecto”, y ahora zarpa para Cuba, después de participar en un encuentro con el Papa. “Nosotros salvamos vidas, no movemos flujos migratorios, los sacamos del agua y los entregamos a la administración correspondiente. Estamos, como dice el derecho marítimo internacional, protegiendo las vidas en altamar”, afirma Camps.
¿El verano es la estación del año donde más personas se juegan la vida en el mar?
—Es constante, pero sobre todo en esta época. En el Mediterráneo central está el Open Arms. Y en Canarias el Astral en puesta a punto para llevar paneles solares y energía fotovoltaica a un hospital pediátrico de la Habana, con un barco que tiene 52 años. Hay varias misiones. El Mediterráneo, para nosotros un mar de vacaciones, es mucho más , con más de 33.000 muertos en la última década. Solo hay que avanzar unas millas, hasta Baleares, para darnos cuenta de que para otros es la frontera entre la vida y la muerte. Sigue habiendo naufragios, acaba de haber uno.
Han sacado un libro sobre la historia de Open Arms, cuando vamos normalizando miles de muertes en el mar.
—Es un libro que no debería existir. Hemos comprobado que quien rescata puede ser presentado como un héroe o un villano. Antes rescatar era considerado algo heroico y de gratitud y hemos pasado de querer acoger al ‘que nos invaden’.
Con hostilidad explícita y terrible en un sector de la sociedad.
—El discurso en la calle, xenófobo y racista, ha convertido el rescatar en algo criminal, denunciable y criticable, en un contexto político donde las fake news y las redes sociales se han utilizado para generar odio.
“Para nosotros el mar Mediterráneo es vacacional, pero para otros es la frontera entre la vida y la muerte, con 33.000 muertos en 10 años”
Hace 10 años esperaría otra evolución de los acontecimientos.
—Yo soy socorrista, empecé hace 37 años, de voluntario en la Cruz Roja. Luego dirigí equipos de salvamento marítimo hasta que decidí en 1999 hacerlo por mi cuenta y monté mi propia empresa. Pero en 2015, después de ver la foto de Aylan, aquel niño sirio de tres años muerto ahogado en una playa turca, pensé en ayudar a esta gente. Fueron 900.000 personas en pocos meses en la isla de Lesbos. Así que nos ofrecimos a todo el mundo formalmente, para ayudar durante un mes o mes y medio, lo que durase el dinero que teníamos. Y nadie contestó.
¿Retrato de una hipocresía?
—Exacto. Como no nos dejaron ir de forma formal, fuimos como turistas y vimos la dimensión épica de la tragedia, un éxodo masivo. Cada día llegaban entre 3.000 y 4.000 personas, un centenar de pateras diario durante meses y hubo muchísimos ahogados. Tuvimos que crear la ONG, porque no podíamos seguir arriesgando nuestro físico, y para entrar en el cauce administrativo.
Una lucha ante esa realidad.
—No puedes dejar a nadie abandonado en el mar. Es que es una obligación legal de los estados por un convenio internacional suscrito por todos los países, y el derecho marítimo lo ampara. Tienes la responsabilidad de actuar y no se hacía. Y esto pasaba en Grecia, un país europeo con millones de turistas cada año.
“A partir de 2016, el flujo migratorio se desplazó al Mediterráneo central. Ya no eran 6 millas, sino 250, mucho más mortales”
¿Qué paso después?
—En marzo de 2016 Merkel se reunió con Erdogan, decidieron cerrar la frontera por 6.000 millones de euros y Erdogan retuvo a dos millones de sirios aún por cruzar. Eso se llama externalización de fronteras. Merkel lo aprendió del Gobierno español, que ya pagaba a Marruecos para evitar las salidas. ¿Qué pasó con el flujo migratorio? Se desplazó al Mediterráneo central y se hizo mucho más largo. Ya no eran 6 millas, sino 250, mucho más mortales. Lejos de detener el flujo, convirtió el cruce en muchísimo más peligroso y mortal.
Y ahora, vuelta tuerca para deportar siguiendo la estela de Meloni.
—Primero fue Minniti, que negoció con las milicias libias. Las milicias reciben el dinero de la UE para interceptar pateras en aguas internacionales y devolverlas a campos de detención en Libia. Se les retiene contra su voluntad y por la fuerza, financiado por Italia y por la Unión Europea.
Ay la UE...
—Cuando estas milicias quieren renegociar condiciones dejan salir y se saturan los servicios de asistencia de Lampedusa o Sicilia. Así, el flujo se desplazó a Túnez, desde hace dos años país de salida de muchísimas embarcaciones que cruzan hasta Lampedusa. Y entonces aparecieron Meloni con Von der Leyen, renegociaron condiciones y Túnez frenó las salidas. y ahora Baleares está recibiendo presión migratoria desde Argelia.
“La satisfacción al rescatar es efímera, pero el dolor y el pesar es eterno, por lo que no has podido salvar o por haber llegado tarde”
Un patrón.
—Estamos pagando a los países ribereños en vez de invertir ese dinero en generar estabilidad en origen y limitar los motivos por los que la gente tiene que huir de sus pueblos. Les frenamos a medio camino y de paso vendemos armas y negociamos condiciones, como el petróleo y el gas en Libia. Detrás de cada persona que huye te encuentras con un territorio devastado, un conflicto olvidado o una cadena de decisiones geopolíticas. Imagínese los efectos del cambio climático, con la sequía desplazando a millones de personas. Al no rescatarlos estamos dejando que el mar haga el trabajo sucio y que mueran allí. Hemos sustituido el gas sarín por el mar Mediterráneo.
Tremendo.
—Es lo que denunciamos y por eso somos incómodos y hay tanta fake news y tanto dinero invertido en bots o escritores de medio pelo para medios digitales afines a la extrema derecha...
En un titular le llamaron “pijo catalán adicto al dinero público”.
—Si lo hubiera querido me habría dedicado a la política o a estar en el PP o en la extrema derecha, donde la corrupción pega a unos niveles... Llevamos 17 años esperando que se aclare lo de la Gürtel. Esto me ocurre porque soy la cabeza visible de la ONG y acepto serlo porque así también catalizo toda la crítica hacia mí y no hacia el resto del equipo. Si tuvieran algo contra mí ya lo habrían ejecutado hace diez años, yo estaría en la cárcel o juzgado o procesado, y no tenemos ninguna causa, solo hay panfletos, ironía y titulares que no llegan a ninguna parte, pero que desacreditan y que en cierta manera dañan tu reputación o lo intentan.
Ya no soy tan ingenuo como cuando empezamos. Perdí la inocencia y se me cayeron mitos sobre la UE y algunos políticos”
¿Qué relación hay con Aita Mari?
—Muy buena, nos conocimos algunos en Lesbos, luego ellos quisieron tener su propio barco y seguir con su tradición representando al País Vasco. Cuantos más seamos más denunciaremos lo que está ocurriendo. Somos todos compañeros y debemos coordinarnos, porque somos básicamente la flotilla humanitaria el Mediterráneo, hay más organizaciones, algunas alemanas e italianas.
Las vivencias a bordo son muy potentes. ¿Una mezcla de satisfacción y pesar?
—La satisfacción es efímera, dura un momento, pero el dolor y el pesar es eterno, por lo que no has podido salvar o por haber llegado tarde.
¿En qué ha cambiado su conciencia sociopolítica desde 2015?
—Ya no soy tan ingenuo. Perdí la ingenuidad y la inocencia y se me cayeron mitos sobre la UE y algunos políticos. Te hace ver la realidad y vivirla con una intensidad que no se imagina, porque estás en la frontera de la vida y la muerte con pocos medios, con mucha fuerza y mucha ilusión, pero con mucha precariedad, arriesgando mucho... Si nosotros estamos haciendo esto, ¿qué podrían hacer los estados si se lo propusieran?
“Nos han concedido diversas medallas, pero el barco va con gasoil. Si nos reconocen los Gobiernos tienen que hacer más de lo que hacen”
Ahí queda la pregunta.
—Somos una ONG muy pequeña que va con donaciones de la sociedad civil, de 34 personas contando tres tripulaciones y las oficinas de Badalona y de Roma. Tenemos un presupuesto mínimo y hemos rescatado cerca de 73.000 personas en 10 años. Es una barbaridad.
Lo es.
—Una organización que salió de la nada, se sostiene con donaciones voluntarias de la sociedad civil y recibe críticas y amenazas de muerte en cinco idiomas, persecución política en Italia y todas las dificultades administrativas que se pueda imaginar.
Y siguen en la brecha.
—Lo tenemos muy claro. Yo mantengo mis principios básicos que tenía cuando empecé con el salvamento: proteger la vida en el mar. ¡Elon Musk hizo dos tuits criticando a Open Arms! Una de las diez personas con más poder de este planeta. ¿Qué hace criticando a unos frikis de Badalona? A no ser que fuese un mandato de Meloni para defender a Salvini, que estaba en juicio. Para que vea lo qué es la política. A mí esto me dice que andamos en una buena dirección. Cuando Netanyahu bombardea tu equipo en Gaza y Trump te dice que no vas a llegar a Cuba y Musk afirma que deberíamos estar todos investigados y en la cárcel, dices caray...
Les bombardearon en Gaza.
—Mataron a siete compañeros de World Central Kitchen en tierra mientras desembarcábamos la comida. Fue en 2024.
Cuando vuelven a tierra ¿qué tipo de incidencia política realizan?
—He estado 19 veces en Bruselas en diez años. Invitado por diversos partidos para dar conferencias, testimonio, denunciar violaciones de derechos humanos... He ido tantas veces como me han llamado, y me he entrevistado con políticos. El presidente del Gobierno español me concedió hace tres meses la medalla al mérito civil, tenemos la Medalla de Oro de Canarias, de Baleares...
“Estamos muy solos delante de todo esto, la humanidad parece rendida al discurso de extrema derecha y la hipocresía es muy grande”
Animan a seguir.
—Sí, pero el barco no va con medallas, va con gasoil. Si reconocen lo que estamos haciendo tienen que poder hacer algo más de lo que hacen.
Cuba parece ser objetivo de Trump.
—Netanyahu ha arrastrado a Trump a la guerra con Irán. A Trump no le convenía y no está saliendo beneficiado. Necesita un éxito. Mientras, la sociedad civil cubana está siendo objeto de un asedio medieval, porque esto de llamar ‘bloqueo’ es muy diplomático, pero lo que están haciendo en Gaza o Cuba es un asedio, que la población muera de hambre y de sed.
Las palabras tienen connotaciones.
—La semántica del poder político: dos años para llamar genocidio a lo que está pasando en Gaza ¿y ahora llamamos bloqueo a un asedio medieval en toda regla? Si en Cuba no hay energía ¿cómo funcionan los hospitales? Sin combustible ¿cómo van las incubadoras, los equipos de diálisis, las UCI? La gente que necesita esos servicios –los bebés prematuros, por ejemplo– muere y va a morir. Y si podemos salvamos la vida de un bebé, si logramos eso, ya ha valido la pena. Nosotros sí sabemos lo que vale una vida, porque en el Mediterráneo lo hemos aprendido. Los médicos cubanos han sido muy solidarios, toca devolverles un poco de esa solidaridad.
“Los derechos humanos se han quedado como una pieza de museo en urna de cristal, y llegan a nuestras costas en forma de cadáveres”
¿Cómo ha visto la visita del Papa?
—No olvidemos que es un jefe de Estado, además de líder de la iglesia católica. El Papa Francisco fue una voz disonante cuando estaban Orban, Trump, Salvini y esta oleada fascistoide. Vamos a ver qué tal nos sale este nuevo Papa, lo conocí el jueves en el muelle de Arguineguín, en Canarias. Como ya dije al Papa Francisco, siento que estamos muy solos delante de todo esto, que la humanidad parece rendida al discurso de extrema derecha y la hipocresía ha cogido un terreno muy grande. La inmensa mayoría de la sociedad española es solidaria y empática. Yo recibo multitud de gratitud y cariño. A veces estoy tomándome un café y gente que no conozco ya me lo ha pagado. Esto es la vida real.
Está bien saberlo.
—Pero el mundo digital es otra cosa, es odio, rabia, denuncia, crítica. Porque hay granjas de millones bots trabajando constantemente para alimentar ese discurso en las redes sociales. Necesitan gritar mucho porque son pocos, no hay tantos detrás y se esconden, porque sigue siendo incómodo ser racista en público. Luego tenemos a gran parte de la extrema derecha católica que a Dios rogando pero con el mazo dando.
La UE suele presumir de valores. No puede ser esa hipocresía.
—La UniónEuropea no existe, sigue siendo el Mercado Común. Ahora dirían de la Carta de Derechos Humanos que es demasiado naíf. Ya lo habló Ursula von der Leyen, luego tuvo que rectificar. Los derechos humanos que se consiguieron después de 80 millones de muertos en la Segunda Guerra Mundial., para que no volviera a pasar lo que está pasando. Nos encontramos con que los derechos humanos se han quedado como una pieza de museo en una urna de cristal, pero sin poder usar, porque te cuestionan, te criminalizan. Cuando los derechos humanos llegan a nuestras costas en forma de cadáveres, ya no son derechos, son problemas”.
“Permitir que se cometan violaciones tan flagrantes como genocidios y que no tengamos a Naciones Unidas para velar por la paz...”
Los derechos humanos deberían llevar a deberes humanos.
—Deberían ser indiscutibles, el mínimo exigible. Debemos empezar a cumplir con los convenios internacionales a los que estamos suscritos. ¿De qué sirve Naciones Unidas con el derecho a veto de cinco países? Permitir que se cometan violaciones tan flagrantes como genocidios, bloqueos inhumanos o guerras y que no se intervenga o no tengamos un elemento como debería haber sido la ONU que velara por la negociación y la paz... Salvar vidas seguirá siendo el objetivo y la esencia, en el mar y en donde esté la emergencia. Respecto a los políticos ya vendrán tiempos mejores, la responsabilidad sigue siendo de la sociedad civil, en escoger bien a quién nos representa.