Un traje de neopreno, la solución migratoria

18.04.2021 | 00:54
Inmigrantes de origen magrebí llegan al puerto de Algeciras. Foto: Efe

Las entradas a nado en el Estado han aumentado porque comprar esta prenda es más barato que viajar en una patera o en un kayak

La presión migratoria cambió mucho en lo que llevamos de año en la frontera sur que separa Ceuta de Marruecos. Ahora los inmigrantes marroquíes que tratan de entrar a nado con trajes de neopreno sustituyo las entradas masivas de subsaharianos en grupo o bien los accesos en pequeñas embarcaciones.

Este cambio se asocia con el escaso poder adquisitivo de estas personas, principalmente procedentes de localidades próximas a la frontera ceutí como Castillejos, Rincón de M'diq, Tetuán o Tánger.

Se trata, en su mayoría, de jóvenes de entre 18 y 25 años, que suelen adquirir un traje de neopreno en su país a un coste sensiblemente inferior que ocupar un hueco en alguna patera o intentar la travesía en un kayak.

adquisición Si un traje de neopreno se puede adquirir a través de las plataformas digitales por un precio medio de unos 60 euros, en el caso de Marruecos la cuantía es mucho menor ya que el precio ronda los 35 euros.

En este sentido, también se destaca que las organizaciones que trafican con los seres humanos suelen alquilar estos trajes, los cuales están obligados a devolver los inmigrantes a uno de los integrantes de la red una vez que han conseguido con éxito el pase clandestino.

En cualquier caso, la compra de estos trajes para protegerse de la baja temperatura del mar suele ser, en ocasiones, el único requisito de los inmigrantes marroquíes que están protagonizando estas entradas.

Fuentes de la Guardia Civil explicaron que un traje de neopreno es mucho más barato que intentar la entrada a bordo de una embarcación, donde los precios ya suelen superar los 600 euros por persona, o bien si se intenta en un kayak, donde también el precio es superior a un traje de neopreno.

presión diaria Esta circunstancia provocó que decenas de marroquíes han visto en esta técnica una salida a su falta de oportunidades para buscarse la vida en su país de origen.

Por ello, se lanzan al mar a cualquier hora del día desde las playas marroquíes más próximas a la frontera ceutí, principalmente por la zona del Tarajal –frontera norte–, donde presuntamente las corrientes son menos intentas que en la otra bahía.

Los escasos 500 metros de distancia que separan una costa de la otra hace que esta travesía se pueda realizar en poco tiempo, "todo en función de la habilidad del nadador o de los conocimientos de natación que puedan tener", reflexionó un portavoz policial.

De hecho, esta semana entraron en Ceuta, que se tenga constancia oficial, unos 25 marroquíes, todos ellos a nado y con historias similares, es decir, jóvenes que antes se buscaban la vida con la frontera del Tarajal abierta y que ahora no tienen medios para subsistir.

No obstante, la Guardia Civil destacó el riesgo de muchas de estas travesías, ya que los protagonistas se lanzan al mar con vientos y oleajes cambiantes que no sólo pueden dificultar la travesía sino truncarla de raíz en cualquier momento ante la imposibilidad de poder luchar contra el elemento climatológico.

confinamiento En el momento que llegan a Ceuta son atendidos por la Cruz Roja Española, que certifica su estado de salud, y posteriormente llevados a las dependencias de la Policía Nacional, donde se les toman los datos personales, al menos los que ellos dicen ya que carecen de cualquier tipo de documento para acreditar su identidad.

Luego son llevados a una nave industrial situada cerca de la frontera y que fue habilitada por el Gobierno ceutí para pasar el confinamiento obligatorio por la covid-19.

Las fuentes policiales reconocieron que con la frontera abierta este tipo de técnica decaería, no sólo por el hecho de que estos nadadores se estarían buscando la vida con otros oficios sino porque, además, serían devueltos de manera inmediata a su país, en base al convenio de readmisión entre España y Marruecos.

En las circunstancias actuales, con las fronteras cerradas que impiden cualquier devolución, estos jóvenes vieron una salida para la que sólo les hace falta una cosa: un traje de neopreno y, por supuesto, saber bracear.

Los policías reconocen que con la frontera abierta este tipo de técnica decaería, porque serían devueltos inmediatamente

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