Condenado por circular a 243 km/h en la AP-68 en Ablitas

La Audiencia confirma una multa de 2.160 euros y dos años sin carné de conducir para el acusado, que conducía un deportivo

29.04.2022 | 00:03
El vehículo deportivo que fue interceptado en un radar a 243 km/h.

La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra ha confirmado una condena de multa de 2.160 euros y a quedarse durante dos años sin permiso de conducir a un conductor que en agosto de 2019 fue interceptado por un radar de la Policía Foral a 243 kilómetros por hora en la AP-68 en Ablitas. La sentencia viene a confirmar la condena que ya le impuso el Juzgado de lo Penal 4 y que el acusado recurrió al entender que no había quedado probado que él fuera el conductor del vehículo.

La resolución acredita que el acusado conducía un vehículo deportivo, propiedad de una empresa de automóviles, por la Autopista Vasco-Aragonesa (AP-68) hacia Bilbao. Así, acredita que sobre las 17.52 horas del 4 de agosto de 2019 circulaba a una velocidad de enrte 230 y 255 km/h (el radar marcó 243 km/h y se le aplican márgenes de error), cuando el límite establecido para dicha vía es de 120.

La defensa del acusado recurrió la sentencia alegando que quien conducía era su pareja y que no había pruebas de acreditar su autoría. La Audiencia recuerda los argumentos usados por el juez de lo Penal 4 para condenarle y en la resolución se expone que el acusado contactó con la Policía Foral requerido por su empresa y que en conversación telefónica con un agente el procesado reconoció que era el conductor habitual del vehículo y que lo conducía el día señalado, que el vehículo corría mucho y que tenía que ir a Bilbao por lo que se había despistado. No manifestó que hubiera más personas en el vehículo. El juez concluyó que fue el acusado quien de forma espontánea reconoció que fue quien conducía el coche, algo que posteriormente negó en el juicio. Sin embargo, el tribunal recuerda que las manifestaciones del procesado fueron espontáneas, en cuando a que no respondían a ningún interrogatorio ni a preguntas realizadas por el agente tendente a su incriminación. El agente solo le preguntó si era él quien conducía habitualmente ese deportivo y el resto de lo que dijo fueron expresiones voluntarias asumiendo la autoría de la conducción criminal por la que se le condenó.

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