La UE aplaza nuevas sanciones a Rusia mientras reclama a Moscú detener los "crímenes de guerra"

La Unión Europea no quiere prohibir las importaciones de hidrocarburos rusos por la alta dependencia de algunos Estados miembro

25.03.2022 | 08:09
Bruselas reclama el cese de los ataques, que se permitan los corredores humanitarios y el acceso a la ayuda humanitaria

La Unión Europea ha evitado concretar un nuevo paquete de sanciones contra Rusia mientras Estados Unidos y el Reino Unido anunciaron más represalias contra Moscú, cuando se cumple un mes del inicio de la invasión de Ucrania.

El objetivo del maratón de cumbres en Bruselas, que empezó con una reunión de la OTAN, siguió con otra del G7 y terminó con un Consejo Europeo donde participó como invitado excepcional el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, era poner de manifiesto, una vez más, la unidad sin fisuras de los socios occidentales contra Vladimir Putin.

Los líderes europeos mantuvieron un debate de hora y media con Biden, en el que se insistió en la necesidad de que Washington y los Veintisiete se mantengan "unidos" y "alineados en sus sanciones" y se abordó en particular la crisis humanitaria generada por el conflicto, según explicaron fuentes europeas.

En las conclusiones aprobadas al final de la cita, la UE volvió a pedir a Moscú que cese los ataques, permita la creación de corredores humanitarios para evacuar a civiles, dé acceso a la ayuda humanitaria y libere a los rehenes.

Washington y la UE también reflejaron en un comunicado su "disposición a adoptar medidas adicionales y detener cualquier intento de eludir las sanciones", pero no se concretaron nuevos correctivos, tras cuatro paquetes de castigo contra la economía rusa. Fuentes europeas, no obstante, señalaron que la UE trabaja en más sanciones, pero a futuro.

"Además, se deben intensificar los esfuerzos para coordinar las respuestas contra la evasión de sanciones", señalan la Comisión Europea y la Administración estadounidense que no hace mención específica a China, si bien el papel de Pekín estuvo presente en el debate, a una semana de que Bruselas y Pekín celebren una cumbre virtual, el 1 de abril.

También intervino en la cumbre, por videoconferencia, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien agradeció a los países occidentales su apoyo "militar y humanitario", según fuentes comunitarias, pero pidió más sanciones contra Moscú y, en concreto, contra el sector energético que alimenta la maquinaria de guerra de Putin.

PETRÓLEO, CARBÓN y GAS


Pese a la sincronización transatlántica, la Unión Europea no quiere, sobre todo, prohibir las importaciones de hidrocarburos rusos como ha hecho Estados Unidos.

Países como Polonia, Finlandia o los bálticos, fronterizos con Rusia, sí quieren avanzar por la línea más dura para poner fin cuanto antes al conflicto.

Pero la mayoría de los Veintisiete cree que sería contraproducente pues la lógica de los correctivos es que hagan más daño al sancionado que al sancionador y que se puedan sostener en el tiempo.

"No es realista, pero no sólo para Austria, tampoco para Bulgaria, Chequia, Eslovaquia o Hungría, todos los que estamos de alguna forma afectados por el gas ruso", declaró el canciller austríaco, Karl Nehamer.

Estados Unidos es un productor de energía cuyas importaciones rusas son marginales (un 8 % de petróleo y refinados, un 5 % de carbón y un 0,5 % de gas en 2021) mientras que los combustibles rusos tiene un peso fundamental en el engranaje productivo de la UE (27 % de petróleo, un 46 % de carbón y un 40 % de gas).

"No estamos en guerra contra nosotros mismos", dijo el primer ministro belga, Alexander de Croo, cuya posición coincide con la de Luxemburgo, Irlanda, Países Bajos o Alemania, país que considera que prohibir los hidrocarburos rusos supondría lanzar a la UE a una recesión económica.

CHARLES MICHEL


La cumbre también sirvió para renovar otros dos años y medio el mandato del presidente del Consejo Europeo, el liberal Charles Michel, quien llegó por sorpresa en 2019 a la cabeza de la institución que representa a los Estados miembros de la UE desde la jefatura del Gobierno de Bélgica, tomando el relevo del conservador polaco Donald Tusk.

A falta de candidato alternativo, y en un momento en el que la Unión Europea presume de unidad sin fisuras, la reelección del belga, de 46 años, fue automática, de forma que seguirá en el cargo hasta diciembre de 2024.

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