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Shai Gilgeous-Alexander aspira a revalidar su MVP

Wembanyama, Dončić y Jokić se erigen como las grandes amenazas del canadiense en la carrera por ser el mejor jugador de la temporada regular de la NBA

Shai Gilgeous-Alexander aspira a revalidar su MVPEP

La temporada regular de la NBA llega a su fin, y con ella empiezan a surgir las típicas dudas que nacen a estas alturas. ¿Quién será el máximo favorito al anillo, quién será la decepción y, sobre todo, quién ganará el MVP? Tras un año en el que Shai Gilgeous-Alexander se llevó el primer galardón que le acreditaba como el mejor jugador de la liga en su carrera, el canadiense es el máximo favorito a revalidar trofeo, con Dončić, Jokić y Wembanyama como principales rivales.

Nadie duda de que el jugador a batir sigue siendo el vigente campeón, Alexander. El base canadiense no solo no ha levantado el pie del acelerador tras ganar el premio el año pasado, sino que parece haber metido una marcha más. Que los Thunder lideren el Oeste con 64 victorias es una barbaridad.

El juego de Shai es perfecto para la época en la que se encuentra la mayor liga de baloncesto del planeta en estos momentos: juega a su propio ritmo, frena, acelera y se luce a base de tiros de media distancia. Hace poco, el propio jugador le quitaba hierro al asunto diciendo que el debate "es bueno para la liga".

Wembanyama, el gran rival

Los San Antonio Spurs han dado un salto cualitativo salvaje, afincándose en la segunda posición del Oeste con 61 victorias. Y el máximo responsable de este cambio tiene nombre y apellidos: Victor Wembanyama. El galo está promediando cifras que no se veían desde los tiempos de Hakeem Olajuwon, combinando casi 30 puntos por noche con un impacto defensivo impresionante. Atacar el aro cuando Wembanyama está en la pintura se ha vuelto casi una hazaña.

Su evolución física y, sobre todo, su lectura del juego han sido claves este año: "Siento que el juego se ha ralentizado para mí esta temporada. Veo las jugadas antes de que ocurran en la pista, y eso me permite no depender solo de mi físico", reconoció el francés la semana pasada tras firmar un triple-doble escandaloso con 11 tapones frente a los Timberwolves. Lejos de esquivar los focos, el galo sabe perfectamente que su estatus ha cambiado, y que actualmente es una de las estrellas de la NBA: "Creo que ahora mismo hay debate y debería haberlo por el premio, aunque sinceramente creo que yo debería liderar la carrera", afirmó el pívot.

Dončić está al límite

En California, el escenario es mucho más dramático. La temporada de Luka Dončić estaba siendo excelente, un guion de Hollywood tras su mediático traspaso a Los Angeles Lakers el pasado verano. El esloveno llegó para ser la cara de la franquicia y lo está cumpliendo con creces. Con los de púrpura y oro metidos de lleno en la pelea por el factor cancha, Luka estaba firmando exhibiciones anotadoras noche tras noche, erigiéndose como el líder indiscutible del equipo por encima de la leyenda LeBron James.

Sin embargo, el sueño del MVP del esloveno está en manos de la burocracia de la NBA. Su inoportuna lesión en los isquiotibiales de hace unos días le ha apartado de la cancha en el momento más trascendental de la temporada, y le ha hecho ser víctima de la regla de los 65 partidos mínimos que hay que jugar para optar a este premio.

Sobre esto, Dončić se ha mostrado muy dolido: "Es muy frustrante, no os voy a engañar a estas alturas. Uno trabaja como un animal todo el verano y todo el año para llegar a este punto, estar sano y ayudar al equipo a pelear por el anillo, pero las lesiones son la cara fea de este trabajo".

El vestuario de los Lakers tiene el mismo sentir: "Me rompe el corazón verle así. Luka estaba jugando el mejor baloncesto de su vida y estaba siendo el mejor jugador del planeta este año de largo. Ver que se queda a un solo partido de ser elegible para el MVP después de lo que ha hecho por nosotros es simplemente injusto", comentaba su compañero LeBron James.

Sin embargo, no está todo perdido aún para el exmadridista. Dentro de la estricta norma de los 65 partidos, la NBA incluyó una cláusula excepcional llamada Desafío de Circunstancias Extraordinarias. Si un jugador se queda a las puertas del mínimo exigido, puede presentar un recurso formal.

Para ganarlo, debe demostrar que le fue totalmente imposible disputar esos encuentros por causas de fuerza mayor y que, de no ser por esa situación extraordinaria, habría cumplido el cupo. Si un comité independiente considera que sería injusto dejarle fuera de los galardones, el jugador recupera su elegibilidad.

Jokić quiere el cuarto MVP

Por último, otro de los principales favoritos para ganar el MVP es Nikola Jokić, para muchos, el mejor jugador del mundo. Su figura asoma en medio de todo el ruido que sitúa a los tres jugadores mencionados previamente como grandes favoritos. Como si de alguna manera esperara en la sombra el turno para levantar el que sería su cuarto MVP.

El serbio continúa impartiendo clases magistrales de baloncesto cada vez que pisa el parqué. Los Nuggets han cogido velocidad de crucero justo a tiempo para los playoffs, encadenando diez victorias consecutivas que huelen a anillo, y el culpable es el de siempre.

Promediar un triple-doble con unos porcentajes de tiro absurdamente eficientes ya no es noticia si lo hace él, y eso le resta puntos en el impacto mediático frente a figuras como Shai o Wembanyama. En esta misma línea, su entrenador habló del peculiar carácter de la estrella: "A Nikola no le importan lo más mínimo los premios individuales, a él solo le importa volver a ganar el campeonato y marcharse a Serbia con sus caballos. Pero si te fijas puramente en la definición de la palabra 'valioso', en quién es el jugador más importante para el esquema de su equipo, no hay ningún debate posible en esta liga", sentenció Michael Malone, técnico de los Denver Nuggets.

El propio pívot habló sobre esto: "La gente se olvida rápido de quién es el campeón o de cómo se ganan los partidos difíciles. Los premios de la prensa están bien para las noticias, pero nosotros sabemos a lo que venimos cada noche".