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Rutina facial sencilla para principiantes: consigue una piel sana

Te maquilles o no, una buena rutina facial es clave para lucir una piel sana. Limpiar, hidratar y proteger del sol son los tres pasos claves

Rutina facial sencilla para principiantes: consigue una piel sanaFreepik

Limpiadores, jabones, agua micelar, hidratantes, mascarillas, ácido hialurónico, colágeno... Son tantos los productos de belleza que pueden encontrarse en supermercados y tiendas especializadas que es fácil saturarse, comprar sin ton ni son siguiendo engorrosas rutinas y llenar las estanterías con productos muchas veces innecesarios.

Crear una rutina de belleza facial es importante para lucir una piel sana e hidratada; es la base para después buscar soluciones a problemas más concretos como mejorar la apariencia de las arrugas, lograr más luminosidad, eliminar rojeces, disminuir las manchas en la piel... No existe un producto milagroso que pueda dar a la piel todo lo que necesita, generalmente son necesarios varios según las distintas necesidades, pero antes de lanzarse a comprar, lo primero es siempre aprender a cuidar la piel a través de tres pasos básicos: limpieza, hidratación y protección solar.

Limpieza de la piel

El primer paso de una buena rutina facial de cuidado de la piel es la limpieza. Los limpiadores ayudan a eliminan las impurezas, el exceso de sebo y el maquillaje. Si por ejemplo no se retira el maquillaje, los poros se obstruyen y el resto de productos no penetran ni funcionan. A la hora de aplicar un limpiador, basta con un masaje por todo el rostro, sin olvidar la línea del pelo y el cuello.

Elegir uno u otro depende del tipo de piel y la textura que más guste. Se pueden encontrar con textura cremosa, perfectos para pieles secas y sensibles; aceitosos, para ayudar a eliminar restos de maquillaje; lociones más ligeras pensadas para pieles grasas; y por supuesto las aguas micelares, el producto estrella de los últimos años que se adaptar a todas las pieles y no necesitan ser enjuagadas, lo que facilita aún más este paso.

Quien busque un extra puede aplicar tras la limpieza un tonificador. Se encarga de equilibrar el pH de tu piel y prepararla para que el resto de productos penetren mejor, pero no es estrictamente necesario.

Hidratación

Tras la limpieza toca hidratar. Quien busque una rutina sencilla puede emplear la misma crema para el día y la noche, pero todos los expertos recomiendan aplicar diferentes: por la mañana, una buena elección es una crema ligera que sirva de refuerzo de la barrera de la piel y proteja contra los radicales libres. Por la noche, se buscan productos más enriquecedores, que proporcionen algo más que una simple hidratación, por ejemplo con antioxidantes, ingredientes reparadores...

Además, para las zonas más sensibles del rostro, como son el contorno de los ojos, es recomendable usar un producto específico que ayude a tratar ojeras, bolsas y patas de gallo, pero no siempre es necesario. Lo mismo con los labios, para mantenerlos suaves y sanos, mejor usar bálsamos que contengan ingredientes como manteca de karité.

Protección solar

El sol es la principal causa de la aparición de arrugas y manchas en la piel, así como del envejecimiento prematuro, de modo que proteger el rostro el fundamental en el día a día de todo el año, no solo del verano. Quien busque simplificar y para evitar comprar otro producto más, se puede escoger una crema de día que incluya protección solar –al menos con un SPF30–.

Extras

Alimentación. Una alimentación variada, rica en frutas y verduras, así como una buena hidratación (agua) ayudan a mantener la piel sana.

Te puede interesar:

Exfoliación. Una vez por semana se puede usar un exfoliante suave para eliminar células muertas y favorecer la renovación celular.

Mascarillas. Quien quiera darse un capricho de vez en cuando puede introducir una mascarilla en su rutina facial una vez por semana o cada dos semanas. Se pueden encontrar en diferentes formatos y con distintos beneficios.