Los términos 'adelgazar' y 'perder peso' generan verdaderos quebraderos de cabeza a numerosas personas. Un objetivo que, año tras año, adquiere mayor protagonismo al inicio de los meses más calurosos del año, cuando las visitas a la playa y la piscina se convierten en un habitual. También a comienzos de año, cuando, por costumbre, se prepara una lista de nuevos propçosito y objetivos de cada al nuevo año.
El IMC, clave para evaluar
Un proceso más complejo de lo que a priori se puede llegar a pensar y entorno al cual se cometen un serie de errores que, cuyo desconocimiento, pueden terminar pasando factura y arruinar al esfuerzo y trabajo llevado a cabo para perder de peso. Antes de centrar la atención en los errores más comunes al plantearse adelgazar, es fundamental conocer el significado del término Índice de Masa Corporal (IMC), "una medida ampliamente utilizada para evaluar la adecuación del peso corporal de una persona en relación con su altura. Representa una fórmula sencilla: el peso del individuo en kilogramos dividido por el cuadrado de su altura en metros (kg/m²). Esta herramienta diagnóstica se emplea para identificar categorías de peso que pueden llevar a problemas de salud", describen desde la Clínica Universidad de Navarra (CUN).
Un IMC que se sitúa, según apuntan, en el rango de sobrepeso (25-29.9) o de obesidad (30 o más) aumenta considerablemente la probabilidad de enfrentar afecciones como: Diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, hipertensión arterial, dislipidemia, apnea del sueño o algunos tipos de cáncer.
Los 5 errores comunes al plantearse adelgazar
Determinar mal el peso ideal y culpabilizar a alimentos concretos
Es fundamental fijarse objetivos realistas y saludables. Para conseguir alcanzarlos, los expertos recomiendan hacer pequeños cambios en la dieta y hábitos de vida. En caso de que el objetivo establecido sea en torno a un 10% del peso, desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) indican "debes consultar al médico y contar con ayuda profesional de un dietista-nutricionista".
También es muy habitual culpabilizar a alimentos concretos. Sobre ello, la realidad es que no hay alimentos que hagan engordar o adelgazar, es el conjunto de la dieta y el estilo de vida lo que puede influir en el peso.
Saltarse comidas y comer poco
Uno de los errores más habituales es saltarse comidas u optar por una dieta excesivamente hipocalórica. Los profesionales sostienen que lo ideal es realizar varias comidas al día, las 5 ingestas diarias de las que se viene hablan desde hace unos años a esta parte. "Desayuno, comida y cena, más dos tentempiés a media mañana y por la tarde. Entre una ingesta y otra deberían trascurrir al menos 2 horas para que no se solapen. Las dietas excesivamente hipocalóricas son perjudiciales: el organismo se adapta a periodos de carestía, de tal forma que cada vez es más difícil perder peso. El resultado es que, en cuanto se aumenta un poco la ingesta calórica, se vuelve a recuperar el peso con más facilidad", relatan desde la OCU.
Optar por una dieta de proteínas y grasas
En base a lo que explican los expertos, algunas dietas de adelgazamiento basan su eficacia en la formación de cuerpos cetónicos. Esto se consigue eliminando de la dieta los hidratos de carbono. Una elección con la que se adelgaza, pero con la que se corre el riesgo de dejar al organismo y al cerebro, sin su fuente de energía preferida, la glucosa, provocando la aparición de acetona, llegando a ser realmente peligroso.
Comer siempre "de régimen"
"Instalarse en un hábito constante de privación, de restricción de muchos alimentos hace que al final la dieta se empobrezca y tengas la sensación de comer siempre lo mismo. Una de las causas principales del abandono de las dietas es su monotonía", detallan desde la OCU.
Seguir bebiendo alcohol y no plantearse un cambio de hábitos
También es fundamental dejar el consumo de alcohol de lado. Todas las bebida alcohólicas engordan, pues el alcohol aporta 7 kcal/g , más que los hidratos de carbono o las proteínas. "Una copa de whisky o ron aporta unas 350 kcal. En el caso de las bebidas fermentadas (cerveza, sidra o vino), el aporte calórico puede ser menor... beber una copa de vino o de cerveza en las comidas es una costumbre totalmente prescindible si se quiere perder peso", añaden desde la OCU.
En definitiva, la clave para adelgazar es que las calorías que se ingieran sean inferiores a las que se gastan, se trata de reducir la ingesta calórica y a la vez incrementar el gasto, idealmente haciendo más ejercicio. Pero esto no debe ser algo puntual, sino algo sostenido en el tiempo. "Un cambio de hábitos realista pasa por comer de todo, sin eliminar alimentos, pero limitando las cantidades ingeridas, decantarse por preparaciones con menos grasa y más ligeras: al horno o al vapor mejor que frito o guisado y hacer más ejercicio y deporte", concluyen argumentando desde la Organización de Consumidores y Usuarios.