Síguenos en redes sociales:

La IA generativa en la educación no es el enemigo si son los profesores los que le den una función específica

Un estudio de la OCDE advierte que el buen rendimiento de los alumnos puede aumentar, pero que este efecto puede no ser duradero a largo plazo

La IA generativa en la educación no es el enemigo si son los profesores los que le den una función específicaFreepik

La polémica, o más exactamente la preocupación sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el mundo académico, especialmente en su influencia en el proceso de aprendizaje de los estudiantes, sea cual sea su etapa educativa. Uno de los primeros usos, por parte de los estudiantes y que fue el que llevó a primera plana este tema, fue el empleo de las IA para hacer los trabajos escolares y universitarios con esta herramienta.

Pronto empezó una guerra entre profesores y alumnos para cazar a los tramposos; a ello siguió la reflexión sobre la incorporación de esta herramienta en las aulas, sus pros y sus contras, cómo usarla de forma efectiva y qué debe cambiar en la metodología para aprovecharla al máximo y que se convierta en una ayuda.

Una profesora dirge el aprendizaje de sus alumnos con materiales generados con IA.

Por sí sola, un problema

La clave para su uso, para su buen uso, es la presencia del profesor que guíe a los estudiantes en su uso. Así lo advierten tanto la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) como diversos expertos en educación y en tecnologías de libre acceso, intuitivas y versátiles como la IA. Todos ellos coinciden en que solo su uso bajo una orientación pedagógica realizada por un docente mejora el aprendizaje.

El Informe de Educación Digital 2026 de la OCDE analiza diversas investigaciones recientes que sugieren que la IA generativa (IAGen) puede favorecer el aprendizaje cuando se guía por principios pedagógicos claros y destaca los beneficios como “tutor, socio y asistente”. Señalan por ello que para que esta IA aporte valor educativo hay que diseñarla con los propios docentes y estudiantes.

“La IA generativa debe utilizarse de forma selectiva y con un propósito específico con fines pedagógicos para enriquecer el aprendizaje y no para reemplazar el esfuerzo cognitivo”, explican los investigadores de la OCDE, que creen que los gobiernos deberían invertir en esta tecnología basándose en la ciencia del aprendizaje.

Recalcan que podría mejorar la calidad educativa, pero siempre con normas y regulaciones que protejan a los estudiantes y gestionando los riesgos asociados.

Profesores que controlen la IA

Teresa Romeu, profesora de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), afirmó a la agencia Efe que primero hay que “empoderar a los profesores” con una base sólida de formación y luego utilizar la IA como un ayudante, “donde yo le doy el criterio de cómo la usaré”.

“La IA generativa permite crear contenido, contrastarlo o iniciar una idea que luego evoluciona”, señala tras incidir en que su aplicación debe ir acompañada de debate y autoevaluación.

Esta investigadora recuerda el trabajo que ha hecho la UOC sobre 900 alumnos de diferentes facultades al darles formación específica en IA generativa. Durante un semestre un grupo de alumnos recibió esta formación y durante otro semestre no la recibió. El resultado fue que más del 80 % declaraba tener más conocimiento y conciencia crítica. “Al empoderarlos con estas herramientas miraban el contenido de la asignatura con otra perspectiva”, señala Romeu.

Adaptación al alumnado y a la realidad

Por su parte, Fernando Pavón, educador de Metrodora FP, argumenta que la IA “actualiza los contenidos curriculares, personaliza el aprendizaje con mapas, vídeos, y se puede orientar a lo que necesita el alumno en cada momento”. En este campo, también apuesta por métodos como el de la clase invertida, donde el alumno crea contenidos antes de ir al aula y el profesor se centra menos en la teoría y más en aplicarla.

El enfoque de la IA generativa debe ser sobre el proceso de aprendizaje, no sobre un resultado final, dice la OCDE, que también recuerda métodos que pueden ser elaborados con estas herramientas como los cuestionarios socráticos, basados en guiar al estudiante a través de preguntas secuenciadas que les ayudan a reflexionar.

Cierto efecto 'gaseosa'

El informe de la OCDE explica que cuando se usa inteligencia artificial generativa diseñada para apoyar el aprendizaje, el rendimiento aumenta, pero este efecto puede no ser duradero. Apunta un estudio que refleja cómo el porcentaje de respuestas correctas en unas prácticas realizadas por alumnos con ayuda de IAGen aumentó un 127 %, pero que cuando se les evaluó el conocimiento en un examen sin esta herramienta, el rendimiento fue similar al grupo de autoaprendizaje.

Es más, en el caso del uso de un chatbot general el resultado fue peor, ya que no solo el rendimiento inmediato fue menor, sino que luego, durante el examen común, hubo una disminución del aprendizaje del 17 %. “Delegar tareas cognitivas a chatbots de propósito general crea riesgos de pereza metacognitiva y desconexión que pueden dificultar la adquisición de habilidades a largo plazo”, es la conclusión de la OCDE.

Cambiar la manera de evaluar

Pavón avanza que a partir del uso de la IA, no se puede seguir evaluando al alumnado de la misma manera que hasta ahora. “Se debe evaluar, no en base a conocimientos adquiridos, sino sobre su aplicación”, señala el educador a Efe. De hecho, reclama una IA que ayude a la calidad de la enseñanza y no una que haga “lo mismo en menos tiempo”.

Ana Cobos, presidenta de la Confederación de Psicopedagogía y Orientación de España (Copoe), plantea un campo educativo en el que la inclusión de la IA resulta complicada, el de la orientación al alumnado. “Siempre se necesitará de una intervención humana”, porque la IA no conoce las emociones del estudiante, sus dificultades sociales o su trayectoria familiar”, señala. “No se puede hacer una orientación sin mirar al alumno a la cara”, ha afirmado.