Interesante debate el de la derrota de Pogacar en el Tour, con todos –y ahí está lo divertido– jugando a ser su director deportivo. Que hace demasiados picos de forma en el año –andaba ya ganando carreras en febrero y marzo, se apuntó a las clásicas, y pretendía ganar el Tour, la Vuelta y el Mundial–. Que hace excesivas exhibiciones en la primera semana del Tour (¿Qué necesidad tenía de esprintar en repechos para pillar bonificaciones?). Que debe tener mucha más sangre fría en etapas como la del Granon, en la que respondió a cada ataque de Roglic y Vingegaard y acabó desfondado. Que no hay que hacer ataquitos al líder en cada puerto sino uno solo y demoledor... El UAE tiene un caballo que hasta ahora corría desbocado y lo ganaba todo, pero ha comprobado que las bridas cumplen su función y que el primer axioma del ciclismo sigue siendo cierto: “El Tour se gana ahorrando esfuerzos”. Volverá a él más sabio, más prudente, más fuerte.