Paula Ostiz es una de esas deportistas que parecen haber nacido para hacer lo que hacen. Y es que la ambición, la perseverancia y la pasión que emanan de cada una de las pedaladas de esta joven ciclista, vecina del barrio pamplonés de San Jorge, han llevado a la joya del conjunto navarro a estar viviendo un momento deportivo único y de lo más prometedor.

Aunque ya debutó en agosto como stagiaire en el equipo Movistar para cubrir la parte final de la temporada, Ostiz arranca su primer año como profesional en 2026, tras cerrar una campaña llena de éxitos. En 2025, se proclamó campeona del mundo en ruta y subcampeona en contrarreloj. Mientras, en la competición continental, se llevó dos oros: uno en carretera y otro en contrarreloj.  

¿Recuerda el momento en el que se dio cuenta de que el ciclismo podía pasar a ser algo más que una afición?

–Sí, ese momento fue cuando estaba en Junior de 1º, cuando firmé mi primer contrato con Movistar. Ahí supe que la vida me podía cambiar. Mi sueño era ser ciclista profesional y lo he cumplido. Tenía unos objetivos claros que quería conseguir y así ha sido, los he podido alcanzar y estoy muy agradecida a toda la gente que me ha ayudado en este camino. Solo puedo dar las gracias. 

¿Qué significa para usted haber crecido como deportista en Navarra y representar ahora a su tierra en competiciones de alto nivel?

–Significa mucho, tengo mucha gente de Navarra que me apoya: amigos, familiares, conocidos... Tener a tanta gente volcada en mí es algo que se agradece. 

Subir al podio es un momento muy potente. ¿Qué sensaciones le vienen a la mente cuando se ve ahí arriba tras una carrera tan exigente?

–Son sensaciones de alegría y mucha emoción. Al final llevas trabajando todo el año para poder estar en la cima.

El ciclismo ha estado históricamente vinculado a la dureza, a la resistencia extrema y a un entorno muy masculino. ¿Cómo vive abrirse paso en ese contexto?

–Te diría que no he tenido problemas para abrirme camino y creo que es algo que llevaré bien.

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Fotos de Paula Ostiz, bicampeona de Europa júnior DIARIO DE NOTICIAS

¿Siente que, además de competir, también representa un cambio en la forma en la que se percibe a la mujer dentro del ciclismo?

–Sí. Ahora mismo, en el momento en el que estoy, pienso que tengo una gran afición de chicas más pequeñas que me siguen y me admiran, así que intentaré aportar todo lo que sé para que les sirva de ayuda.

¿Cree que una ciclista tiene que esforzarse más para ser reconocida al mismo nivel que sus compañeros hombres?

–Bueno, desde mi punto de vista creo que estaría mal visto que tengamos que conseguir grandes cosas para que se nos reconozca como a los hombres, pero hoy en día la realidad es así, mucha gente mira solo los resultados. Creo que todas deberíamos esforzarnos a nuestro máximo nivel y llegar hasta donde cada una pueda y es así como la gente nos verá. 

Más allá del físico, ¿qué peso tiene la fortaleza mental en un deporte tan ligado a la resistencia?

–La cabeza en este deporte lo es todo. Por mucha que estemos al 100% de entrenamientos y hayamos hecho todo bien, lo más importante de este deporte es tener la cabeza y la fuerza mental super bien trabajada para luego afrontar los grandes retos, se consigan o no. Es importante ser consciente de que se pueden conseguir los objetivos y de que también se pueden perder, por eso hay que estar preparado para todo lo que pueda venir. 

Cuando los resultados no acompañan o el cuerpo dice basta, ¿qué le ayuda a seguir empujando hacia adelante?

–A mí, mi cabeza y mis ganas de seguir trabajando para llegar a cumplir mis metas, mis sueños o mis objetivos.

La Navidad suele ser un paréntesis en la temporada. ¿Cómo la está viviendo y dónde suele pasar estas fechas?

–La verdad que vivo la Navidad con mucha ilusión y la suelo pasar rodeada de mi familia.

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María Chivite recibe a Paula Ostiz en el Palacio de Navarra Iñaki Porto

¿Este periodo le sirve para desconectar mentalmente o sigue con la cabeza puesta en la competición?

–Tuve mis días de desconexión pero ahora mismo estoy concentrada en la temporada 2026 y en aportar lo máximo al equipo. 

Fuera de la bicicleta, ¿tiene tiempo para salir con amigos o dedicarse a otras aficiones?

–Sí.

¿Y qué le aporta ese equilibrio entre vida personal y deporte de alto nivel?

–Aunque sea deportista de alto nivel, sigo siendo la misma persona tanto dentro como fuera de la bici y eso es lo que me hace sentirme bien.

Mirando al futuro, ¿cómo imagina su evolución deportiva en los próximos años?

–La imagino muy bien, con mucha mejora y mucha proyección. Quiero seguir evolucionando deportivamente y sacar mi mejor rendimiento para dar un saltito más cada año y aportar mi grano de arena al equipo. 

¿Se marca objetivos a corto plazo o prefiere pensar en una carrera profesional construida paso a paso?

–Siempre me gusta marcarme objetivos a corto plazo, porque me gusta ser realista conmigo misma y saber qué cosas puedo conseguir y en cuáles necesito seguir mejorando para que en algún momento puedan llegar. Pero también me gusta pensar en una carrera construida paso a paso con muchos años por delante y que pueda disfrutar de esto, que es lo que más me gusta.

Cuando piensa en el largo plazo, ¿qué le gustaría conseguir tanto a nivel deportivo como personal?

–A nivel deportivo muchas cosas. Si hablamos de soñar, te diría ser campeona del mundo, olímpica, haber ganado alguna clásica o carreras sueltas. Eso es lo que me gustaría conseguir, pero te estoy hablando de futuro. Tengo que ir año a año, aunque siempre me gusta soñar y ponerme grandes metas e ir a por ellas. Y a nivel personal, me gustaría ir creciendo como persona y cada año aprender algo nuevo.

¿Qué mensaje le gustaría trasladar a las niñas y jóvenes que le ven competir y subirse al podio?

–Lo primero, les diría que disfruten del camino, del proceso de toda la etapa de promesa hasta juvenil, porque es muy corta y todo se pasa muy rápido. Es la mejor etapa que van a poder vivir y disfrutar al máximo.