viena - El cantante sueco Mans Zelmerlöw se impuso en Viena con su canción Heroes en la 60 edición Festival de Eurovisión, confirmando así todos los pronósticos previos que le daban como ganador desde los días anteriores.

Su himno pop y bailable, cantado en inglés, aventajó con claridad sobre sus rivales más cercanos, Rusia e Italia, consiguiendo de esta forma el sexto festival para el país escandinavo. La última fue en el año 2012 en Baku (Azerbaiyán).

“No importa lo que seamos, en lo que creamos. Todos somos héroes”, declaró un emocionado Zelmerlöw minutos después de ser proclamado nuevo rey de la canción de Europa.

El tema que interpretó esconde un mensaje contra el acoso escolar, que él mismo sufrió de pequeño, y lanza en su estribillo un mensaje a todos los que sufren o han sufrido esa situación: “Somos los héroes de nuestro tiempo”.

“Creo que debemos apoyar a los más débiles en la sociedad, hacerlos más fuertes, y espero que mi canción y mi mensaje puedan impactar en la gente”, declaró en la rueda de prensa posterior a la gran final.

El cantante sueco llegó al festival con cierta polémica. Por un lado, por el parecido de su tema con otro del DJ francés David Gueta. Por otro, por unas declaraciones en las que califica de no natural las relaciones homosexuales.

Zelmerlöw, que ya había insistido en pedir disculpas y en asegurar que respeta todas las formas de relación, profundizó tras su triunfo en el asunto. “Doy las gracias a la comunidad homosexual por aceptar mis explicaciones. Todos somos perfectos tal y como somos”, dijo tras ser preguntado por el asunto.

Suecia recibió 365 puntos, la tercera votación más alta en la historia del certamen, seguida por Rusia, con 303 e Italia, con 292.

favorecer a los vecinos La canción sueca estuvo desde el primer momento de la votación en competencia con A million voice de la rusa Polina Gagarina.

Los italianos de Il volo y su Grande Amore comenzaron también con fuerza pero a mitad de la votación quedó claro que la cosa iba a ser un mano a mano de infarto entre Suecia y Rusia.

Suecia recibió la máxima puntuación de doce puntos de parte de doce de los 40 países que votaron, los 27 finalistas más los 13 que quedaron descartados en las do semifinales.

El reparto de votos siguió la tradición no escrita de favorecer a los vecinos, a los países con lazos históricos o con fuertes comunidades de emigrantes, independientemente de la calidad de la canción. Algo que explica que países como Rumanía o Grecia, con propuestas musicales muy poco sólidas, quedaran relativamente bien parados en la clasificación final.

Más allá de ese reparto de puntos político, Suecia ganó por méritos propios gracias a un tema muy eurovisivo: alegre y apto para ser un éxito en las discotecas este verano, combinado con un cantante atractivo y simpático y una puesta en escena muy lograda.

Con su triunfo de ayer, el cantante de 28 años ha logrado un sueño que venía intentando desde 2007. Aquel año, quedó el tercero en el concurso sueco para elegir a su representante para Eurovisión. Dos años después, lo intentó de nuevo y quedó cuarto. A la tercera, Zelmerlöw, que ha participado en varios musicales y en programas de televisión, no sólo logró el derecho de representar a su país sino que devuelve a Suecia la organización de Eurovisión.