"La danza del vientre tiene que ser sensual, no vulgar"
pamplona. Comenzó a interesarse por la danza oriental con 17 años. Y ha hecho de su afición su oficio. Aunque sacar adelante un estudio de danza a veces le pesa, "porque es mucha responsabilidad", sigue enamorada de este baile y empeñada en romper los tópicos que lo rodean.
¿Por qué escogió la danza oriental?
Siempre me ha llamado la atención lo exótico, sobre todo la cultura árabe. Y, con el tiempo, he podido comprobar que detrás de los estereotipos que la rodean, hay una cultura muy importante, unas gentes muy agradables y unos países preciosos. He estado muchas veces en Egipto, también he visitado Marruecos, Turquía, Túnez... Y de todos he aprendido algo a través del estudio de su música y sus danzas.
¿Cuándo decide que esto no sólo le gusta, sino que será su profesión?
Poco a poco. Primero di una clases con una profesora en Pamplona, después me contrataron en el restaurante árabe, y, como vi que no se me daba mal, continué formándome y decidí montar mi propio centro y enseñar a otra gente. En 2003 abrí mi primer estudio en la calle Joaquín Larregla, en la Milagrosa.
Y este año se ha trasladado a un local bastante más grande.
Sí. A la calle Río Ega, 10. Me he metido en una inversión importante y complicada, porque ayudas, la verdad, no hay muchas. Y reconozco que la responsabilidad pesa.
Pero no para, ahora este espectáculo, el año que viene el festival... ¿Se trata, en definitiva, de darlo a conocer y de romper los estereotipos que rodean a este baile?
Sí. La gente no la conoce, cree que es mover un poco el pecho y ya está. Pero es mucho más. Es una mezcla de muchos folclores, dependiendo del país, y de la creación individual. Se originó en espacios de algunos palacios donde no tenían acceso los hombres y en los que las mujeres se dedicaban a tejer, a leer, a tocar el laúd y también a bailar.
De hecho, es una danza de reafirmación femenina.
Esta danza te da herramientas para conectar con tu interior, con el sentimiento de ser mujer... La mayoría de los movimientos se localizan en la pelvis y viene bien moverla, sobre todo aquí, en Pamplona, donde nos movemos como palos (risas). Se trata, en definitiva, de sacar esa sensualidad que llevamos dentro, y digo sensual, no sexual ni tampoco vulgar. Esta danza hay que bailarla con elegancia. No hay que olvidar que este baile fue primero para las propias mujeres, e, incluso, se usaba como terapia para sentir menos dolor en el parto, para las cosechas... No se conocen los orígenes, es milenaria.