283 pintores invaden la Ciudadela
José m. arranz gana el xiii certamen de pintura al aire libreCientos de personas acudieron a ver el proceso creativo de los artistas
pamplona. 283 pintores profesionales y amateurs llenaron ayer lo que antaño fuera una fortaleza militar, la Ciudadela, de cuadros y paisajes. Donde hace mucho tiempo hubiera un soldado, fusil al hombro, de patrulla; ayer había un pintor, pincel en mano, abordando un lienzo en blanco en busca de ser el vencedor del XIII Concurso de pintura al aire libre que organiza la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona. A la postre, ese ganador fue el vizcaíno José Miguel Arranz.
Desde las 10 hasta las 16 horas, los pintores desafiaron a los nubarrones que poblaban el cielo pamplonés y comenzaron sus creaciones a la par que comentaban sus obras con los cientos de curiosos que acudieron a observar a los artistas.
Había de todo. Desde un Bart Simpson vestido con los colores del Barça, hasta paisajes imaginarios, pasando, por supuesto, por plasmaciones de la propia Ciudadela, que servía de musa para quienes lo desearan.
Maite Luquin es un medio ejemplo de quienes optaron por reproducir una imagen de la ciudadela. Medio porque, pese a pintar unos árboles de la Ciudadela, seguía el modelo de una foto que se había descargado de Internet, en la que los árboles mostraban el color de otra estación: la del otoño.
Luquin se debió acordar de la Catedral de Rouen, de Monet, en la que el parisino dibujó la misma fachada desde el mismo ángulo pero adecuándose a la luz de cuatro instantes diferentes del día. Por eso, Maite optó por la foto, "porque cambia la luz ".
Esta monitora deportiva, de 37 años, asegura acudir a la cita casi todos los años porque supone un aliciente para pintar, "si no, no pintas", afirma.
Jesús Miramón, de 54 años y pintor profesional, optó por la técnica del collage. Eligió los recortes por el color, la forma, el texto, las fotos... luego los recubre con pintura, según encaje mejor con los recortes y, por último, añade la arquitectura al cuadro. El año pasado quedó finalista y este año buscaba la victoria.
Una "técnica mixta" aplicó a su obra Carlos Alonso, quien acudió al lugar acompañado de su esposa y su hija. Carlos optó por aplicar pigmento puro a su lienzo, secarlo posteriormente con un soplete y, finalmente, crear la obra. No sabía todavía qué iba a pintar, "lo que vaya surgiendo", aseguró.
Su mujer, Monse Palacios y pintora al igual que él, optó por aplicar a su lienzo papel de cocina para dar forma a un paisaje onírico que completaría con pintura acrílica y óleo. Su hija también pintó un cuadro, aunque todavía le faltaba la perseverancia de sus progenitores y enseguida se cansó.
Manolo Fernández seguía como modelo una foto en la que aparecía un niño perdido entre libros gigantes. Pero la principal peculiaridad era la técnica que utilizaba: el aerógrafo. Fernández, que trabaja en una fábrica, confiesa que su hobby es la pintura, en especial el aerógrafo. Lleva más de cinco años participando en este certamen, en el que se le resiste la victoria, pese a que en otros certámenes de Madrid haya conseguido algún que otro premio.
"Esto va a acabar en catástrofe", decía un pintor en referencia al viento, que casi tira su lienzo al suelo. "No está el día para que pintéis hoy", le decía una mujer a una pintora, que sufría los mismos problemas que el anterior. Pero ninguno de los 283 pintores se desanimó. Todos aguantaron hasta el final. Todo por el arte.