Woody Allen, el genio incansable, cumple hoy 75 años en una etapa de su filmografía en la que parece haber dejado atrás la brillantez de épocas pasadas, aunque mantiene la mordacidad que siempre le ha distinguido y la capacidad para atraer a las grandes estrellas de la industria. Tiene tres Óscar -esos premios que desprecia y de los que se refugia tocando el clarinete en algún local-, dos de ellos por Annie Hall (1977), al mejor director y al mejor guión original, y otro por el texto de Hannah y sus hermanas (1986). Además ha recibido candidaturas al mejor actor por Annie Hall, y al mejor director por Interiores (1978), Broadway Danny Rose (1984), Hannah y sus hermanas (1986), Crímenes y pecados (1989) y Balas sobre Broadway (1994). Allen, nacido como Allan Stewart Konigsberg, es un cineasta puntual en su cita con los espectadores, a quienes ofrece sus pensamientos y fantasías sobre la muerte, el sexo, la frustración y las relaciones personales.