pamplona. ¿Cómo surgió la idea de rodar este documental?

En realidad fue un encargo de la Federación de Organizaciones a favor de las Personas con Discapacidad Intelectual (FEAPS) y Caja Granada. Con este documental querían demostrar que el ocio de integración para las personas con discapacidad es posible, que existe, poco, pero existe, y que debería darse más. De hecho, de momento el ocio inclusivo se produce en un tanto por ciento muy pequeño.

Después de comprobar in situ qué oferta de ocio inclusivo existe actualmente, ¿qué conclusión ha sacado al respecto?

Lo que está claro es que las personas con discapacidad, y así lo han demostrado en este documental, son capaces de incluirse en cualquier contexto de ocio. Pero con este trabajo también ha salido a relucir el hecho de que aún faltan muchos apoyos para que se convierta en una verdadera realidad. Faltan apoyos por parte de las familias, de las asociaciones, y obviamente de las comunidades. Pero no se trata sólo de invertir económicamente, que también, sino de invertir esfuerzos, algo casi tan importante como el dinero. Al final, si se quiere se puede, lo esencial es creer que los discapacitados se pueden integrar.

Ha elegido San Sebastián, Almería y Madrid para rodar el documental, ¿por qué razón?

El documental se grabó entre San Sebastián, Almería, Madrid, y también Móstoles, porque vino determinado por las asociaciones colaboradoras. Éstas son las ciudades donde actualmente trabajan, y donde están fomentando este ocio inclusivo con los discapacitados. En el documental focalizamos la atención en el tema ocio y escogimos a una serie de discapacitados que nos mostraron qué actividades realizaban en su tiempo libre. Todo ello nos ha servido para crear un proyecto cuyo objetivo es, entre otras cosas, que aquellas asociaciones que aún no ofrecen estos servicios, al ver el documental sepan que es posible y necesario, y que, de hecho, ya se está haciendo.

¿Qué oferta real de ocio tienen actualmente los discapacitados?

Las personas con discapacidad no tienen límites en cuanto ocio. Pueden realizar actividades de muy diverso tipo, y la prueba está en varios ejemplos que aparecen en el vídeo. Por ejemplo, retratamos el caso de un par de personas discapacitadas de Móstoles que como ocio han elegido ser voluntarios en un comedor social. Su cometido es dar de comer a los vagabundos y personas sin recursos que acuden allí a recibir alimento. Con ello, estas personas dan una vuelta de tuerca más, porque ni siquiera es la típica experiencia de ocio que cualquiera de nosotros tenemos en mente habitualmente. El hecho de que hayan elegido ayudar a los demás como forma de ocio ya dice mucho de ellos. Y aparte de que lo hacen estupendamente, así demuestran otra forma de ver las cosas, otra forma de ver el tiempo libre. Otro ejemplo factible que hemos constatado que existe es el ocio clásico, salir con los amigos a tomar algo, e incluso hacer deporte como natación o atletismo.

Después de llevar a la pantalla este trabajo, ¿cuál es el mensaje con el cual le gustaría que los espectadores se quedasen?

Simplemente me gustaría que la gente supiera, a través de este documental, que el ocio inclusivo, el ocio para todos es posible, que se da en algunos casos, pero que tenemos que aprender a abrir la mente para que empiece a darse más, porque es beneficioso para todo el mundo.