LA cantata 106 de Johann Sebastian Bach, denominada Actus Tragicus, refleja que la maldición de la muerte y el castigo se transforman por la intervención de Cristo en promesa y en bendición.

La pieza musical bien podría ser un homenaje al escultor Eduardo Chillida, rendido admirador del genial compositor alemán, durante estos días en los que la finca hernaniarra que exhibe parte de su legado entona su canto del cisne.

Tras conocerse que a finales de este mes Chillida Leku cerrará por dificultades financieras diez años después de su apertura, una catarata de personas ha recorrido durante el Puente el gran parque moteado de esculturas. Las cerca de 3.000 personas que han paseado por sus senderos han entonado con su presencia ese Actus Tragicus, cuya letra señala que la muerte cristiana es la transformación del alma en gloriosa luz.

Es posible, por tanto, que los millares de visitantes hayan refrendado con su apresurada asistencia la pertinencia de que el museo resucite el próximo año iluminado con fondos de las instituciones públicas.

El éxito de última hora del centro artístico guipuzcoano era ayer palpable sin bajarse del coche. El parking se encontraba atestado al mediodía y algunos visitantes tuvieron que improvisar inverosímiles aparcamientos en los aledaños de la finca Zabalaga.

Ya en el interior, la cola reflejaba el entusiasmo de la gente por asistir al posible último suspiro de Chillida Leku, en un mea culpa popular por no haber apreciado durante estos años la imbricación del paisaje y las creaciones artísticas.

Fotos

Billetes de avión

"¿Dónde vamos?", le preguntó un niño a sus padres mientras comenzaban a caminar por las suaves ondulaciones del parque. "Vamos a ver cosas y nos vamos a sacar fotos con esas cosas", le contestó su madre en un discutible ejercicio de síntesis, lejos de la poética destilada por las esculturas del artista donostiarra.

Un espíritu más humanista caracteriza a Laura, una joven llegada desde Madrid junto a su compañero Raúl, para conocer Chillida Leku ante la inminencia de su cierre.

Tomó la decisión de conocer este museo al aire libre hace pocos días. El plan se basaba en una visita relámpago: tomar un avión ayer por la mañana y otro de vuelta por la tarde. "Tenía referencias de Chillida Leku, pero no me había planteado venir con un plan determinado. Cuando supe que se cerraba, no lo dudé y reservé los billetes de avión. No quedaba otra opción", expuso Laura, mientras hacía un alto en el camino sentada en uno de los bancos diseminados por la campa.

Esta madrileña aprecia el arte de Chillida y sabe que un centro de estas condiciones resulta todo un lujo. "Es muy difícil encontrar una colección de estas características en plena naturaleza", destacó Laura.

La pareja burgalesa compuesta por Vanesa y Miguel se ha estrenado este Puente como turistas en Donostia. La belleza y el cercano final de la instalación museística les atrajo ayer hasta las suaves ondulaciones de Zabalaga. "Hemos venido antes de que se cierre. El entorno es precioso", expresó Miguel.

Instituciones

Negociación

Por su parte, la familia eibartarra compuesta por Ana, Mikel y sus hijas Malen y Katrin también aprovecharon la soleada jornada festiva de ayer para no dejar escapar la ocasión de disfrutar con el equilibrio entre el arte y la naturaleza. En su caso también se acercaron hasta los dominios de la familia Chillida empujados por la cercana clausura del museo.

Ana es optimista y cree que las instituciones públicas insuflarán oxígeno a este bello enfermo. "Dudamos de que al final se cierre, las administraciones tomarán cartas en el asunto" señaló Ana, quien subrayó "lo bien cuidado que se encuentra el parque".

Respecto a la posibilidad de que las instituciones intervengan en la gestión de Chillida Leku, los herederos del artista están abiertos a esta posibilidad, incluso a negociar el traspaso de la propiedad de la obra y la finca, o a hacer una cesión temporal a modo de prueba. La condición para alcanzar un acuerdo es que el enclave mantenga la filosofía que inspiró su creación, que "sea lo que es ahora y no algo diferente sustentado en la marca Chillida", expresó a Efe Luis Chillida, hijo del escultor y director del museo.

"Nuestra máxima preocupación es el futuro de un museo que fue concebido por aita para su obra. Ese es uno de sus valores. Si lo que se pretende es otra cosa, con otra visión, eso ya no sería Chillida Leku. El caserío no lo vemos como un lugar en el que se pueda exponer la obra de otros artistas", destacó el máximo responsable del museo.

Txema, Miren, Pilar, Maite y José llegaron desde Eibar por iniciativa de la asociación de jubilados Beheko Tokia. "Como guipuzcoanos, sentimos remordimiento; vas a ver el acueducto de Segovia antes que esto", señalaron.

Los eibartarras Ana, Mikel, Malen y Katrin recorrieron por primera vez la finca hernaniarra. "El paisaje llama la atención. Este museo no se debe cerrar; es una maravilla", señaló Ana.

Laura llegó desde Madrid ayer mismo por la mañana en avión y retornó por la tarde. El objetivo principal: visitar Chillida Leku antes de su cierre. "Había visto reportajes y me gustaba", expresó esta madrileña.

La familia madrileña compuesta por María Jesús, José Manuel, Ignacio y Marta tenía pendiente conocer este centro. "Nos gusta mucho el arte y nos da mucha pena que cierren este museo", destacó María Jesús.