Fecha: sábado, 4 de diciembre. Lugar: salas On Off, Berrioplano. Intérpretes: Kupi, a la guitarra; Eneko, al bajo; Iñaki, a la voz; y Aritz, a la batería. Como teloneros, abrieron la noche Xilum. Incidencias: concierto de presentación de Loturak, 2º CD de la banda. Asistencia aceptable; hora y 15 minutos de duración, bises incluidos.

FINALMENTE, el pequeño escenario de On Off fue el privilegiado testigo de la puesta de largo de Loturak, el CD más internacional de Khous. La velada comenzó a calentar motores con la proyección de un documental articulado sobre las sensaciones vividas en Londres por los cabezas de cartel, ciudad a la que se desplazaron para registrar el disco, quedando verdaderamente abierta la caja de los decibelios, sobre las 22.15 horas, de manos de Xilum. Ganas y energía en estado semibruto, el quinteto ofreció un pase que, impulsivo y voluntarioso por igual, se mostró erigido sobre un metal alternativo de diferentes intensidades? A falta de cierto acabado, claro está. De ver terminada la canalización de las ganas y energía desplegadas, algo que, terminar de despegar, tal vez lleguen a lograr: como en tantos y tantos casos, trabajo y bajera de por medio, el tiempo lo dirá. Y a continuación, ya con unas cuántas horas de vuelo a sus espaldas, desde ese epicentro metálico que sigue siendo Berriozar, los casi referenciales Khous a por todas. Prestos a sacar bíceps como mejor saben hacer, desde los escenarios.

Ante un número interesante de personas, demostrando tener cierto poder de convocatoria (al menos como para arrastrar a sus seguidores hasta el límite de Berrioplano en una noche como la de dicho sábado, marcada por las inclemencias meteorológicas y futbolísticas), Khous abrió fuego con Ekialdeko Hotsak, contando el cuarteto para su factura con el concurso de un par de percusionistas adicionales. Aunando fuerzas metálicas y melódicas por igual, la joven realidad de Berriozar -más que banda de jóvenes promesas, toda vez que eso son ya Khous, una realidad- prosiguió su controlada detonación de descargas sonoras con el también nuevo Zer Dio?, tema que, al igual que las siguientes deflagraciones ofrecidas, ya de canciones nuevas, ya, viejas (como Oztopoak Gainditzen, ofrecida en tercer lugar) para estas alturas de la actuación, dejaron claro lo siguiente: que el cuarteto tiene todo atado y bien atado. Que, llamados a hacer grandes cosas, sus músicos saben sobradamente lo que quieren? y en ello están. Y en ello demostraron estar, mostrando descaradamente sus cartas; yendo una vez más a por todas con su ¿inusitada? No, acostumbrada; con su habitual pasión a sus distintos instrumentos, trazando esas atmósferas metálicas ya características suyas, de altísima densidad y fuerza? y aderezadas por samplers si la canción así lo pide; si así lo requieren los pelotazos de metal de ultimísima hornada como cuantos sonaron dicho sábado, imposible citarlos todos; todas las explosiones de metal del siglo XXI detonadas con la fuerza y la actitud del metal del siglo XX. De un metal con nervio y pulsión propia, tal y como denotaron los músicos a la hora de tocar haciendo gala de una actitud que, como siempre que los vemos, volvió a traernos a la memoria la de un grupo referente dentro del metal euskaldun: la de los Pi.l.t de 1996, banda que, por cierto, dio con un gran hit a las primeras de cambio, el recordado Hill Da Jainkoa, dándose de bruces con lo que, a nuestro juicio, le ha faltado de momento a Khous para terminar de arrancar con fuerza: un hit que les aúpe definitivamente a su lugar.

Khous pasó por On Off desplegando su pasional intensidad metálica una vez más, grupo? aficionado -tal y como se definen en el documental previamente exhibido-, aunque ¡ay!, a cuántas bandas profesionales les gustaría tocar así. Sonar así. Transmitir así. En ese orden. Tener un directo tan convincente, tempestuoso y temperamental.