Con unos recursos modestos compensados con el gran empeño y la inquietud cultural de sus impulsores, inició su andadura en marzo de 1985 el Ateneo Navarro/Nafar Ateneoa, en plena época de transición, con la intención de satisfacer la demanda que había entonces en Pamplona de un foro civilizado donde poder debatir y hacer cultura.
Hoy, la institución, que celebra este jueves con un acto conmemorativo en la capital navarra el 25º aniversario de su refundación -porque primero se creó en 1932, pero con la guerra se vino abajo y se refundó en el 85-, reconoce con satisfacción una evolución evidente desde esos primeros pasos, y mira al futuro con un objetivo claro: mantener y mejorar su actividad. Algo que pasa por solventar algunas preocupaciones de la actual junta directiva, como la disminución año tras año de la ayuda oficial y la necesidad de contar con una sede más amplia. Así lo pusieron de manifiesto ayer Celina Compains, presidenta del Ateneo; Jesús Mª Arlabán, vicepresidente; y José Luis Allo, secretario, durante la presentación de los actos de las bodas de plata de la nueva etapa de la institución. Una celebración que tendrá lugar este jueves a las ocho de la tarde en el Hotel Iruña Park, y que incluirá varios reconocimientos a personas y entidades vinculadas a la institución a lo largo del último cuarto de siglo. Así, se entregarán placas de honor a los cuatro ex presidentes, medallas a los socios fundadores, y se harán públicos los nombramientos de socios colaboradores y socios protectores, correspondientes a Caja Navarra y Caja Laboral, y al Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona, respectivamente.
El Ateneo que hoy conocemos nació en 1985 con 51 socios fundadores, y a final de ese año la cifra de asociados ascendía ya a 477. "Enseguida tuvo una gran acogida", recuerda Celina Compains, quien destaca "la gran demanda que había en esa época de transición de un foro civilizado donde poder discutir y crear opinión". De la transición se pasó a la democracia, y el Ateneo siguió fiel a sus criterios, "con actividades cada vez más diversas y con muy pocos medios", reconoce la actual presidenta, quien destaca que "la oferta cultural desbordante que se alcanza en un momento dado en Pamplona nos ha hecho plantearnos en estos últimos años ¿cuál es nuestro cometido?, ¿hacia dónde queremos ir?". Y responde sin dudar que el objetivo principal hoy es "mantener nuestra actividad en cantidad y en calidad".
Conferencias, encuentros, cursos, presentaciones literarias, conciertos, concursos y entregas de premios son actividades frecuentes del Ateneo Navarro, que cuenta con un grupo estable de poesía bajo el nombre de Ángel Urrutia que atrae a los ateneístas más jóvenes. También tienen su hueco las tertulias gastronómicas, los ciclos de cine, los viajes culturales a exposiciones o museos, que "tienen un éxito notable", dice Celina Compains, y la edición de libros, una faceta en la que la institución se ha estrenado este año, con el lanzamiento de una obra en homenaje al primer presidente del Ateneo Navarro, Mariano Carlón, fallecido el pasado enero. Antonio Gala, Carmen Conde, Vallejo-Nájera, Pérez-Reverte, Santiago Ramón y Cajal (nieto) y Javier Manterola son algunas de las personalidades que han pasado por el Ateneo, una institución que antes tenía que dar el primer paso a la hora de buscar colaboración con entidades, "y desde hace ya tiempo son las entidades las que vienen a colaborar con nosotros", destaca Compains.
en el punto de mira
Estabilidad, mayor radio de acción y una sede más amplia
Repartir su actividad por toda Navarra para que llegue a los pueblos, lograr una estabilidad económica y "una sede más amplia, como tienen otros Ateneos", una reivindicación, esta última, presente en todas las juntas directivas de la institución y que aún no ha visto sus frutos, son las principales preocupaciones de los actuales responsables del Ateneo Navarro, que como dijo ayer su vicepresidente, Jesús Mª Arlabán, "no es ajeno a la situación de crisis económica que afecta de forma muy notoria al ámbito cultural". A este respecto, apuntó que "las ayudas oficiales han disminuido en estos últimos años de manera notable" -entre un 30 y un 40% menos de 2009 a 2010-. Esa ayuda oficial supone el 30% del presupuesto del Ateneo, que "por suerte" cuenta con una base amplia de socios "que contribuyen desinteresadamente con sus cuotas a la actividad de la institución". Desinteresadamente porque las actividades que organiza el Ateneo son gratuitas, pero esos 1.150 ateneístas son personas con inquietudes culturales, que disfrutan de una oferta para la que desean una continuidad, y por ello la apoyan. En el número de socios también ha habido descenso. "Hemos llegado a tener más de 1.300, y últimamente han ido bajando", por la crisis o porque van desapareciendo y no hay el suficiente relevo generacional. José Luis Allo reconoce que "económicamente no vamos a competir con Civican, Gayarre, Baluarte o los civivox, pero lo que nosotros hacemos es diferente a lo que ellos hacen, y todavía el Ateneo tiene hoy por hoy una faceta cultural que le permite asentarse y avanzar".