pamplona. Es un artista veterano, y eso se nota en sus reflexiones. Ni el idealismo del que empieza, ni un derrotismo total. Pedro Salaberri, quien reconoce que de hace cuatro años a ahora hay alguna diferencia en su actitud ante la pintura, es realista respecto a la situación por la que pasa hoy el arte contemporáneo en Navarra, y ante ello apuesta por las soluciones que deberían aplicarse, esas y no otras. Personas capaces y con criterio al frente de los espacios y los proyectos.
Vuelve a la Ciudadela tras cuatro años sin exponer en Pamplona... ¿Qué ha cambiado desde entonces en su pintura?
No sé si cambiar es la palabra... yo la sensación que tengo es de que en este momento me noto la edad, quizá subo a menos sitios, ando menos, y estoy seguro de que todo eso interviene luego en la pintura, porque yo siempre he querido contar aquello que vivía, o sea que seguramente soy más urbano, más lento, más tranquilo. Me parece que tengo menos prisa, estoy más empeñado en que la textura de los cuadros sea la precisa, les doy muchas vueltas, los miro... Esa puede ser la diferencia.
Desde su experiencia de años trabajando por el arte en Navarra, ¿qué necesidades ve que existen hoy en este ámbito?
Este es un tema que da para mucho... yo creo que hay una cosa que pasa en Navarra con las artes plásticas, y es que tienen una rémora de que ocupan a veces espacios que no están propiamente pensados para ello, forzándose a sí mismas. Es decir, la sala de los Caídos es una sala con muchísimas dificultades. Y la de Baluarte, ahora ni se usa, pero... Son salas que en vez de darte a ti, tú tienes que pelear contra ellas, porque son o tan imponentes, o tan frías, que resulta que es como echar una película en el bosque, ¿no? Se ve mal. Y si se ve mal, se ve mal. Hay salas que tienen dificultades.
En ese sentido, y dado que usted forma parte de su patronato, ¿el Centro Huarte puede ser algo positivo?
El Centro Huarte está fuera de contexto, a mi modo de ver. Lo pensamos todos, no se tenía que haber hecho ahí. Eso lo hizo el Ayuntamiento de Huarte y se creó a sí mismo un problema que ahora se está intentando resolver. Lo que desde el principio entendíamos algunos del patronato del Centro Huarte es que eso necesita una dirección, y a juicio de algunos, tiene que ser un lugar en el que todo el arte joven, toda la gente que empieza a dar sus pasos, y no sólo la gente joven, pueda encontrar su espacio. Tiene que ser un centro de referencia del que derive mucha actividad, en el que siempre haya alguna historia. Es decir, está claro que va a ser difícil que sea un lugar de visita de paso como lo es la Ciudadela, porque como hay que ir hasta Huarte... Sin embargo, la gente que está interesada en el tema, que hace cosas, que crea, debería tener ahí su espacio, su lugar de referencia en el que poder ir a hacer proyectos. La salvación del Centro Huarte es que tenga mucha actividad y que comprometa mucho a unos creadores. Porque van ellos y llevan a sus amigos, a sus parejas y a sus familias, y es lo que le puede dar vida.
También un lugar para la formación de artistas...
Sí, para formación, para creación, es lo que creemos. Y luego hay otras cosas que se podrían hacer. El Museo de Navarra, o alguien, debería de producir exposiciones puntuales de artistas. En general en Pamplona se ven muchas exposiciones que vienen de otros sitios, y yo creo que tenemos que producir, tenemos que crear exposiciones, pensarlas y defenderlas. Y eso también debería acogerlo en mi opinión el Museo de Navarra. Alguien tiene que atendernos a los artistas, alguna entidad. El Ayuntamiento hace una labor impagable con la Ciudadela ofreciendo un espacio a los pintores de Navarra. Pero hay otra parte de artistas, ya más veteranos, de mi edad (ríe)... ¿Cómo lo digo? Yo creo que no hemos tenido todavía la exposición que hace falta de Alfredo Sada, de Mariano Royo o de Pello Azketa... Una gran exposición con una publicación que deje constancia y memoria de esos artistas. Y eso debe hacerse, a mi juicio, en el Museo de Navarra.
Y para que todo esto sea posible hace falta un Plan de Arte, que supuestamente se está debatiendo...
¿Sabes qué pasa? Yo creo poco en los papeles, en los planes. Creo en las personas. Si hay personas que tienen el convencimiento y las ganas, pues lo harán. Pero un plan nunca hace una actividad. Lo hacen unas personas. De manera que cuando dicen vamos a redactar un plan... Necesitamos personas con criterio y con ganas, pero eso no se puede instalar por decreto. Otros me dirán que hace falta un Plan de Arte en Navarra, pero ese plan debe estar elaborado por profesionales. Es que aquí ha habido cosas de hacer mesas, juntar a treinta... a mí no me parece que sirva para nada. Estoy seguro de que los que van a hacer los motores de la Volkswagen no dicen: oye, vamos a juntar a toda la fábrica y hablamos unos meses y tal, no. Habrá unos que saben del tema, que son especialistas y se ponen a trabajar y le dedican su tiempo. Si en el Museo de Navarra hay alguien con ganas, con capacidad, hará cosas interesantes. Y lo del dinero, pues bueno, se manejará con el que haya. Y lo mismo en el Centro Huarte, si conseguimos que haya una dirección con capacidad, con ganas y con conocimiento, pues bueno, se hará lo que se pueda. Pero por lo menos pondrá un criterio y dirá: estamos haciendo esto por esto y por esto y por esto. Eso es lo que falta aquí: criterios, más que planes y reuniones.