El violinista ruso Vadim Repin, que actúa este fin de semana en el Auditorio Nacional, adora los "grandes desafíos" por eso es capaz de grabar una "delicia" como "Violin Sonatas" a 40 grados en el estudio y afrontar una agenda, llena hasta 2014, que le llevará a cruzar varias veces el mundo. No le importa en absoluto estar constantemente de viaje porque, dice en una entrevista con Efe, "el objetivo final de un artista es el escenario". "Ese es mi gran placer y mi vida", afirma. "Nos invitan a tocar en sitios maravillosos y Madrid es uno de ellos. La parte negativa es hacer y deshacer la maleta, pero cada vez que doy un concierto es un día especial".
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