Fecha: Viernes, 17 de diciembre. Lugar: Pabellón Anaitasuna, Iruñea. Intérpretes: Oskorri, secundados a las voces y a múltiples instrumentos por más de 200 músicos de bandas, coros y escuelas de música de diferentes puntos de Navarra. Incidencias: Concierto de Navidad organizado por Oskorri y la Federación de Peñas de Pamplona. Alrededor de 2.000 personas. Hora y media de duración. Público de diferentes edades que se mostró más o menos participativo.

EL pabellón Anaitasuna acogió por segunda ocasión consecutiva el presente concierto de Navidad, iniciativa sacada adelante nuevamente en hauzolan -que se decía antaño- entre la banda comandada por Natxo de Felipe, las peñas de Pamplona y diferentes escuelas, bandas y coros de Navarra. Bueno, y mediante el concurso de cuantos espectadores y espectadoras se animaron a cantar: no en vano se trataba de un concierto con pretensiones democráticas, interactivas y participativas. Con los distintos músicos implicados en tamaña empresa instalados sobre un inmenso escenario presidido por la pantalla llamada a acoger las proyecciones de las letras de las canciones -y repleto de sillas, atriles, partituras? y de ganas de hacerlo y pasarlo bien-; ante una cancha repleta de sillas que no llegaron a ser ocupadas en su totalidad, la velada arrancó con la interpretación colectiva de Ama Begira Ezazu: tema ofrecido una vez que el más que locuaz y dinámico Natxo de Felipe, sobre quien recayó básicamente el peso de la actuación, pidiera a los presentes que se animaran a bajar a la cancha? y tras ofrecerles unas cuantas pautas y explicaciones acerca de cómo cantar los diptongos o qué hacer ante la presencia de diéresis -por ejemplo-, artimañas que, de modo tan desenfadado como cómplice, le sirvieron, además de para meterse a la gente en el bolsillo, para tratar de meterla en la actuación. Para intentar que el gentío cantara, algo que, aunque los asistentes a veces parecieran hacerlo en play back, casi siempre consiguió. Viéndose incrementado poco a poco el nivel de dificultad a la hora de cantar, pronto llegó la primera interpretación que trajo consigo un primer ejercicio de psicomotricidad -en palabras del líder de Oskorri-, la de Manuelako, consistente en hacerlo varones y féminas por separado levantándose de sus asientos, según tocara, de manera alterna? Organizándose el esperado lío a la hora de llevar a buen puerto tal empresa, consistente básicamente en hacer, con cierta coordinación, dos cosas a la vez; como anécdota, diremos que fue digno de ver a De Felipe, tablillas rosa y azul en mano, tratando de organizar a los espontáneos cantores, saliendo más airosas del trance las chicas, claro está: ¿Más temas a destacar, dentro de los dieciocho que sonaron? Peregrinoak Gatoz, Txori Erresinula (una de las más emocionantes del cancionero del país), Atxiketan Potxiketan (de las que mayor respuesta obtuvo), Haurtxo Polita o Madalen Buzturingo, antes de que la velada concluyera, ya en los bises, con el Hator, Hator.

Coincidiendo con la lectura en la plaza del Ayuntamiento del pregón de Navidad, el pabellón Anaitasuna fue testigo el viernes 18 del desarrollo del concierto denominado de Navidad -asimismo-: dos días antes del celebrado en Baluarte bajo la similar denominación de Gran Concierto de Navidad, nueva manifestación lo dicho, en otro orden de cosas, del carácter bipolar de una ciudad como ésta, condenada a no entenderse nunca. A vivir incluso diferentes pistoletazos de salida para unas fiestas tan presuntamente entrañables como las navideñas: uno, de corte oficial, organizado de forma totalmente excluyente para con los sectores menos ortodoxos de la capital, y otro, de raigambre eminentemente popular, sacado adelante de modo bastante más participativo y abierto desde Pamplona/Iruñea? pero concebido para todos los públicos. Así pues, ya estamos en Navidad. Pese a las inevitables desavenencias, zorionak; felices fiestas para todos, un año más.