pamplona. Un cuaderno que aúna reflexiones sobre la información hoy y otros temas, y una obra que aborda el perfil y el estereotipo del euskaldun en la literatura vasca y europea han ganado ex aequo el Premio de Ensayo Juan Zelaia 2010. Los autores de estos trabajos, que han convencido al jurado de la décima edición, son el navarro Fermin Erbiti y el vizcaíno Kepa Larrea, respectivamente. Ambos se han repartido los 9.000 euros de premio y verán sus obras publicadas hacia el mes de marzo.
Los nombres de los galardonados los dio a conocer ayer por la tarde, en un acto celebrado en el hotel Maisonnave de Pamplona, el jurado de este año, que ha estado formado por Kepa Altonaga, Inma Errea, Bixente Serrano Izko, Pilar Yoldi y Jose Angel Irigaray, quienes comparecieron junto al representante de Kulturaren Aldeko Euskal Fundazioa, Joseba Intxausti. Este último valoró muy positivamente el 10º aniversario del certamen, que, dijo, "se ha consolidado, y lo demuestra el número de trabajos que se presentan cada año, más de una docena". Los miembros del jurado coincidieron en destacar la alta calidad de las obras que han concurrido esta vez, un total de 13, de las que tres se disputaban el premio: las das ganadoras y Euskal harria, que finalmente quedó apartada de la final "al sobrepasar el número de caracteres regulados por las bases".
las obras ganadoras En Hiru koaderno txiki, Fermin Erbiti (Pamplona, 1964), responsable de Comunicación de la Cámara de Comptos de Navarra y presidente de la ikastola San Fermín, vuelca, mediante la estructura de textos breves, reflexiones e impresiones que tienen su origen en lecturas literarias en las que invierte los ratos libres. "Los libros esconden muchísimos tesoros: frases, expresiones, pinceladas que te apetece fijar de alguna forma, y mi forma ha sido en estos pequeños cuadernos en los que he ido trabajando en los últimos dos años", contaba ayer tras recoger el premio Erbiti, para quien el reconocimiento supone "un final redondo de un proceso muy bonito de ir escribiendo sin ninguna prisa". En la primera parte de Hiru koaderno txiki, el autor reflexiona sobre diversos temas como la cultura, el euskera, la religión o la música. "Son textos abiertos, que invitan a reflexionar. Y puestos a pedir, pretenderían en algún momento emocionar, incluso poner alegre a alguien", dice. La segunda parte, también con referencias a autores, libros o canciones, se centra en el tema de la comunicación hoy, algo que Erbiti vive en primera persona. Sobre esta cuestión se muestra preocupado: "La comunicación está cambiando mucho en muy poco tiempo. Se ha puesto los ojos en la tecnología y menos en los contenidos; los medios están, aunque yo participe de eso, excesivamente condicionados por las llamadas de las instituciones oficiales, el mercado está complicado, se apuesta poco por la formación de los periodistas... Se vive una situación difícil", reconoce. Y defiende que "merece la pena apostar por un periodismo de interpretación, que nos explique este mundo y aporte contenido. Para eso se necesitan medios, y es caro, sí, pero yo creo que tiene futuro".
Por su parte, Kepa Larrea (Basauri, 1956), quien ejerce como profesor en la Escuela de Magisterio de Bilbao, ha construido el ensayo Itzalak harturik a partir de varios contenidos que dejó fuera de una tesis que realizó sobre euskaldunización de adultos, dirigida por el ya fallecido Jose Mari Garmendia, a quien Larrea dedicó ayer emocionado el premio. La obra es un viaje literario, a través de autores vascos -desde Moguel hasta nuestros días- y también de autores europeos, por la manera en que han dibujado los libros al euskaldun. "Cómo te ven es fundamental a la hora de definirte y construir tu identidad", sostiene Kepa Larrea, quien dice que el perfil del vasco en la literatura "está lleno de tópicos". "A través de la ficción muchas veces hay una ideología que quiere justificar un tipo de euskaldun. Por ejemplo, Miñano, en 1830 hizo una enciclopedia de las diferentes personas que vivían en la Península, y los euskaldunes éramos fuertes, trabajadores, de costumbres sencillas... en fin, nos describe de una manera que ha perdurado durante ciento y pico años hasta la enciclopedia Álvarez del franquismo. Y yo no sé en esos 150 años si éramos así o no...", plantea Larrea, para quien "el mayor riesgo es que a veces nosotros mismos nos creemos y asumimos los tópicos sobre nuestra identidad, y eso nos crea problemas".