madrid El cineasta Manuel Carballo (Barcelona, 1974) estrena mañana su segundo largometraje, La posesión de Emma Evans, cien minutos de terror con exorcismos, demonios, cucarachas, ojos en blanco, sangre y terribles accidentes con los que quiere "hacer frente al almíbar de la Navidad".

"Era una cuestión de reducir tanta ñoñería", explica entre risas el director, y añade que, además, quería brindar a su público "la oportunidad de ver en estas fechas algo más malicioso". La película habla de la lucha de un cura (Stephen Billington) por liberar del demonio a su sobrina de quince años, Emma (Sophie Vavasseur), que lleva una vida relativamente normal con sus padres (Richard Felix y Jo Anne Stockham) y su hermano pequeño (Lazzaro Oertli) y que tiene por vecinos a sus tíos y a unos primos de su edad. Pero también habla del inconformismo de los adolescentes de hoy, de las mentiras familiares, del riesgo, de la desconfianza, de la manipulación... "La idea era aplicar una lente de aumento al microcosmos familiar y lo que pasa cuando entra en él un elemento irracional, en este caso una posesión diabólica, pero igual sería una adicción, o un novio que no debería tener, o una enfermedad... y partir de ahí ver cómo reacciona la familia", explica el director. Y remarca: "La familia puede ser la mayor de las bendiciones y también la mayor de las condenas, es una institución frágil que acosada por fuerzas externas, se desmorona fácilmente".

Las fuerzas que destruyen a los Evans son tan antiguas como la propia humanidad y van ligadas a la existencia o no de Dios y del diablo. "Creo en la figura del demonio para proyectar el lado salvaje o animal que tenemos, la naturaleza atávica de nuestro interior. Si no existiera, habría que inventarlo, porque hay que tener un culpable al que criminalizar por todos los males de la sociedad y él está perfectamente diseñado para eso. Además -apunta Carballo- es muy cinematográfico". Aunque también le vale un psicokiller: "Es lo mismo, pero humano. Te permite proyectar todo eso, vehicular -dice- ese lado oscuro" que el director retomará en su nuevo proyecto: otra película de terror psicológico. Porque la antecesora de La posesión de Emma Evans fue El último justo (2007) un thriller esotérico, del que también fue guionista.

En esta ocasión, a Carballo le llegó esta historia de David Muñoz justo cuando el director estaba pensando en "posesiones diabólicas", y le pareció perfecto que el guión le permitiera "abordarlas de forma realista y documental" porque justificaba "una nueva aproximación al subgénero", detalla.

La posesión de Emma Evans se presentó en el Festival de Sitges y llega ahora a las pantallas españolas después de haberse vendido en más de 40 países, entre ellos, EEUU, Japón y Canadá, donde se estrenará en enero.