Noches al pie del cañón concierto de rosendo
Fecha: Sábado, 5 de febrero. Lugar: Sala Kube, Tafalla. Intérpretes: Rosendo Mercado, a la guitarra y a la voz; Rafa J. Vegas, al bajo y a los coros, y Mariano Montero, a la batería. Como teloneros abrieron noche Los Goma. Incidencias: Gala enmarcada en la gira de presentación de "A veces cuesta llegar al estribillo", último disco del artista. Hora y 40 minutos de duración, dos bises aparte; lleno, público heterogéneo que disfrutó de la actuación.
TRAS verse abocado dos semanas atrás, por motivos de salud, a suspender la presente gala (tal y como llama Rosendo a sus conciertos), el carismático músico de Carabanchel se acercó finalmente hasta la Kube, ofreciendo una actuación que, en líneas generales, significó toda una exaltación del rock and roll más genuino del Estado; una reivindicación de su personalísima concepción del rock, estilo personificado en Rocksendo -si se nos permite la licencia- como en poquísimos rockeros hemos visto. En un artista que, además de plenamente recuperado, hizo gala de encontrarse en una envidiable forma artística. La velada fue abierta por Los Goma, sexteto de Pueyo que calentó a la perfección al gentío, no dejando indiferente a nadie con sus canciones; con unos temas erigidos sobre un rock atemporal de tintes meridianamente ochenteros que dejaron entrever que el grupo, pese a no ser muy conocido fuera de sus lindes naturales, está más que rodado y curtido. ¿Cómo? Llenando su hora con temas propios, sin recurrir a hacer versiones, significativo el dato; con unas canciones que incluso fueron cantadas en ocasiones por los presentes. Y acto seguido, tras tan dignos anfitriones, la hora del maestro; la de Rosendo Mercado, culpable de que tantos, el arriba firmante incluido, diésemos un lejano día con nuestros corazones en el rock.
La actuación, de generosa duración, dentro de unos límites comprensibles, y prolífico recorrido por su discografía, arrancó con un instrumental recuperado de la BSO de la película Dame algo, tema que, llamado a abrir setlist para terminar de ajustar el sonido -seguramente-, no cumplió dicho cometido, no terminando el técnico de hacerlo, siendo generosos, hasta la ¡décima! canción de la velada; de una noche que arrancó con Ni gozo ni calvario, del CD que se presentaba, y que, hasta su recta final, alternó temas nuevos (sonaron cinco en total) con viejos, siendo recibidos por la sala con división de opiniones: con efusión los más conocidos, casos de Deja que les diga que no, Por meter entre mis cosas la nariz o De qué vas, y con gritos de "Leño, Leño" los menos conocidos, llegando a dejarse oír dicho soniquete con verdadera fuerza hacia el ecuador del concierto, tras una especie de travesía del desierto de seis temas de duración. Finalmente, la situación cambió sustancialmente con las interpretaciones de Y dale! y Flojos de pantalón -primeramente- y de El tren, especialmente: legendario hit de Leño y el más celebrado de la noche; bueno, lo mismo que el igualmente recuperado Maneras de vivir y Navegando a muerte -ofrecidos en los bises-, con permiso de Pan de higo y Agradecido, broche final de la velada, en primera instancia.
¿A la vejez, viruelas, podríamos decir a la vista de lo visto? ¿Del pundonor y la entrega exhibidos por Rosendo? No exactamente, habida cuenta de que el maestro, como siempre, demostró seguir en su línea; si acaso, madurez y rock de sabor tan genuino como añejo, viendo cómo fueron plasmadas las canciones: con el mismo gusto de siempre más el regusto añadido por el poso dejado por los años; parafraseando algunas de las que sonaron, por años de noches al pie del cañón, dale que dale, cenando y dando de cenar rock and roll. Por años y años defendiendo a capa y guitarra su referencial manera de vivir, tal y como hizo por medio de la presente gala: todo un acontecimiento para la merindad de Tafalla -más allá que únicamente para la ciudad-. Ah, y poniendo de manifiesto que la veteranía, además de un grado, es un valor añadido cuando las cosas se hacen con agrado. Sí señor, sí señor.