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El vestido de novia, de Sarah Burton

El vestido de novia, de Sarah BurtonEFE

londres. El secreto mejor guardado de la boda del príncipe Guillermo con Kate Middleton se desveló ayer finalmente: la novia llegó al altar con un elegante y sencillo vestido color marfil de la firma Alexander McQueen (fallecido en febrero de 2010), diseñado por su actual directora creativa, Sarah Burton. El vestido, modesto en sus dimensiones -2,70 metros- en comparación con otros trajes de novia, de color marfil y un ligero escote en forma de uve que destacaba la grácil figura de la novia, suscitó inmediatamente comentarios elogiosos de todo el mundo. La cola y el corpiño estaban decorados con un aplique de encaje floral, en cuya confección se utilizó una técnica que se originó en Irlanda en los años veinte. El aplique fue hecho a mano por artesanas de la Real Escuela de bordado, radicada en el palacio de Hampton Court. El corpiño de satén, que se estrechaba por la cintura y estaba ligeramente almohadillado a la altura de las caderas, se inspira en la tradición de corsetería victoriana, uno de los sellos distintivos de las creaciones de McQueen. En la espalda llevaba 58 botones recubiertos de organdí y los zapatos de la novia fueron también hechos a mano por el equipo de McQueen. La novia colaboró en el diseño del vestido: "Tenía su propia visión y quería apoyar la tradición del Arts and Crafts" (movimiento de finales del siglo XIX y comienzos del XX que defendía la recuperación de artes y oficios medievales frente a la producción en masa de la era industrial.