Biografía de una casa centenaria
Construida en 1912, emak bakia ha albergado a nobles rumanos, nazis y trabajadores
Bidart. El debut en el largometraje de Oskar Alegría, La casa Emak Bakia, traza la apasionante biografía de un edificio que domina una colina de Bidart desde 1912. Hace un siglo que fue erigido por el abuelo de la princesa Maria Despina zu Sayn-Wittgenstein, personaje clave en el filme. Aquel noble ordenó levantar una réplica de su palacio en Rumania, con todo el material importado y en estilo brancoveanesco.
El filme relata que durante la II Guerra Mundial, a la familia de la princesa le dijeron que Emak Bakia había sido destruida en un bombardeo. Como vivían una mala situación económica, la vendieron y no volvieron jamás... Hasta que María la encontró 90 años después.
Lo cierto es que los nazis ocuparon la casa y la convirtieron en cuartel general para vigilar la frontera. Al marcharse se llevaron joyas, jarrones, tapices y muebles. El nombre de Emak Bakia desapareció, pasó a llamarse Villa Gerard y a partir de 1950 Maison SOCATA, en referencia a la empresa aeronáutica que tiene el inmueble en propiedad para que sus trabajadores lo utilicen como lugar de descanso y vacaciones.
En la visita de ayer, varios periodistas comprobaron que la casa ha cambiado mucho respecto a las fotos antiguas, aunque sus peculiares columnas, las coloridas vidrieras y la chimenea verde con la imagen de Medusa permiten aún aprehender los 100 años de historia de un edificio mágico y singular.
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