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Miren Doiz rompe con la monotonía a través del arte en 'Visto y no visto'

la creadora navarra centra la nueva cita de la galería moisés pérez de albéniz Combina obras antiguas con otras recientes e inéditas, como esculturas pintadas creadas a partir de cajas de embalaje

Miren Doiz rompe con la monotonía a través del arte en 'Visto y no visto'Iban Aguinaga

PAMPLONA. La rutina de quien visite la Galería Moisés Pérez de Albéniz se verá gratamente rota por la exposición de Miren Doiz Visto y no visto. Como el propio título indica, la muestra acerca al público navarro obras de proyectos anteriores de la artista pamplonesa que se combinan aquí con otras piezas más recientes e inéditas -algunas creadas in situ en la propia galería- que el espectador tiene ahora la primera oportunidad de contemplar.

Es el caso de las esculturas, "las obras más potentes de la exposición", reconoce Miren Doiz (Pamplona, 1980). Las piezas que más rompen en este caso el espacio, y que la artista ha creado a partir de las cajas de transporte de obra que utilizó para la instalación que llevó este mismo año al Horno de la Ciudadela, bajo el título Montar, desmontar. "Siempre reciclo y reutilizo los materiales, me gusta trabajar con la realidad cotidiana", cuenta Doiz sobre estas esculturas pintadas que, como toda la obra de la artista, remiten al paso del tiempo pero de una manera rompedora, no lineal. La creación de estas piezas han supuesto una nueva aventura. "La escultura como tal nunca la había trabajado. Sí había pintado objetos para componer luego instalaciones con ellos, pero hasta ahora no modificaba la forma de esos objetos. Ahora lo he hecho con las cajas, así que creo que aquí me he hecho un poquito escultora", explica la autora, quien reconoce que "ha sido un trabajo muy duro, porque yo lo de pintar ya lo domino, pero esto ha sido complicado, he tenido que tirar mucho de herramienta, de caladora, de sierra, y no estoy acostumbrada".

Junto a esta nueva obra escultórica, la exposición descubre al público una serie de collages que siguen la estela de otros anteriores que Miren Doiz ya mostró en el Museo ICO en Madrid, realizados en este caso con pantones (cartulinas de colores) y tarjetas de la exposición del Horno que le sobraron a la artista en su día. En estos collages, que Doiz define como "la pintura sin pintura, porque aquí hay color pero yo no me he manchado las manos, como habitualmente hago", tan importante son las tonalidades como las formas.

Visto y no visto se completa con fotografías de diversas series como Capriccios (2007), una intervención pictórica que realizó en el edificio modernista de la calle General Chinchilla que ocupa ahora la Escuela de Música Joaquín Maya; El bus de Juan (2008) -intervención pictórica en un autobús inglés del año 72 que está en Aibar-, y de otros proyectos realizados en el estudio-taller de la artista y en la propia Galería Moisés Pérez de Albéniz. En estas fotografías la pintura se expande, se fusiona con los espacios intervenidos, habitados en este caso por el arte, y también con la fotografía, soporte y documento final de las obras, que al ser intervenciones puntuales en espacios tienen un carácter efímero. En dos de las fotografías que se exhiben, Miren Doiz ha querido salirse de los márgenes e "invadir un poco el espacio" de la galería, haciendo "un guiño" a su manera de trabajar.

Un quehacer en el que se cruzan experiencias sensoriales que conducen a la fusión y correspondencia de aquello que en principio no exigimos a lo pictórico: su sabor, su sonido, su intensidad, su textura. Tal y como destaca la galería navarra, "Miren Doiz perturba los dispositivos convencionales de lo común y lo propio, de lo que percibimos como reflexión y de lo que entendemos como acción, de la representación y de la teatralidad". Doiz, afincada desde hace cinco años en Madrid, cuenta que el panorama artístico ha bajado también en la gran capital, aunque se mantiene la actividad. "Cosas se hacen, pero menos que antes. En cuanto a ventas, está mal, como en todos los sitios. Y sí se nota que ha bajado el número de exposiciones, las que hacen duran más tiempo...", apunta. Aun así, reconoce oportunidades para los artistas emergentes: "Hay galerías que se están lanzando a coger a gente nueva, primero porque sus precios son más baratos, y también por renovar un poco el mercado", dice la artista navarra, cuya exposición actual es la penúltima que acogerá la Galería Moisés Pérez de Albéniz antes de su traslado definitivo a Madrid. Miren Doiz entiende "perfectamente" la decisión del galerista. "Él hace exposiciones de muy buena calidad, pero si no viene gente... en Pamplona no se le aprecia". Y añade que el problema es que "falta educación en el arte contemporáneo. Y el público no se crea de la noche a la mañana. Esto tiene que hacerse poco a poco, trabajando para que las nuevas generaciones se interesen y vean que esto existe y que les puede aportar cosas".