El hígado graso de causa metabólica, "o lo que se llamaba anteriormente 'hígado graso no alcohólico'", es, según así lo describen desde Hospital Clínic Barcelona "la acumulación de grasa en los hepatocitos, la principal célula del hígado. Este depósito de grasa se puede producir por dos motivos: o bien porque se produce en exceso o bien porque se disminuye su eliminación. Hay que diferenciarla de otras causas muy frecuente de acumulación de grasa en el hígado que es el consumo crónico de alcohol y la toxicidad por algunos fármacos. Por lo tanto, la enfermedad por hígado graso metabólico es aquella en la cual se acumula grasa como consecuencia de alteraciones en el metabolismo de los hidratos de carbono y las grasas, y está íntimamente asociada a la obesidad y la diabetes".
Los alimentos que "más ayudan al hígado regenerarse y depurar mejor", según Pablo Ojeda
Con más de 84.000 visualizaciones y más de 2.300 me gustas, la publicación del nutricionista Pablo Ojeda, con nombre de usuario @pabloojedaj y que cuenta con más de 281.000 seguidores en Instagram y más de 41.000 en Instagram, no ha dejado a nadie indiferente. En ella, el experto y también creador de contenido habla del hígado graso.
"El hígado graso no solo aparece por comer mal o tener sobrepeso. Cada vez más mujeres activas, que se cuidan, lo desarrollan sin saberlo. El problema no es solo la grasa… Es la resistencia a la insulina. Es el estrés crónico. Es la falta de descanso, el exceso de fructosa y los cambios hormonales. La buena noticia: se puede revertir con comida real, movimiento y estrategia. Y hay un tipo de alimento que ayuda especialmente: los amargos", explicación el conocido nutricionista.
Dieta equilibrada y ejercicio físico
En esa misma línea, desde el Hospital Clínic Barcelona detallan que "el objetivo principal de las personas con hígado graso es la pérdida de peso y el control de los factores asociados al síndrome metabólico, incluso si el paciente que no tiene obesidad. En este sentido, se recomienda: Una dieta equilibrada (como la mediterránea), baja en grasas saturadas. Evitar los azúcares y eliminar las bebidas azucaradas es primordial. Las bebidas azucaradas como los refrescos y los jugos de frutas (sean naturales o envasados) son ricas en fructosa que promueve la síntesis y acumulación de nuevas grasas en el hígado por lo que se recomienda no tomarlas. Por otra parte, a pesar del aumento del uso de dietas de ayuno intermitente, no hay suficientes evidencias sobre su beneficio en el hígado graso. Ejercicio físico moderado o intenso 3 o 4 veces por semana, logrando de unos 150 a 200 minutos semanales, con el que se consigue movilizar y disminuir el contenido de grasa en el hígado. Cada vez se está dando más importancia al incorporar ejercicios de fuerza en combinación con el ejercicio aeróbico, como por ejemplo correr, hacer elíptica, bicicleta o caminar deprisa. El aumento de masa muscular, asociado a los ejercicios de fuerza, favorece el aumento del metabolismo basal promoviendo una mejora de la sensibilidad a la insulina y del control de la diabetes. Reducir las horas de sedentarismo cogiendo menos el transporte público o privado y subiendo las escalas en vez de coger el ascensor. Si se trabaja sentado hacer pausas para movilizar el cuerpo, etc".