Las lágrimas de María Casado el otro día en el matinal Los desayunos de TVE son muy elocuentes. Indican cómo se las gastan los actuales dirigentes del ente. Según parece, a Casado le cayó el chorreo del año por interrumpir a Curry Valenzuela. Todo esto en directo y sin que se entere nadie. De casi todas esas tertulias lo más interesante sería escuchar la voz de los directores que se imponen a través del pinganillo. Las órdenes de preguntas y mandatos de a quién hay que pasar el turno de palabra. Lo cierto es que están agotando el género de la tertulia política a fuerza de llevar siempre a los mismos. Especialistas de la palabra que con tanto tiempo en directo apenas les queda para aportar algún dato relevante. Las lágrimas de María Casado hablan de las presiones de una profesión que mezcla a diario periodismo con el espectáculo y, en ocasiones, la verdad con las herramientas de la manipulación. Contaba el otro día Fernando Jáuregui, uno de los tertulianos habituales de radio y televisión, que había pedido perdón en un artículo de prensa a Monago por haber pedido su dimisión. Daba un paso adelante y venía a decir que él y el resto de los tertulianos ya se estaban pasando al hablar tanto del tema de la corrupción. De no oírlo no se puede creer. Estos tertulianos demuestran estar amenazados por el pinganillo y porque serán invitados a la tele o no en función de sus opiniones. Y sí, María: dan ganas de llorar