Todo empezó por una banalidad. Un joven que se encontraba en el interior de una céntrica discoteca de Pamplona dejó un botellín de cerveza sobre la barra del bar y otro cliente que se encontraba cerca agarró el botellín y lo apartó. El joven le pidió que se lo devolviera y el otro lo dejó en su posición inicial, no sin antes decirle "¿quieres que te dé una hostia?". Con esta secuencia se inició una discusión que dio paso a una paliza a un veinteañero de Pamplona propinada por otros cuatro varones, tres de ellos militares y dos hermanos entre sí, en septiembre de 2023.

Los golpes se viralizaron en una escena grabada por distintas cámaras de móviles y fueron de tal entidad que la víctima tardó en curar de sus lesiones 417 días. Pide 120.000 euros de indemnización y hasta seis años de prisión al ejercer la acusación particular. La Fiscalía limitó su petición a tres años de cárcel por un delito de lesiones con la agravante de haber actuado con abuso de superioridad. Los acusados tienen desde el origen del procedimiento una orden de alejamiento respecto a la víctima, que solo tenía 20 años.

Después de la amenaza verbal recibida, el acusado le lanzó un puñetazo al rosto a la víctima, le golpeó repetidamente y este cayó al suelo. Allí fue donde sus tres amigos militares agredieron al joven por todo el cuerpo, hasta que fue sacado al exterior del local por personal de seguridad de la discoteca.

Una vez fuera, el principal procesado, que había iniciado la pelea, volvió a agredirle con múltiples golpes en la cabeza y rostro y patadas por el cuerpo. Mientras, otros dos de los acusados le acorralaban contra la pared y le agredían de nuevo golpeándole en rostro y cabeza. Pudo escapar de allí gracias a la ayuda de un ciudadano después de que le tiraran por una escalera y se avisó a la Policía Nacional. Después de analizar las imágenes y de escuchar a los testigos, la Policía Foral consiguió atrapar a los acusados a los 20 días.

A consecuencia de la agresión, el joven sufrió un traumatismo craneoencefálico y ocular leve moderado y fracturas en la cara. Requirió tratamiento médico quirúrgico. Como secuelas presenta trastornos neutóricos, problemas en la vista, y daños en la columna y artrosis postraumáticas, así como dolor en el hombro. También se relata el daño psicológico que ha sufrido a raíz de estos hechos.